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Give me a shot - L. Kiersten

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Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por W. Raven Seeber el 9th Noviembre 2014, 12:02 am

Una, dos, quizás tres semanas repletas de deberes, de cursos, de reuniones, tal era el poco tiempo que Raven tenía para sí que podía afirmar no haber comido en casa en una semana por lo menos, estaba tan acostumbrada al comedor de la universidad que tenía la esperanza de probar algo caliente y de buena calidad, pero ni eso podía esperar cuando tenía que saltar de una clase a otra, aprovechar los huecos entre clases para terminar sus deberes y usar su tiempo libre para completar sus prácticas y ensayos a entregar. Había abandonado su blog y ese era un punto que tenía mucho peso para ella, incluso más que sus visibles ojeras, sus cabellos desordenados y un cansancio evidente, no solo en sus ojos sino en su cuerpo fino y pequeño que parecía no estar siendo alimentado de la mejor manera. Lo último era cierto, por completo, Nina a veces se saltaba los alimentos, comía en lugares rápidos y siempre en porciones pequeñas, pensaba que, mientras comía y tardaba en el proceso, perdía tiempo de hacer algunos de sus deberes y su madre no tardaría en darse cuenta. A veces, en compañía de Liv por lo general, pedía la comida para llevar pero la misma acababa en el basurero de su casa una vez que llegaba y recordaba que seguía allí, justo antes de acostarse en su cama a leer y quedarse profunda entre páginas y lapiceros.

Liv no destacaba por su paciencia, todos los que la conocían sabían que la rubia no era la persona más dócil de la universidad por lo que ser su amiga tenía sus consecuencias. Nina trataba de escabullirse, sobre todo luego de pasar una semana completa recibiendo reclamos de la chica de que estaba muy demacrada, muy dedicada a la universidad, más de una vez le dijo que no jugara tenis o si no acabaría desmayada, el hecho de que Raven aceptara fue una alarma para la chica que, sin más, le reclamó de manera directa y clara que se estaba hundiendo en los estudios y responsabilidades y acabaría en una clínica con suero en todas partes. La mención de los hospitales alarmó a la castaña, su amiga sabía el poder de esas palabras para ella por lo que Raven procuró comer mejor las semanas siguientes, por lo menos mientras estaba en compañía de Livie. Era viernes por la tarde cuando la rubia le escribió y le informó que irían a cenar esa noche, informó es el término más adecuado ya que no fue exactamente un permiso o una recomendación.

Jacqueline no tenía problemas con Liv, no le parecía problemática y el hecho de ser descendiente de los fundadores sumaba puntos a su favor por lo que la decana no se involucraba en esa amistad. Ayudo a su hija a escoger una ropa adecuada, iba a retocar su maquillaje cuando tuvo que irse por alguna emergencia familiar. Loren, una de las primas de Raven estaba de visita, ambas trataban muy poco pero por lo menos tenían cierta cortesía. La morena frunció el ceño en cuanto pasó comiendo una manzana por la habitación de la chica, entró sin darse a conocer y se posó al lado del espejo afirmando que Nina se veía muy mayor para la edad que tenía. La mirada de la castaña expresó un claro "Estas demente." Pero eso no detuvo a Loren que buscó en el armario hasta sacar unos leggins oscuros, unas botas, una camisa larga de tirantes pero un tanto elegante y un abrigo, no pretendía que Nina muriera de hipotermia, suavizó los tonos del maquillaje y al voltear y ver su reflejo Raven tuvo la impresión de que se veía mejor, o eso le dijo repetidas veces su prima. No le agradaba pasarle por alto a su madre pero estar con Liv era un plan diferente, sabía que su amiga era... especial y la miraría muy extraño si llegaba vestida como si se tratara de un baile formal. Raven agradeció y dejó a Lorie estar en su habitación mientras ella no estaba. Tomó el auto y se encaminó al sitio checando la dirección un par de veces.

Estacionó a las afueras frunciendo el ceño, era algo más parecido a un pub que a un restaurant, Nina negó, tenía que estar equivocada pero el valet le hizo señas de que saliera y ella no tuvo más opción que entrar al local bajo fuertes luces y música, apretó el ajuste a su bolso y miró a su alrededor, si Liv no llegaba en los próximos cinco minutos ella estallaría dentro de sí, en el interior de esa chica de profundos ojos marrones, labios carmín y tez muy pálida.


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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por G. Liv Kiersten el 9th Noviembre 2014, 1:42 am

Cinco minutos, se dijo para si misma mientras se recostaba en el sillón de la fraternidad, acomodando los cojines donde descansaba su cabeza, acomodo su saco de manera que la tapara mas y cerro sus ojos marrones. Era la época, nadie podía decirle nada al respecto, las entregas comenzaban, las defensas cada vez eran mas complicadas, y los profesores cada vez estaban de mas mal humor, lo que implicaba que encontraran mas errores y mandaran a sus estudiantes a comenzar de cero. Por suerte no era el caso de Liv, solo una vez en su vida debió tirar una maqueta porque el profesor le dijera, las otras veces fue porque a ella no le gustaba el resultado obtenido, pero eso no quitaba que pasara días en vela para luego regresar a la residencia con cosas que eliminar, corregir y terminar. Y no era la única materia que cursaba, llevaba tres mas al día, mas el club de cocina, el club de fotografía, handlball, tenis y hockey, donde, a demás, era capitana. La chica se negaba a comprender como algunos, teniendo todas las posibilidades, se negaban a vivir en el campus de la universidad, era lo mas fácil, estabas a nada de la universidad, y no perdías tiempo en un viaje agobiante, pero, aún había personas que lo hacían. Si Liv hubiera aceptado el departamento que su padre quería comprarle, hubiera gastado media hora por día, si el tráfico no estaba cargado, eso eran cuatro horas por semana, dieciséis horas al mes. Imposible. Liv no tenía ni el tiempo, ni la paciencia, para perder esa cantidad de horas, ella era estudiante a tiempo completo, no se lo podía permitir, y a veces se repetía eso cuando el sueño venía por ella, pero esta vez, había optado por cerrar los ojos unos minutos, los necesitaba para poder volver a activar. Claro que intentar convencer a la joven de que dormir toda la noche, o por lo menos mas de cuatro horas, y empezar por la mañana era una excelente idea, resultaba imposible, y ahí se la veía  a la rubia, con su pelo recogido, su intensa mirada, y las notables ojeras debajo de la misma.  En fin, esa era su vida, y sabía que así era la facultad.

Sus ojos se cerraron al momento, y sintió como su cuerpo se hundía en el sofá, como si de pronto pesara mas de lo normal. Respiro profundo, sentía por primera vez en la semana, como si de verdad estuviera descansando, y entonces escucho el vibrar de su celular indicando un nuevo mensaje. Sus ojos se abrieron en el momento, fulmino con la mirada al mismo antes de tomarlo para ver de quien se trataba, al leer el destinatario una sonrisa afloro en sus labios. Raven estaba tan cansada como ella, tras una semana igual de dura que la rubia, solo que está aún se había encaprichado en mantener su asistencia perfecta, algo que Raven rompió cuando Liv la convenció que de que no fuera porque no tenía ganas de jugar contra un fantasma, no tenía sentido. Observo la maqueta unos segundos antes de tomarla de la base y subirla a su habitación, tomo algunas prendas y se vistió, cuando estaba por salir se dio cuenta de que llevaba un tiempo considerable sin bañarse -exceptuando las duchas en los vestidores de las canchas- por lo que se saco sus prendas nuevamente y se dio una relajante ducha.

Diez minutos después se subía al auto con unos tacos altos y un vestidos con mangas ajustado al cuerpo. Sus rulos aún mojados por la lluvia caían sobre su pecho, y la pintura resaltaba sus expresiones. Al sentir el ronroneo del motor fue al lugar acordado, y se estaciono en la puerta, donde el Valet tomo su auto y fue a estacionarlo mientras ella ingresaba con el deseo de encontrar a su amiga. No se podía negar la verdad, el comienzo de la relación con la morena, no había sido el mejor, la joven se victimaba por su desgraciada vida, y eso Liv no lo toleraba, la veía débil, insegura y manipulable, y eso no le agradaba, pero el paso del tiempo acabo por hacerlas amigas, y decir que la rubia podía confiar en Raven sin temor alguno, ya era bastante decir de la amistad que llevaban. Su mirada marrón se deslizo por la gente hasta acabar en una figura que llevaba una ropa con la que no se estaba acostumbrado a verla, pero que saco una sonrisa que apenas mostraba los dientes de la futura arquitecta. Se encamino a ella, y dado que su amiga estaba de espaldas, aprovecho para acercarse a su oído. -Creo que el chico de la barra te esta mirando, sabes que no me molesta esperar un momento si quieres divertirte un poco, yo puedo encontrar un poco de diversión también- Dijo alto para que su voz se escuchara a pesar de la música alta, y paso un brazo por los hombros de su amiga, guiñándole un ojo de pasada. -Bienvenida al mundo de los vivos-




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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por W. Raven Seeber el 9th Noviembre 2014, 9:16 am

La última vez que había salido a un sitio parecido fue exactamente... bien, no lo recordaba, y eso seguramente se debía a que Raven no frecuentaba lugares como esos, con música alta, a oscuras, con luces brillantes por doquier y el detalle principal: muchas personas a su alrededor. Llevaba años en ese plan, por lo menos desde que tenía diecinueve años que todas esas puertas se cerraron para ella, el temor la había encasillado en un mundo perfecto, uno en el que ella se sentía más segura y del que no estaba dispuesta a salir, por lo menos no con tanta facilidad. Su madre la había hecho entender que los locales de ese estilo no estaban hechos para personas como ella y que, de romper las normas, lo que quedaría serían problemas. Eso no la hacía sentir mejor, mientras conducía solo podía pensar que mentira le diría Lorie a su madre, sabiendo que Jacque no se creía cualquier cosa y menos cuando tenía confinada a su hija en una prisión llamada hogar, ya que la decana prefería que la castaña se quedara en su casa los fines de semana a que quedara expuesta en la vida universitaria. Raven siempre asentía, siempre se mostraba dispuesta y en su mente repetía una y otra vez que encontraría mejores cosas que hacer en las paredes de su casa; siempre obediente, siempre tranquila.

Tuvo que avanzar aunque si fuera por ella podría quedarse quieta en la puerta sin moverse, o seguramente hubiese corrido al tocador más cercano, pero el paso de unos jóvenes de su edad la hizo continuar y enseguida sintió calor, quiso pensar que era el pesado abrigo antes de considerar que se trataba de sus nervios y de su error al no haber consumido su pastilla esa noche. Sabía que Liv tardaría un poco por lo que apresuró el paso y entró en el tocador de las chicas. Su visión del espejo la asustó, no por mal, ella estaba realmente hermosa y le asustaba sentirse así no siendo con el atuendo elegido por su madre. Levanto los brazos y se quitó el abrigo largo, se sentía desnuda con la camiseta y tuvo que frotar sus brazos como para cerciorarse de que era ella, de que en verdad estaba ahí. Acomodó sus cabellos y luego los volantes de la hermosa camisa, tomó un respiro y salió a la barra, era evidente la timidez de la castaña y su falta de familiaridad con lugares como aquellos. —Si puedes, Raven, si puedes—. Susurra para sí mientras pasa entre una pareja, lo suficientemente lejos para no rozar a nadie. Se inclina en la barra, el chico que atendía la ve con curiosidad, como si esperara a que dijera algo que nunca llega a salir de sus labios.

Raven baja la mirada jugando con sus propios dedos, se siente tan torpe que promete que si Liv no llega en los próximos cinco minutos ella se irá, sin embargo lo siguiente no lo espera. Su piel experimenta el típico frío y poros erizados que de costumbre, por lo menos cuando alguien roza su tez, sabía que solo alguien de confianza se tomaba esas libertades y su corazón deja de latir con fuerza cuando se percata que esa persona es Liv, sonríe con mas nerviosismo que alegría mientras con una de sus manos aprieta uno de los brazos de la chica en modo de saludo. Sus ojos curiosos se alternan entre el chico de la barra y la rubia que estaba impecablemente vestida, Raven experimenta una baja de autoestima un tanto exagerada. —Creo que debe pensar más bien que soy un fenómeno en este sitio y se está preguntando con que torpeza voy a salir—. Ella ya se reía de sus propios chistes y alza la voz tomando en cuenta que la música era muy fuerte en ese lugar. Raven se inclina hacia la madera de la mesa y ve a su amiga con una sonrisa. —Entonces, debo suponer que conoces este sitio así que mi pregunta es... ¿qué pretendes hacerme acá? porque no soy una bailarina experta y el licor... no es lo mío.


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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por G. Liv Kiersten el 10th Noviembre 2014, 12:25 am

Sonrió ante la esperada respuesta de la morena, siempre esquivando cualquier tipo de relación. Liv podía llegar a entenderla, pero ella seguía manteniendo contactos con ciertas personas, solo que demasiados cortos para poner un título formal, nada mas que diversiones ciertas noches, para pasar el rato y no perder las costumbres. La rubia no hace mas comentarios del tema, pero dirige una mirada fulminante al chico que antes miraba a su amiga, y este se va del lugar como si fuera el mejor momento para ser devorado por la oscuridad. Su mirada se gira hasta caer en un hombre sentado en una banqueta, que sonríe a medias toma su vaso lleno y se retira a alguna parte de la pista, dejando el asiento libre para que la rubia pudiera acercarse a su amiga, sentarse en él, y cruzar sus piernas. Apoya un codo en la barra y hace sonar su cuello. Alza una ceja ante la pregunta de Rav, pero luego se ríe. -Solo estaremos aquí un momento, es para pedir las bebidas, luego nos movemos, pero respondiendo a la pregunta quiero ver si te atreves a probar cosas nuevas- Comenta dejando la semillita de la intriga en la puerta de su amiga, pero antes de que esta pudiera comentar algo, alza el brazo haciendo una señal para que el chico de la barra se acerque. Cuando lo hace se inclina un poco hacia delante, para poder pasarle un billete al joven. -Mi amiga esta teniendo unos problemas y no puede beber alcohol, pero esta desesperada, puedes preparar una margarita de frutilla naranja tan liviana que ni tomando novecientas estaría a penas feliz, es que soy un poco mas baja que ella y la última vez la tuve que acarrear por un par de cuadras y casi tuve que pedir un taxi porque no podía- Explica en voz baja para que su amiga no pueda escuchar y poniendo un tono acorde a la historia contada, aunque no parece ser necesario dado que el chico se quedo viendo el billete otorgado. Asiente repetidas veces y se gira para preparar el pedido. -Y un Piel de Iguana para mi- Pide casi en un grito antes de que el chico desaparezca por completo.

-Y, ¿Que tal tu vida?- Pregunta acomodándose el pelo a un costado, y volviendo su atención a su amiga, que sin duda podía llegar a pensar que la rubia le estaba gastando una broma. Todos conocían a Raven, no tanto como Liv, pero la conocían lo suficiente para saber que no era la clase de mujeres que entraba a esos clubes por motus proprio, y estaba mas que claro que si estaba allí era porque la rubia había indicado el lugar. El chico vuelve con las dos bebidas y Liv paga lo necesario, da un sorbo a la bebida de Rav para probar que este liviana, y al no sentir gusto a alcohol se la pasa, para darle a un buen trago a la propia que estaba mas cargada. -Tranquila, sabes que no dejaré que nadie venga a molestarte, y eso incluye al estirado de tu hermano, y al necio de tu amigo- Comenta estirando la última palabra mas de lo necesario, pero la intención inicial era tranquilizar a su amiga para que le de un trago a la bebida sin miedo alguno, dado que para Liv eso solo tenía jugo de naranja, frutilla, hielo y azúcar. -Confía en mi-

Según el historial de la rubia, había pocas personas a las que les daba aquel privilegio, por lo menos de una manera sincera, dado que había personas que si dejaban de respirar por voluntad propia le hacían un bien a la humanidad, y la rubia no tendría problema en decir que era buena idea que dejaran de respirar para que llevaran a cabo la tarea. Pero le tenía un cariño especial a Rav y no dejaría que nada le pasara, no esa noche, no cualquier otro día.




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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por W. Raven Seeber el 10th Noviembre 2014, 1:33 pm

Verlas era como presenciar un contacto fino entre el fuego y el hielo, la rubia ardía, brillaba, con su sonrisa podía dejar paralizado a más de uno, era cálida con quienes deseaba y cuando se enfurecía podría arrasar con la mismísima tierra. Raven era lo opuesto, era sencilla, fría, de tez blanquecina y apartada de los demás, muy pocas veces brindaría tal sensación de regocijo y cuidado en sus seres queridos a menos de que se esforzara demasiado. Entonces la pregunta era cómo llegaron esas dos jóvenes tan opuestas a convertirse en mejores amigas, porque Raven estaba segura de algo y era que Liv era su mejor amiga, no le confiaría sus relatos a cualquiera y la castaña estaba segura que la caja de Pandora que era su vida estaba a salvo en manos de la chica que ahora yacía frente a ella. Desde luego el inicio no fue bueno, no hacían más que subestimar a la otra pero, dado a que la historia es larga, basta decir que Olive fue la mayor sorpresa que la vida le pudo dar a Raven luego de quedara sola, con la mente ocupada en muchos deberes y un corazón pidiendo a gritos el regreso de dos de las personas más importantes de su vida. En sus lugares, muy por el contrario, llegaron dos rubias opuestas a ella, a veces la chica solía pensar que era una prueba o una clara señal que no estaba dispuesta a aceptar.

Probar cosas nuevas la clave para que Raven abriera mucho sus ojos y su piel se tornara más fría, no le gustaban las cosas buenas pero sabía que no podría decirle que no a Liv, sin embargo estaba segura de que su amiga no acabaría por hacer algo que la incomodara. —Claro... está bien—. Escucha lo que pide sin entender mucho, solo pretende tener por seguro de que no habría nada de alcohol en su vaso, frunce el ceño pero al cerciorarse de su objetivo puede tranquilizarse a gusto apoyando su espalda en el diminuto respaldo de la silla. Sus constantes medicamentos podrían chocar con cualquier licor, sumado a que no le gustaban ese tipo de cosas, no desde que cumplió los veinte años. Ríe un poco y ve a su amiga mientras mueve sus uñas sobre la barra. —¿Piel de iguana? juro que no te irás de aquí sin explicarme de que se trata.

La pregunta de su amiga la hace tomar un respiro amplio que llena sus pulmones de aire y endereza su espalda por un momento, acomoda sus cabellos tras su oreja y va a responder justo cuando el chico llega con las bebidas, ella agradece con la mirada y una leve sonrisa, obtiene un guiño de ojo al igual que Liv. Mira el trago con desconfianza, quizás no lo exteriorizara pero por dentro la asaltan miles de recuerdos que por un breve segundo ponen sus manos a temblar. Agradece en el fondo de su alma que su amiga pruebe primero, sin embargo ella mueve sus dedos en torno al vaso antes de probar un poco. —Bien, creo, es decir, nada nuevo—. Toma un poco, parecía un juego de frutas así que toma dos sorbos más antes de limpiar sus labios y ver a su amiga, a Liv no podía mentirle. —El destino está jugando sucio conmigo, Liv, ver a Pyter y a Oliver en un lapso tan corto de tiempo es... no debería ser, ¿entiendes?, Pyter viene con su afán de caballero andante a salvarme y Ollie no se queda atrás, a veces pienso que confabularon para llegar con su típico teatro de "Oh, Nina, mira lo mal que estás, tu madre es una..."—. Ella no sigue hablando, no es capaz de continuar y eso que ya había oído insultos denigrantes hacia Jacqueline. Los ojos brillantes y marrones de Raven son incapaces de fijarse en Liv. —No quiero que regresen, ellos se fueron, Liv y ahora pretenden cambiar todo buscando acusar a mi madre. Es muy sencillo culpar a otros—. Termina con una curvatura sarcástica en sus labios finos mientras da otro sorbo. Su mirada se torna más dulce cuando escucha a su amiga, sabía que podía contar con ella, se sentía segura a su lado, confiada, solo rogaba que no llegara el día en que Liv también se fuera. —Yo confío en ti, lo sabes. Es por eso que no quiero agobiarte con mis cosas, ¿tú como has estado?, por cierto, tienes buenos gustos, por lo menos sé que no intentarás que me maten cuando llegue a casa.


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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por G. Liv Kiersten el 11th Noviembre 2014, 1:53 pm

No importa donde estés, ni el momento, ni la hora, si confías en quienes te acompañan, puedes probar cualquier cosa nueva que se te presente, y no debes perder la oportunidad, porque algún día, la magia pasara frente a tus ojos, y tu la ignoraras, solo porque es nuevo. Su madre nunca se había preocupado por sus enseñanzas, pero en una cena, habían servido un plato que Liv, con sus seis años no conocía, su madre se acerco a ella y recito esas palabras. La niña, en ese tiempo sonrió, y probo un bocado de la comida que estaba frente a ella. Era horrible, había que decirlo, pero fue solo ese plato, pues intento de nuevo con otro y gusto, y así con muchas cosas. Siempre que tenía que hacer algo que nunca antes había echo se acordaba de esas palabras, y de la historia de su madre, una joven en un pueblo perdido, que acepto formar parte de algo grande y se hizo grande, solo que después abandono todo, Liv inclusive. Por un segundo pensó en pasarle dicha enseñanza a Raven, pero al siguiente lo considero, y simplemente negó en silencio al observar la expresión aterradora de su amiga. -Licor de Kiwi con Vodka- Le responde a su amiga que no había reconocido el trago, pero no le responde de una manera agresiva, como si se burlara de que no lo supiera, es paciente, y tranquila. A ella también se lo debieron explicar alguna vez. Liv era fanática de las frutas, por eso sus tragos siempre tenían algo de eso. Kiwi, Melón, Sandía, eran incontables, pero eran sus favoritos. Ríe al ver la expresión de su amiga, dudando sobre aquel trago, que de trago tenía poco, pero le hace una mueca graciosa cuando lo prueba varias veces, notando lo liviano que estaba. Ella bebe del trago propio y vuelve a acomodar sus cabellos rubios, prestando atención a su amiga.

Ante la respuesta alza una ceja. Las cosas nunca estaban bien, siempre había algo que contar. Esa respuesta, la que había obtenido, era de la clase de respuestas que se le daba a la gente que no se interesaba por uno, o a las que querían que todo estuviera perfecto. Liv no pertenecía a ninguno de los dos, por lo tanto lanza una mirada significativa a la morena, que tras cruzar la mirada con los ojos marrones de la rubia, comienza a hablar con mas honestidad. El destino juega sucio, si que había escuchado eso. El destino nunca jugaba sucio, siempre estaba esperando a que todo estuviera perfecto para atacar, para poder demostrar que al fin y al cabo él tenía el control de las vidas de quienes caminaban por la tierra. La joven hace una mueca, y presta atención a que parte se refería la morena. Si bien Raven no termina la frase, la joven entiende a que se  refería su amiga y asiente repetidas veces para que se quedara tranquila. Había oído hablar poco de ese par, de Pyter y Oliver, pero lo que había escuchado le bastaba para saber que no eran buenos para Raven. Si su madre la controlaba demasiado, y no era bueno para ella, pero había que sacarla de a poco, lento y que sea por voluntad de la morena no una imposición de alguien mas, algo que esos dos chicos no parecían entender, y mientras mas mal hablaban de la decana, mas se aferraba la hija a su madre. -Una perra- Completa la joven sin pensárselo dos veces. -Puedes decirlo, es lo que ellos piensan no lo que tu sientes- Agrega con tus labios tensos en una recta y maldiciendo a esos dos chicos. Si fuera por ella, ya les hubiera dado una patada donde les dolía, pero no quería que Rav se entere de tanta violencia. Muestra una sonrisa de lado que no enseña los dientes para poder tranquilizar a su amiga. -Siempre es mas sencillo culpar a otros, es lo más fácil que hay, es tan típico de los hombres en general, la culpa siempre esta en la mujer. Tienes que ignorarlos, debes ponerte firme y decirles que no los quieres en tu vida, porque si no lo haces seguirán revoloteando, y a no ser que eso es lo que quieras, no te quedara otro remedio- Agrega gesticulando con sus manos para luego darle un sorbo a su trago.

Se apoya en el respaldo. Hombres, no tienen la respuesta de nada, y creen tener la respuesta de todo, piensa para sus adentros, de un mal humor tangible. Pues mientras ellos se habían alejado de la morocha, Liv se había acercado, y en esos años que estuvieron lejos, Raven cambio, como todos, y ellos seguían creyendo que era la misma persona que años atrás. Suelta un bufido, pero se vuelve a poner derecha, no quería que su amiga se amargara por culpa de esos dos. Sonríe ante el comentario, y el voto de confianza, y se pone de pie liberando la banqueta. -No haré que te maten en ninguna circunstancia. Vamos, ya esta por empezar- Comenta tomando el brazo de su amiga para que la siguiera entre la multitud. -Yo estoy bien!- Grita por encima de su hombro para que la chica pueda escuchar. -Con la agenda completa, como siempre, pero ninguna novedad relevante. En el próximo feriado iré a casa de mis abuelos, que por cierto te mandan saludos- Le indica mientras pasa entre medio de unos amigos que dicen varias barbaridades cuando las jóvenes pasan, pero se callan cuando Liv los fulmina con la mirada. -Por acá- Señala, cuando llegan a una puerta que la rubia abre y se encuentran con unas escaleras que bajan varios niveles. Una vez dentro la música se escucha lejana, y los oídos de la joven quedan zumbando sin acostumbrarse con rapidez al casi silencio que había en esa zona. Un amplio pasillo de concreto se muestra frente a ellas, y la joven se vuelve a su amiga. -Tranquila, se a donde vamos, nunca me he perdido en este lugar, siquiera la primera vez que vine- Tranquiliza mientras cruza el pasillo hasta encontrar otra puerta custodiada por uno de los grandes hombres de seguridad. -Vamos a Sogno Possible- El hombre las deja pasar, y cuando suben unos pocos escalones, un bar con luces amarillas y naranjas aparece frente a ellas. Los muebles de madera, un pequeño escenario donde una joven cantaba una canción lenta acompañada por una guitarra. -Algo nuevo- Dice abriendo sus brazos y buscando una mesa donde sentarse, le hace señas a Rav para que la siga.




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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por W. Raven Seeber el 11th Noviembre 2014, 7:52 pm

¿En verdad no los quería en su vida?, las palabras de la rubia hacen eco en su mente, de una manera fuerte y potente, Raven incluso se aleja de la conversación y hurga en aquellos recuerdos que tiene disponibles en su memoria. Recordaba de ambos como si fuera el día anterior, podías plasmar las imágenes de su compartir con su hermano y su mejor amigo con total claridad, incluso con Pyter aún sabiendo que ella era una niña cuando pasó lo que pasó. Recordaba el parque, los bordes de su vestido llenos de tierra cuando corría tras su hermano y su padre solo les tomaba fotos, riéndose por ver a sus dos pequeños ser libres, lejos de las murallas y deberes que constantemente le ponía su mujer en su propio hogar, Raven recordaba como Pyter la abrazaba antes de dormir, le leía cuentos, le cantaba canciones aún con una voz desafinada, como la llevaba a lo más alto de la casa para ver las estrellas porque ella era tan pequeña que pensaba que de un soplo del viento podría caerse. Oliver era parecido pero ella era un tanto más grande cuando se aferró a su amigo ante la ausencia de su hermano, leían por horas, se enviaban cartas, Oliver siempre fue su crítico, aunque ella a esas edad no entendiera la magnitud de sus consejos, si Raven quería jugar a las princesas sabía que Oliver sería su caballero, si ella quería un castillo de arena él lo construiría para ella, los recuerdos eran más nítidos pero eso no hacía más que aumentar el dolor y tornarlo un poco menos soportable. La Nina actual, la mujer de ojos brillantes y curiosos y larga melena diría que no los quería en su vida con toda seguridad, pero la muchacha que se hundía en ese frío corazón que resguardaba seguramente moriría de curiosidad por saber cómo terminarían los acontecimientos si ellos lograban entrar de nuevo. —Es... todo muy raro, ¿sabes?, contigo puedo ser honesta, no quiero mentiras entre nosotras. Parte de mi sabe que no es bueno que sigan en mi vida, parte de mi no quiere problemas con la familia o con mi madre, sería más sencillo dejarlos ir, apartarlos como ellos hicieron conmigo, pero... no lo sé, Liv, ¿a veces no sientes curiosidad de ir contra la corriente?, no quiero que suene infantil pero... me gustaría poder ver el futuro para saber que sería de mi si Oliver y Pyter regresan.

A veces le causaba gracia la actitud de Liv, era la chica fuerte, guerrera, siempre luchando por todo, tratando de dominar la situación, terca y defensora de los más débiles como ella. Sin embargo Raven sabía que en el fondo ese tipo de personas que parecen el más fuerte hierro son las más propensas a salir heridas, era por esa misma razón que la castaña solía tener un comportamiento maternal con su mejor amiga, no soportaría que hirieran a aquella que había sido su soporte y que, en muchas situaciones que ella no podía controlar, la mantenía en pie. Da varios sorbos a su bebida, un tanto seguidos pero como sabe que no es licor se puede quedar un poco más tranquila, va a soltar la copa cuando la rubia toma su mano y la jala sin piedad, Nina tiene que hacer el mejor uso de su equilibrio como tenista para no caerse y la sigue a paso rápido dando amplias zancadas entre la gente y modulando disculpas al rozar a una que otra persona que se encontraba en el medio del local. Trata de escucharla pero lo cierto es que algunas de sus palabras se pierden con el fuerte audio de la música, aunque no era necesario prestar tanta atención, la chica estaba segura de que su amiga estaba igual, un tanto llena de deberes pero siempre llevando el equilibrio para lograr buenas notas y mantener su puesto entre los estudiantes. No se escucha con claridad pero puede admitir un ”Esta bien” a todas las palabras de la chica, la sigue y se aferra a la baranda mientras da pasos rápidos con sus ojos muy abiertos buscando no perderse y caer como una tonta. Cuando llegan frente a un hombre grande y fornido Raven abre mucho sus pupilas y trata de recobrar el ritmo usual de su respiración. —¿Qué… que es… este lugar?—. Trata de modular, su falta a los entrenamientos por la poca comida consumida era evidente. Liv dice algunas palabras en italiano que no le da tiempo de descifrar ya que al momento la puerta se abre y un escenario más cómodo, más íntimo y tranquilo aparece frente a sus ojos. Nina está estática, la melodía la acuna lejos del boom nocivo del primer piso y lo disfruta por un breve instante, tanto que una sonrisa se forja en sus labios y avanza con su amiga hasta una mesa cercana, no habían muchas personas, quizás grupos selectos que como ella y la rubia preferían otros ambientes, algo nuevo como decía Olive. —¿Qué…? Es… es otra cosa… me gusta, Liv. ¿Tenías planeado esto o te dio miedo que la música fuerte me volviera loca?—. Finaliza con una risa y un abrazo corto y rápido a su amiga.


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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por G. Liv Kiersten el 14th Noviembre 2014, 10:08 am

De pequeña, por mas que lo negara, podía sentir la presión que la mirada que su madre tenía sobre ella, ejercía. Podía notar como la seguía a todas partes juzgando cada uno de los actos que la pequeña rubia realizaba. Fue ahí cuando comenzó a desarrollarse su obsesión por la perfección, el nunca darse por vencido, porque sabía que su madre miraba, y si caía, quería que vieran que podía levantarse sola. Así fue como una tarde en casa de sus abuelos, la chica observaba una orquesta que su abuela miraba en la televisión, y hacía preguntas sobre como se llamaba cada instrumento. Entonces Astrid le pregunto cual de todos ellos tocaría, y Liv no lo pensó señalo el violín y sonrió, Astrid le devolvió la sonrisa y le pregunto porque no aprendía a tocarlo, y la joven, haciendo un par de muecas, respondió que no quería cometer errores. Su abuela se agacho hasta quedar a su altura y le comentó que nunca se sabe que va a pasar si no se intenta. Y a la semana, Liv empezaba sus clases de violín. En eso es en lo que piensa la rubia cuando Raven confiesa su preocupación, recordaba ese día y esas palabras y quería decirle a la chica que tomara el riesgo, pero a la vez algo le decía que era mala idea. Podía llegar a comprender como se sentía su amiga, entre la espada y la pared, pero no confiaba aún en aquellos dos hombres que solamente habían aparecido para poner el mundo de Raven de cabeza. Necesitaba algo, algo que hiciera que ella confiara en ellos, para que pudiera darle aquel consejo a su amiga, pero por el momento simplemente, se callo y se guardo todo comentario que quería hacer. Ya habría tiempo para sacar el tema a colación nuevamente.

Sonríe dejando el vaso en la mesa y tomando asiento. La expresión de la joven morocha era muy divertida, por lo menos para la rubia. La observa sentarse a su lado y se ríe negando con la cabeza. La canción termina, y Liv se suma a los aplausos. Niega en silencio por un rato. ─Lo tenía pensado, por supuesto. Y no tenía miedo, simplemente te conozco y a mi no me gusta estar gritando─ Marca acomodando su cabellera rubia, y relajandose. Ese lugar no tenía el aire tan viciado como la parte del club por lo que se podía respirar con mas facilidad. Se vuelve a su amiga antes de darle un sorbo a lo que quedaba de su trago. ─Este lugar es Sogno Possible. Me lo presento mi abuelo, solían venir con mi abuela porque simplemente era mágico, y por supuesto mi abuelo conocía al hijo del dueño. Y en realidad fue Edmund quien hizo las restauraciones del club, se las hizo al Tano, el actual dueño del lugar, o eso se supone, quizá ya se los dejo a sus hijos y se dio por retirado. No me sorprendería. ─ Aunque si su buena memoria no fallaba, la parte del club ya pertenecía al hijo del Tano cuando se había echo la remodelación. Se encoge de hombros y hace una mueca que indicaba que en realidad no le importaba quien fuera el dueño de ese lugar. Una nueva canción empieza a sonar, y Liv hace señas al escenario para que Raven preste atención. Pues colocaban el cartel que indicaba que la noche de karaoke comenzaba. Ese lugar era uno de los lugares a donde la rubia iba cada vez que quería escapar de la realidad, era tranquilo, relajante, la música nunca estaba demasiado fuerte y siempre aparecían nuevos talentos. La primera vez que había ido había sido con sus abuelos y con Allie, luego simplemente comenzaron a ir las dos primas, que se entretenían subiendo cada tanto al escenario que a veces solían compartir y otras veces no, pero que preferían ir a cantar juntas. Se divertían y entretenían en ese lugar donde no parecía que fueran a encontrar a alguien conocido que venga a juzgar, donde parecía no importar quien entrara y quien no, pero en realidad si importaba, pues el nombre del bar había sido puesto por la gente.

─Hace mucho tiempo, hará unos veinte años. Una chica se subió a cantar una canción, dicen que era tan hermosa que incluso algunos soltaron una lagrima al escucharla. Dio la casualidad de que un empleado de una discográfica estaba en este bar, y le pidió que en una semana regresa a cantar la misma canción. A la semana la chica volvió, y se encontró a este empleado, pero de traje y rodeado de personas de alta sociedad, pero controlo sus nervios y canto una nueva canción. Y entonces la contrataron. El talento de esa mujer era perfecto, y las demás discográficas comenzaron a buscar a alguien que pudiera competir con ella para que no perdieran tanto dinero. Pero estos empresarios jamás revelaron el secreto hasta que a alguien se le escapo, entonces, dejo de haber un solo empleado de la discográfica y aparecieron muchos. Buscatalentos, como los llamo mi abuelo cuando me contó la historia. Con el tiempo se olvidaron de este  lugar, pero muchos grandes artistas salieron del escenario de este bar, e incluso muchos vienen buscando hacer su sueño posible, que es el nombre del bar en italiano. Si miras la pared están las fotos de los artistas que nacieron aquí, y si miras atentamente, notaras que no todos los buscatalentos desaparecieron─ Explica la joven lo mas bajo que puedo para no interrumpir la canción que sonaba y para que solo Raven la escuchara, y señala la pared de la izquierda con la cabeza, para luego señalar a un señor que estaba dos mesas en diagonal a ellas. Lo podía reconocer, porque siempre estaba en ese bar los mismos días a la misma hora y en el mismo lugar. ─Creí que te tocaba conocer un lugar así─ Se encoje de hombros, y aplaude a la nueva canción que acaba de terminar.




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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por W. Raven Seeber el 14th Noviembre 2014, 10:40 am

Liv era su cable a tierra en muchos aspectos, no solo porque la rubia tenía la capacidad de atraerla a la realidad cuando Raven se sumaba a un mundo de pensamientos profundos del que era muy difícil sacarla, escritora al fin y al cabo. A veces pasaba horas en la biblioteca escribiendo en la portátil, o en cuadernos que utilizaba para plasmar sus ideas, incluso en contadas ocasiones había tomado servilletas del comedor y escribía de manera muy esquematizada ideas que le ocurrían de momento para plasmarlas por escrito cuando llegara a su casa, en todo caso su amiga había estado ahí siempre para sacarla de las fantasías y hacerle ver que vivía en un mundo real donde tenía asuntos que resolver. Pero no solo se trataba de sentarla así de golpe y decirle que el universo era más que meros escritos, también Olive se encargaba de mostrarle las cosas hermosas del mundo, de darle a entender que no todo era orden, perfección, pulcritud en lo que hacía y lugares asignados por su madre, que lo "prohibido" también gozaba de colores maravillosos y que podía armar un mundo fantástico en aquel en el que vivía, solo se trataba de buscar y conocer. Ni la vida misma le alcanzaría para decirle a su amiga y agradecerle lo mucho que había hecho por ella desde que se convirtieron en inseparables, Liv era de las personas que podía sorprenderlas y ahora Raven sabía porque, un simple plan se convirtió en algo más íntimo, más cómodo para ella pero no dejaba de ser maravilloso por el hecho de estar en un lugar inferior y sin el resonar constante de las cornetas del local anterior. La castaña se sentía mejor en ese lugar, más cómoda, más a gusto, sentía que estaba en el lugar correcto y eso que nunca lo había conocido en su vida, tampoco el bar anterior pero ese sin duda había cambiado sus expectativas. —Pensado o no, gracias por traerme a este lugar.

Raven se sienta, había llevado su copa consigo, no sabía si era posible pero imitó lo que hacía su amiga y nadie la detuvo así que probamente no tuviera problemas en el camino. A medida que escucha a Liv va dando varios sorbos a la mezcla de frutas que de repente le sabe mejor y la hace sentir más cómoda, Nina comprende que todo se trataba del lugar y nada más, que ahora que se encuentra a gusto duda que algo pueda salir mal. Deja la copa en la mesa y apoya su rostro pequeño en una de sus manos llena de algunos anillos pequeños de oro que su madre le había regalado. No conocía a los abuelos de Liv, solo por sus palabras, al igual que le pasaba con la familia de Riley, pero a simple vista podría asegurar que se trataba de esas parejas que tenían miles de historias que contar, a Nina le encantaba escuchar historias desconocidas, era muy interesante, a veces se sentaba en el estudio de su abuelo y este detenía su trabajo para contarle anécdotas de sus viajes y cosas parecidas, la castaña solía poner en duda todo lo que decía pero le entretenía escuchar el tono suave de su voz y sus ojos fijos en ella. En el fondo le hubiese encantado conocer a personas como los abuelos de Liv, debían de ser fascinantes por lo que ella contaba. Desde luego la chica no interrumpe, solo asiente dando a entender que estaba comprendiendo todo lo que decía aunque le costaba indagar en el asunto de los dueños y remodelaciones, sin embargo se dejaba guiar por su amiga que parecía ser suficiente de momento, ya preguntaría. Raven alterna su mirada entre la voz que canta y la historia que ahora narra su amiga, no imaginaba que un rincón tan poco conocido en los suburbios de Londres fuera la cuna de talentos que ahora se desarrollaban con libertad en las grandes tarimas, nunca supo nada por ese lugar, no de haber sido por Liv así que se mantiene atenta, incluso deja de tocar la copa e imita los movimientos que dicta su amiga y gira su rostro fijando su mirada en los cuadros que estaban en la pared con preciosos marcos dorados en una mezcla de lo antiguo y lo moderno, conocía algunos rostros, muy de lejos pero los conocía, en su mayoría música pop y baladas, lentas sin tanto alboroto, hay otros que no conocía del todo pero seguramente si prestaba atención a la programación musical los encontraría. Sus pupilas se abren un tanto exageradas, le parecía sorprendente todo aquello y disimuladamente ve al hombre al que Liv se refiere, ella conocía el tema de clientes y ese no era un cliente precisamente, no uno común como ella y su amiga que disfrutaban una bebida sentadas en una mesa, él no parecía animado a prestarle atención al trago y mantenía sus ojos fijos en la tarima bajo unas gafas que lo protegían. —Es maravilloso… ¿por qué nunca mencionaste este lugar?—. Comenta viéndola con una gran curvatura en sus labios. Su comentario final la hace sonreír, esta vez mostrando su dentadura impecable, Raven acomoda parte de sus cabellos y hace un gesto de agradecimiento con el rostro. —Pues no te equivocaste en nada—. Comenta tras oír los aplausos a la chica que daba pie a que otra cantara, una más baja y de piel un tanto oscura.

—Es bueno conocer lugares así, es decir, todo lo que cuentas… tiene su magia como decían tus abuelos. Normalmente conocía bares comunes como el anterior, era lo que le gustaba a Marius—. Su voz desciende un poco y termina con la copa antes de que el drama se apodere de ellas y el tema se vuelva más pesado, ya tenía suficiente con su hermano, con Oliver… no quería narrarle todo a Liv porque sabía que alteraría el orden tranquilo que llevaban las cosas. Suelta un risa leyendo la letra cerca de ella. —Aunque no creo que esperes que vaya a cantar, no tengo una voz muy bonita que digamos, aunque si tu pasas soy capaz de animarme.


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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por G. Liv Kiersten el 14th Noviembre 2014, 7:42 pm

Muchos podrían comparar a Liv con un duro pedazo de hielo, fría, distante, calculadora, seria. Alguien que no es para nada amigable ni sociable. Y, a veces, era así, mas con personas que no conocía o que intentaban acercarse mas a ella de lo que deberían. También la podían comparar con el fuego, por su fuerza y energía, pero ella no era ni como el fuego ni como el hielo, todo dependía de con quien se encontrara, con quien compartiera el momento, solo que la mayoría de las veces, solía ser como el hielo, porque podía contar con los dedos de una mano cuantas eran las personas en las que en realidad confiaba, en quienes depositaba su fe a ciegas. Una de esas personas era Raven. Algunos se jactaban de decir que el corazón de la rubia se había ablandado tras el accidente de la morocha, por mas que no sabían de que se trataba. Liv en realidad tampoco lo sabía, por lo menos lo al principio, por lo tanto reía de esas personas, pues lo que en realidad había abierto las puertas de aquella relación era que Raven se haya mantenido entera, que no haya bajado los brazos y que a pasar de haber pasado por algo que todos desconocían, se mostró como la misma. Una mujer mostrando que es capaz de hacer lo que es necesario hacer, una mujer que guarda sus derechos de esa manera, se gana automáticamente el respeto de la rubia, que cuando la oportunidad se presentó salto a ayudarla sin ser llamada. No se arrepentía de eso, a cambio había encontrado una de las amigas mas fieles que tenía, una amiga incondicional, una hermana mas a la que proteger y cuidar, y Liv lo hacía, no solo por eso, sino porque Raven era tan pura, tan buena persona, que Liv haría lo que fuera para que en ese mundo hubiera mas personas como ella, solo que quizá mas decididas, pero que es un ser humano sin defectos? todos tenían mas de uno, Liv tenía cientos, defectos y errores que se acumulaban en una lista donde solo ella mantenía la cuenta, porque solamente a ella le importaba aquella cuenta, digan lo que dijeran,, solo a ella le debía importar esa lista.

Se encoge ante la pregunta de su amiga. ¿Porque no lo había echo? Ella sabía la respuesta, por mas de que reaccionara como si lo hiciera, era porque era uno de sus lugares, un lugar que no se plagaba de gente, donde siempre había mesas disponibles donde sentarse y poder relajarse escuchando buena música. La rubia conocía lo que pasaba con los lugares cuando se volvían conocidos, ignoraban a aquellos que iban hace años, los ignoraban por completo. Por eso había guardado ese lugar como un secreto, un lugar que compartía con Allie, o con Eggy, y a veces con sus otras primas, pero que era su pequeño lugar secreto. ─Tu tienes tu blog, yo tengo esto, cada uno con sus tiempos─ Comenta antes de darle un sorbo a su bebida antes de decir algo poco apropiado, o que pueda lastimar los sentimientos de Raven, otras personas no importaban, pero Rav era especial, y no quería arruinar esa amistad por meter la pata en el momento equivocado. ─Pero si, es maravilloso, demasiado tranquilo, y por eso me gusta. Las personas no se molestán entre ellas, y no tienes que fingir una sonrisa siempre, cuando uno apesta puedes decirlo, nadie dice nada, incluso algunos te apoyan en la decisión─ Comenta encogiendo sus hombros, Liv solía ser muy critica y eso incluía a personas que no conocía, y mas de una vez una persona canto horrible y se lo dijo como si no fuera nada, pero era lo divertido del Karaoke no tenías que saber cantar para subir al escenario. Y como si el momento quisiera asegurar las palabras de la joven, un hombre grande y gordo se subió para comenzar a cantar Party in the USA. Liv tuvo que tomar varios tragos tratando de disimular la risa. Mira a Raven para saber como lo manejaba ella, pero sin poder contenerlo empieza a reír con ganas. No es la única, por lo tanto no siente pena por el pobre señor que estaba haciendo el ridículo arriba del escenario.

─Si te soy sincera, dudo que haya lugares como este, o yo no conozco ningún otro bar donde le haya tomado un cariño especial. Puedes culpar todas las historias que me contó mi abuelo, pero no lo sé, he conocido muchos de este estilo, pero ninguno como Sogno Possible─ Confiesa, sin temor a ser sincera, dado que sabía que su amiga ni la juzgaría ni haría alarde de la noche que vivió con ella. ─Cariño no espero que vayas a cantar─ Dice con una sonrisa que algunas veces se podía comparar con la sonrisa que le daba una madre a una hija, protectora, guardiana, pero que desaparece al instante. ─Se que vas a cantar y es un echo, de esta no te escapas─ Se apresura a decir, mientras levanta la mano haciendo señas a una mujer alta y ya entrada en años que contenía la lista de los siguientes cantantes. ─Buenas noches, quisiera anotarme─ La mujer sonríe y asiente antes de pedir el nombre y preguntar si ya sabían que iban a cantar. ─Raven Seeber, con doble e y be largar─ La mujer anota con la prolija caligrafía. ─Y no todavía no se que voy a cantar─ Procura no mirar a Rav, sabía que la iba a querer matar y no quería soltar una carcajada con la mujer frente a ella. 'Canta dentro de tres cantantes', indica la mujer y la rubia aprovecha para lanzar a su amiga una sonrisa picara. ─En tu lugar voy pensando que canción cantar. Hay una pantalla delante del escenario, ahí aparecen las letras por si tienes problemas con eso. Te dije que hoy probarías algo nuevo─ Le guiña un ojo, cómplice de ella misma, y hace un esfuerzo para no reírse.




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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por W. Raven Seeber el 14th Noviembre 2014, 8:35 pm

Liv era la única persona que sabía del blog, o por lo menos que era ella escribiendo bajo el anonimato y un nombre que no revelaba por ninguna de sus partes que se trataba de la castaña. Se lo había dicho una tarde en la biblioteca, Raven estaba absorta en su computadora, editaba algunas fotos y escribía complementando las ideas iniciales que había plasmado en un documento de Word para evitar que todo se borrara si la batería se acababa, su amiga hablaba de los miles de equipos en el que estaba, mostraba su molestia por una chica en particular que no ayudó mucho en el entrenamiento, Nina solo respondía asintiendo y con algunos sonidos que no descifraban algo claro, por lo menos no si estaba prestando o no atención. La rubia era… como era, y estaba claro que no iba a esperar a que su amiga se dignara a alzar la mirada así que tomó con sus manos la portátil y la giró, quedando la pantalla abierta frente a sus ojos. Raven protestó, tanto que la bibliotecaria la mandó a callar, no estaba enojada, era simplemente como si un secreto hubiera salido a la luz, no uno prohibido, sino uno que la apenaba, a diario recibía comentarios en el blog, todos positivos, uno que otro que pedía que la autora de tales letras y fotos saliera a la luz, ella no había negado nunca lo bien que redactaba pero tampoco le agradaba recalcarlo en los rostros de las personas, no la ayudaba con la imagen que tenían de ella. Pasó un rato de silencio, no muy largo pero si lo suficiente como para que la castaña quisiera morderse las uñas solo para saber lo que decía su amiga, al final lo aceptó y ella hizo lo posible para que le jurara más de ocho veces que no diría nada. Comentarios como esos la hacían sentir escalofríos, precisamente porque sabía que equivaler ese lugar a su blog significaba mucho que decir para la rubia, Raven ya entendía a su amiga entonces prefiere no decir nada y sonríe, no se siente incómoda ni nada parecido, se trataba de Olive, era imposible, por lo menos luego de tantos años conociéndose. —Entiendo entonces, tú te diviertes en esto, yo con mis libros, mi computadora y los comentarios que hago a los blogs que sigo, fue un buen ejemplo para captar el asunto.

Un hombre robusto se monta en el escenario, enseguida la mente de Seeber se pone a maquinar que canción cantara, asociaba su aspecto a una ópera, una balada, algo lento y de un cantante de voz gruesa, la chica apoya su mentón en su mano esperando, moviendo sus pies lo cual expresaba muchas ansias de su parte. Por otro lado el ritmo que aparece rompe por cualquier lado sus expectativas, conocía la canción de memoria, la tuvo pegada un tiempo mientras limpiaba su habitación y su casa en sí, sus ojos se abren de par en par y tiene que fruncir los labios, aguantando con una presión exagerada para no dejar salir una carcajada. El hombre baila mientras canta, a veces su voz se corta fruto del cansancio y hace unas cuantas poses como si hubiese visto el video y pensara que en realidad lo estaba haciendo bien. Raven no puede evitarlo, intenta aguatar demasiado pero ya sus mejillas se tornan exageradamente rojizas y siente que si no deja salir el aire se ahogará por completo. Liv se adelanta y suelta una carcajada, varios lo hacen y Raven los sigue con ese tono armónico y a la vez alto que no recordaba haber experimentado en mucho tiempo. El señor, en lugar de parar, sigue y chasquea los dedos, Raven tiene otro ataque de risa y cubre su boca como si no quisiera ser maleducada, sabe que tiene su rostro ardiendo y su espalda duele como cuando se ríe demasiado y alterna su posición, se inclina y vuelve a pegar la espalda en el respaldo de la silla. —Esto… no puede estar pasando—. Admite negando mientras limpia con sus dedos una lágrimas que se perdían en sus párpados, de alegría claro está. Se muerde el labio cuando ve que su trago se había acabado, justo en ese momento necesitaba un gran vaso de agua helada.

Raven se tranquiliza mientras escucha a su amiga, pero esa calma no dura mucho ya que la muchacha enseguida hace que el corazón de Nina se detenga al decir que, efectivamente, ella iba a cantar. En el fondo Raven maldice un poco, sabía que con su amiga no podía esperar algo meramente normal y que Liv siempre buscaría sacar algo nuevo en ella. —¿Estás loca… pero si yo no sé…?—.La señora aparece y Raven niega pero la mujer parece estar más interesada en la rubia y en su voz de líder que en ella que hacía señas que no sabía ni entonar el himno nacional sin desentonar en un inicio. No cantaba desde que era pequeña y nunca pensó en hacerlo, solo lo hacía en la ducha o cuando estaba sola porque era lo suficientemente valiente para tolerar su tono de voz. Frunce el ceño cuando la mujer se va, Nina mira a su amiga como si esperara que su iris fijo acabara con ella en menos de un chasquido de dedos. —Hoy te odio un poco—. Comenta con una sonrisa bastante sarcástica mientras toma la libreta y ve algunas canciones, unas que conoce pero sabe que no puede entonar, otras que no tiene ni idea. Bufa y le pasa el cancionero a su amiga. —Haremos un trato, me dices que canción cantar y la canto y luego vienes tu y yo escojo una de estas que apenas reconozco, la que reciba más aplausos decide en qué lugar nos veremos la próxima vez, temo que ahora me digas que me lanzaré el Big Ben a media noche y todo comenzará con un tranquilo trago.


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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por G. Liv Kiersten el 22nd Noviembre 2014, 12:38 am

La joven no era una cantante profesional, ella lo sabía, como también sabía que no cantaba mal. En las fiestas de la familia siempre acababa cantando con su prima canciones movidas que animaran a todos o algunas lentas que acompañaran el momento. Pero, ¿Porque lo hacía? En un principio porque no quería que Allie estuviera sola, las dos compartían eso, el amor por la música, pero ¿De donde venía ese amor? La rubia se lo había preguntado algunas veces, cuando se encontraba corriendo acompañada únicamente por el sonido que emanaba de sus auriculares, o cuando se encontraba tirada sobre la cama escuchando música y pensando absolutamente en nada. Seguramente se remontaba años atrás cuando se encerraba en su habitación, con sus padres trabajando y la música era el único acompañamiento que tenía, a veces pensaba que era eso, que esa era la respuesta, que la música jamás la había abandonado, y jamás lo haría, era un amigo fiel que siempre estaba ahí. Pero a veces sentía que no era solo eso, y lo recordaba cuando tomaba un micrófono y cantaba. No era por nada de su pasado, era por su presente, cuando tomaba un micrófono se sentía ella, como si no importara nada mas, solo importaban las palabras que salieran de sus labios, era el ritmo que se compensaba con sus movimientos, la sonrisa que afloraba en sus labios sin poder ser contenida. Era algo en sus venas. Tomar el micrófono era una de sus mejores maneras de expresarse, no importaba lo que dijera, era su momento de decir lo que pensaba, y por mas que no sea lindo, si estaba bien cantado, la gente igual aplaudiría. Una vez había leído en un libro fantasioso, que un hombre, un niño, había podido tocar los colores a un ciego, y que este los había podido llegar a sentir. Había sido lo mas hermoso que había escuchado que podían hacer con la música, y era lo que mas la motivaba a subir, a mostrarse, porque en ese momento era ella, sin mascaras. No importaba el pasado, ni el futuro, ni los comentarios de las personas, solo importaba la música.

Se ríe al comentario de Raven. ─Esta pasando, créeme.─ Le comenta entre risas, y se gira para hacerle señas a uno de los camareros que, también riendo, se acerca a donde se encuentran las chicas. ─Te pido una grande rellana de cebolla─ El chico asiente y la joven se gira a su amiga. ─Tienes que probar las pizzas de este lugar, son las mejores que he probado en mi vida, solo que si alguna vez te encuentras con mi abuela, no se lo digas o dejará de hacerme sus pastas que están para chuparse los dedos─ A lo lejos un hombre grita que hay que aplaudir porque el hombre se bajo, y la rubia ríe por lo bajo sintiendo el cosquilleo en sus palmas por cada aplauso.

─Nunca me odias Rav, incluso cuando te digo cuervito─ Le dice la joven con una media sonrisa y una ceja alzada. ─No esta en tu naturaleza, no lo tomes personal. Además después de esta noche no vas a odiarme, mira si descubre que tienes mejor entonación que Adele─ Bromea, y el mozo vuelve con la pizza y dos botellas de cerveza una para cada una, cuando la joven mira al mozo, este se encoge de hombros e indica que fueron invitadas por dos hombres de la barra. La rubia alza la mirada y descubre a dos hombres que las observaban desde donde estaban y que levantan la cerveza a modo saludo, la joven imita el gesto tomando una de las botellas, y se vuelve al camarero. ─Hazme el favor de decirles que son unos idiotas, y que son demasiado mayores no salimos con viejos, pero si te interesa a ti si puedo darte mi numero─ El chico se pone colorado, pero asiente luego de que la rubia le guiñara un ojo, y se va para dejar el recado. ─¿Por donde estábamos? Ah si. Acepto─ Regresa al tema de conversación con su amiga que acababa de hacer una propuesta demasiado interesante, sumando a esto que la rubia no se echaba para atrás casi nunca. Toma la lista de canciones que tiene su amiga en la mano y pega una leída general. Y luego llama a la mujer que tenía la lista con las personas que iban a cantar. ─Le seré honesta, ella es Raven, yo soy su amiga que la mando al frente─ La rubia señala con la cabeza a la morocha, y la mujer sonríe como si ya hubiera supuesto eso. ─Pero cantará: Everything has changed, de Taylor Swift─ Espera a que la mujer anote el tema, y sonríe. ─Yo también cantare, Liv Kiersten es mi nombre, y el tema lo escoge la señorita─ La mujer se vuelve a la castaña y le indica que puede tomar su tiempo para pensar si así lo desea. Por otro lado la rubia aprovecha para tomar una de las porciones de pizza y comenzar a comer. Había cenado, y era tarde, pero no importaba. Ese lugar, así de hermoso como se veía, tenía algo poco higiénico en la comida que la hacía deliciosa. Solo que Liv nunca se atrevió a saber que, o dar una vuelta por las cocinas, y eso que tuvo innumerables ocasiones para hacerlo. Le dio un sorbo a la cerveza, y el amargo sabor se sintió en su garganta que todavía sentía el azúcar del piel de iguana, pero no le molesto, incluso lo esperaba.




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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por W. Raven Seeber el 22nd Noviembre 2014, 7:20 pm

Pizza, la amaba, incluso Raven podía afirmar que era su comida favorita, a veces hacía una especie de pizza orgánica con su madre, una hecha a base de harina de avena y más vegetales que cualquier otra cosa, todo para cuidar la figura resplandeciente de Jacqueline que seguía intacta con el paso de los años, sin embargo ella prefería la de caja, la que tenía todos los ingredientes que podían pasar por su mente y que ella incluso agregaba conforme al humor que tenía. En secreto su abuelo pedía una para ambos las noches que ella se quedaba, luego de que la abuela se fuera a dormir Raven se iba al estudio y su abuelo llamaba al servicio de pizzas, a un sitio que les encantaba a ambos y que les permitían a los clientes armar sus combinaciones deseadas. A los diez minutos tocaban el timbre solo una vez, Nina se adelantaba corriendo con sus pies descalzos, tomaba la comida y daba una generosa propina. El patriarca de los Seeber sufría del azúcar así que su alimentación era muy específica, sin embargo se daba ese gusto con su nieta cada vez que podía. La castaña preparaba una limonada y ella buscaba una gaseosa de uva, juntos se sentaban a comer en el estudio luego de haber apartado los papeles importantes. A veces no hablaban, su abuelo no era demasiado conversador, pero siempre prendían el televisor y sintonizaban el canal deportivo, era suficiente y eran pequeños momentos de paz que la pequeña Seeber agradecía, también su paladar y su ansioso estómago. La pizza hace que abra sus ojos aunque frunce el ceño y suelta una risa cuando Liv menciona algo de exceso de cebolla, Raven no tenía problema pero le causaba gracia tal comentario. —Estoy completamente segura que no piensas besar a alguien esta noche, no así.

Frunce el ceño ante el apodo y rueda los ojos como era normal cada vez que Olive la llamaba de esa forma, sin embargo se encoge de hombros y niega varias veces, Raven no solía cantar, por lo menos no frente a las personas, su madre tenía un tono de voz muy hermoso, la había escuchado, pero al parecer ella no había heredado ese talento por lo que solo entonaba sus canciones favoritas en la ducha o en cualquier momento del día donde estuviera sola. —Si es así prometo ir cada vez que salgamos a donde tu quieras y creeme que es un buen detalle de mi parte hacerlo—. En cuanto el mesero llega alterna su mirada dicéndoles a ambas chicas que la pizza ya estaba pagada por dos hombres, la curiosidad excesiva de la castaña hace que gire su rostro y se dé cuenta que eran mayores que ellas, un buen rato de hecho, siquiera se podría decir que pasaran por profesores. Nina frunce el ceño y ve con desconfianza el licor, aunque confía en la seguridad del lugar y en la buena voluntad de los hombres que, esperaba, tuvieran solo una ilusión momentánea. Luego del incidente con Marius, Raven dudaba de cualquier cosa y más aún de las intenciones de las personas, sin embargo estaba con Liv, juntas no les pasaría nada. Ríe con cierto nerviosismo ante el comentario de la rubia el mesero cuyo rostro se encendió al momento, no lo culpaba, su amiga era hermosa y su personalidad en sí era muy llamativa. Nina niega en cuanto se dirige a ella. —No he sentido debilidad por la figura paterna todavía, sin embargo puedes darle las gracias, han ayudado mucho a nuestra economía—. Comenta con una sonrisa que es correspondida por el joven antes de irse. Sin dudarlo toma un trozo de pizza, el sabor estaba excelente, lo murmura aún con la comida en la boca aunque sabe que su amiga lo entiende.

La apuesta sigue en pie y por un instante Nina maldicie que Liv lo recuerde pero sabe que va a tener que hacerlo, por lo menos si espera salir de ese local esa noche. La mujer regresa y Raven espera ansiosa la canción que su amiga escogería para ella, su elección no le desagrada, es lenta, tenue y sabe que puede cantarla sin miedo de desentonar demasiado. —Vale, creo que puedo con eso—. O esperaba poder. La mujer asiente y toma nota, faltaba una persona así que la castaña toma el cancionero, luego de limpiarse las manos, y busca rápido antes de tener que irse, era enorme y algunos nombres son desconocidos para Winona, sin embargo busca en las últimas melodías, probablemente fueran las más viejas, le hace señas a la mujer para que se acerque y esa sonríe ampliamente al ver su elección catalogándola como ”muy buena. —Quiero para mi amiga Girls just wanna have fun de Cindy Lauper, seguramente ya se la sabe—. Finaliza con una sonrisa mientras entrega la guía y le guiña un ojo a su amiga. —Vamos, que yo creo que la que canta como Adele aquí es otra.

Y antes de que pudiera seguir su nombre es mencionado un par de veces en la tarima a manos de un hombre de mediana edad que poco sabía pronunciar su apellido. A ella no le molesta pero enseguida empieza a experimentar cosquillas en su estómago y en su pecho, una calentura en la nuca, siente que no quiere pararse pero ha prometido hacerlo así que toma un sorbo de la cerveza arrugando el rostro posteriormente y se levanta lentamente ante aplausos que la animaban a seguir. No ve a Liv, una luz se enfoca en ella y Nina continúa lentamente, como si dudara del paso siguiente, como si fuera a caer. La castaña toma un respiro y logra montarse en la tarima. Intenta sacar el micrófono de su base pero no lo logra y escucha las risillas de unas chicas, sus mejillas se ruborizan pero el mismo mesero que las atendió la ayuda tendiéndoselo en la mano. Nina agradece modulando con sus labios justo cuando la música empieza a sonar, sus pies permanecen juntos y acomoda su cabello que cubría parte de su cara. Fija sus ojos en la pantalla y hace como si nadie más la estuviera viendo, concentrándose en el fondo blanco y las letras rosa. — All I knew this morningwhen I woke is I know something now, know something now I didn't before…—. Y la voz que sale no es desagradable, no es tan tormentosa.


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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por G. Liv Kiersten el 2nd Diciembre 2014, 3:56 pm

Las personas que habían tenido el placer de compartir cocina con ella, o de ir a comer con ella, lo sabían, sabían el secreto de sus comidas, si era salado la chica solucionaba todo con cebolla y queso, si era dulce, manteca. Le gustaba la cebolla, también el queso y para ella la mezcla de ambas era la mejor elección y por eso amaba la pizza de cebolla. Le dedica una mirada de lado a su amiga con las cejas en alto. ─Esta cocinada─ Le dice negando con su cabeza y sintiendo como su pelo se balanceaba en su espalda. ─A demás, ¿Como piensas que voy a besar a alguien? Eso era para cuando tenía quince, a esta edad todos saben a que conduce un beso y no te voy a dejar sola... hoy─ Agrega con una sonrisa de lado, dado que la rubia no era de las personas que abandonaban a las personas, por lo menos no si eran sus amigos, los cuidaba, y prefería cuidarlos que divertirse ella misma. Por eso era bueno que la misma se encargara de organizar las fiestas de la fraternidad, era una de las únicas capaces de hacer lo que se debía haber mientras todos los demás se divertían. De cualquier modo no le interesaba, ese día había estado con tantas cosas que se le habían agotado las energías, o eso pensaba, ya que algunas veces había pensado así, pero de igual modo se las había ingeniado para acabar en la cama de alguien mas. Pero ese día era diferente, pues, lo aceptara o no, Liv cambiaba su comportamiento dependiendo de la persona con la que se encontraba, dado que odiaba que alguien se sintiera incómodo en su presencia -aunque había veces que era inevitable, y otras donde lo hacía a propósito-, pero sabía que Raven no se sentiría cómoda, y tampoco estaba dispuesta a dejar que la joven regresara sola a su casa.

Se ríe la joven mientras mastica el bocado de pizza. Sabía que su amiga no era la mejor cantante del mundo, pero la había escuchado cantar por lo bajo cuando estaba demasiado concentrada, y quizá ni se daba cuenta de que estaba cantando. No era una mala cantante, incluso la rubia solía pensar que podría ser muy buena, si practicara darle a la nota. A veces las personas no se daban cuenta de eso, pero cualquier persona podía cantar, solo era cuestión de practicar, ir a cursos donde enseñaran bien, y practica y mas practica. Cualquiera podía volverse un cantante, y quizá por eso era porque la joven no entraba a ningún club de canto ni iba a cursos, porque lo de ella era natural, porque había aprendido por si sola, y porque le gustaba sentir que su voz era algo de ella, algo que había heredado de una madre, a quien recordaba cantar mientras cocinaba o mientras hacía limpieza. La voz de su madre si hubiera sido popular, las personas si habrían pagado por escucharla cantar, pero ahora estaba vaya a saber uno donde, si es que aún estaba viva. ─Hablando de ir a donde quiero... Navidad se acerca, pensaba en ir a Rusia y conocerlo, le iba a decir a Allie también, pero en caso de que no sea posible. ¿Quieres venir a Sicilia? Ni Astrid ni Edmund tendrán problemas, incluso mueren por conocerte, y de paso tu conoces un lugar nuevo. Estoy segura que te gustará. ¿Que dices?─

Ríe ante el comentario que Raven le indica al mesero que le lleve a los hombres. ─Me gusta, ¿Es tu yo rebelde?─ Pregunta molestando a la morocha, como cada vez que hacía cada vez que tenía la posibilidad. ─¿Porque crees que vengo a este lugar? A parte de la música, ya sabes a mi me compras con comida. De suerte que hago bastante ejercicio, en otro caso sería un ballenato, el otro día hice los muffins que nos enseñaron el el club el otro día, esos que eran para treinta personas... bueno, me los comí todos yo, sola. Astrid dice que es porque estudiar da hambre, pero a veces creo que es porque la comida es rica.─ Bromea dando otro mordisco, y espera a tragar para volver a atacar a su amiga a ideas. ─Uno de estos días podemos juntarnos a cocinar, mas allá del club no nos vemos tan seguido, y no nos estamos juntando fuera de la universidad tan seguido, la unviersidad esta consumiendo nuestras vidas y no me gusta. Y me niego a que nos juntemos para que cada una estudie sus correspondientes materias, me estas dejando de lado amiga y no lo voy a permitir─ Dice en una amenaza que claramente se trataba de un broma, y señala a la joven con la pizza para luego sonreír y dar un nuevo bocado.

La asistente se vuelve a acercar para tomar la canción que le tocara cantar a la rubia, y la joven mira a Raven esperando a ver que había escogido. Asiente haciendo una mueca, conocía el tema, era un clásico y se lo sabía tanto que podía subir al escenario en ese mismo momento y comenzar a cantar, pero ¿Qué clase de mujer no conocía ese tema? ─Buena elección─ Dona a su amiga y ríe ante la respuesta que recibe por su propio comentario. ─Tranquila, yo tampoco canto como Adele, creo que nadie puede imitar a esa mujer─ Sus ojos van hasta el escenario cuando dicen, mal, el nombre de su amiga, y se vuelve a la misma con una sonrisa. ─No te preocupes, siempre anotan mal el mío y acaban llamándome como Liv Kirsten─ Comenta y observa como su amiga se para subir a cantar el tema. Las luces bajan de intensidad dando el clima para la canción. La joven aplaude a su amiga y rueda los ojos cuando no puede sacar el micrófono, para luego fulminar con la mirada a las jóvenes que se rieron. Al segundo la melodía comienza a sonar, y la joven comienza a cantar. Liv sonríe para ella misma mientras la escucha cantar, lo sabía, no cantaba tan mal como la misma morocha pensaba.




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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por W. Raven Seeber el 5th Diciembre 2014, 5:16 pm

Viajar era su debilidad, conocer lugares nuevos y explorar podía ser el paraíso de Raven si no tuviera tantas cosas por hacer y deberes pendientes a cada rato, dadas las actividades a las que su madre la sometía diariamente sin piedad. De pequeños viajaban mucho, y era en plural ya que generalmente había conocido cada uno de sus destinos cuando era pequeña y estaba con Pyter, desde luego no despertaba el mismo interés para ella que para su hermano, así que prefería disfrutar lo que sus ojos veían y que su hermano luego le contara la importancia del lugar. Pyt era más de museos, de orden, de fábricas, ella prefería los lugares abiertos, espaciosos, naturales, donde pudiera practicar actividades y deportes que subieran la adrenalina a su pecho, claramente acorde a una niña que, para ese entonces, consideraba a un parque de diversiones todo un reto. Era sorprendente pensar que las cosas hubiesen cambiado tanto y ahora esa libertad solo se basara en la pintura y el encierro de su habitación, y muy pocos placeres o aventuras como la que su amiga le estaba ofreciendo, no solo con el viaje, si no con el bar. Sabía que a su madre no le molestaría que saliera con Liv, de cierto modo le agradaba, aunque más por su apellido que por cualquier otra cosa, de seguro si Jacque se hubiera dedicado a estudiar a la chica sabría que no era un “modelo correcto” para su hija por lo que Nina agradecía mantener a su madre al margen. Desde luego Winona no tenía problema así que asiente con una sonrisa amplia en sus labios —Cuenta conmigo, a Rusia, a Sicilia… no tengo problema, solo dime la fecha para dejar todo al día.

Cantar no era una de sus debilidades, de hecho solo lo hacía en la ducha o cuando estaba sola en casa y murmuraba notas conocidas mientras pintaba, leía o simplemente ordenaba su habitación, su tono era bajo, suave, seguramente hubiera pasado mucha pena cantando una canción como la que había elegido para Liv, prefería las melodías lentas, esas que a veces dan sueño pero que, si son muy buenas, perduran en la mente de la persona. No había ensayado, tampoco en uno de sus múltiples talentos salía el canto, pero tampoco quería avergonzarse frente a las pocas personas del local, así que tuvo que poner su mayor esfuerzo en concentrarse en lo poco que sabía y no equivocarse. Sus manos de principio temblaban, estaban frías, tuvo que tomar el micrófono porque sabía que caería si no lo hacía y porque era la manera más sencilla de recordar que lo que estaba pasando era totalmente real. Ve en ocasiones la letra alzando sus pupilas oscuras cual chocolates brillantes, la sabía, un poco, aunque un par de veces estuvo cerca de equivocarse por lo que sus mejillas se ruborizaron de tal manera de más de uno soltó una risilla que solo expresaba ternura. A mitad de canción pudo relajarse, ya su cuerpo no pesaba tanto por la tensión y soltó una de sus manos para acomodar sus cabellos. Los tonos finales fueron más correctos, más acordes, lástima que no se pudo apreciar lo mismo en toda la canción. Agradeció al terminar y caminó rápido a su puesto. —Bien, para no haber hecho esto nunca creo que no me ha ido del todo mal—. Por la sonrisa en sus labios y el brillo en sus ojos era obvio que lo había disfrutado más de lo que podía decir y que eso de cierto modo la hacía feliz. Dio un sorbo largo a la cerveza, estaba fría aún y los nervios dan paso a una calma total por el hecho de ya estar sentada y no tener que hacer lo mismo de nuevo. Inmediatamente escucha el nombre de Liv y se muerde el labio viendo a su amiga como si estuviera a la espera de un evento fantástico. —Adelante, muéstrales uno de tus tantos talentos.

Luego Nina se apoya en la silla mientras ata su cabellera en una coleta alta y ve a su amiga esperando escucharla. Liv tenía una voz armónica, hermosa en cuanto hablaba, no dudaba de que cantara realmente bien, además de que la había escuchado y no sería sorprendente de parte de alguien que presidía una fraternidad y hacía mil cosas a la vez. El chico de las bebidas retira algunas servilletas y el vaso semi vacío, felicitando a Raven y afirmando que traerá otro. Ella modula y ligero gracias y continúa con la vista fija en Olive.


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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por G. Liv Kiersten el 12th Diciembre 2014, 10:24 pm

Algunas personas tenían habilidades, habilidades para hacer ciertas cosas, habilidades que a veces ignoraban, otras veces que explotaban. Liv tenía mas que una habilidad, ella podía dirigir una fraternidad, un equipo de hockey, asistir a otros deportes, mantener la carrera al día, tener su agenda llena y aún así conseguir tiempo para salir a correr. Liv sabía organizar su agenda a la perfección, sabía cantar, cocinar, sacar fotografías, dar ordenes, hacer lo que quería cuando le daban ordenes, algunas veces las seguía. Pero no todo en la vida eran habilidades, las habilidades lograban algo, tenían un fin, un resultado, podía ser una canción o un pastel, un collar o un post en un blog. Había otras cosas que no tenían un resultado, que solo estaba en la tendencia que tenía dicha persona, y Liv tenía mas de eso que de habilidades. Tenía la tendencia a no cerrar la boca cuando algo le parecía injusto, a irse cuando algo no le interesaba, a hacer un bolso y no  mirar atrás. Esas cosas tenían un nombre, y eran facilidades. Liv tenía la facilidad de irse. Será la familia en la que llego, con tanto dinero que no se daban cuenta cuando la rubia extraía un poco mas. Sería que nunca nadie se hizo problema cuando la joven señalaba un destino y a los diez días regresaba con miles de historias que contar, o quizá que no les interesaba donde fuera que parara siempre que se encontrara bien. Sabía la joven que a su padre no le importaba, incluso el mismo la había llamado a los meses de haber regresado a Londres, cuando se entero que era una de las mejores alumnas que había ingresado a Arquitectura, no fue hasta ese momento que supo que ella estaba allí. Pero era una facilidad de la joven, no atarse al lugar donde se encontraba, a la gente, a las personas, siquiera a los amigos, aunque a veces los extrañara. Liv tenía la facilidad de huir, y sabía, ella lo sabía, que la razón por la que no quería estar esas fiestas en Sicilia, era porque no quería encontrarse con toda la familia, lo que era el plan en general, por lo menos su padre ya tenía un boleto, y ella no quería tener que ni cruzarse con su mirada. ¿Miedo? ¿Rencor? ¿Que importaba? La rubia le había dicho adiós a su padre y a los lazos que unían a un padre con una hija cuando marcho con sus abuelos, y no tenía pensado volver a reconciliarse con él, no después de haber sido ignorada durante años. Sonrió cuando su amiga acepto ir con ella. Buscaba un apoyo, buscaba un respaldo por si alguien se bajaba y allí estaba Raven diciendo que si como siempre. Recordaba esas palabras como si fueran una promesa mientras su amiga cantaba, y grito de entusiasmo cuando termino, dejando que una sonrisa invadiera su rostro.

Río ante su comentario, y la observo sentarse en su lugar nuevamente. ─Nada mal para alguien que no creía darle a ninguna nota─ Bromea, mientras come un pedazo de pisa. La llaman por su nombre, y se puso de pie de un salto, dejando lo que quedaba de la porción en el plato, antes de subir al escenario de otro salto, evitando usar las escaleras, o la escalera, dado que no estaba a mas de veinte centímetros del piso. La música comenzó a sonar a penas tomo el micrófono, retirándolo del pie, y sus hombros se movieron al ritmo mientras esperaba el momento para cantar. ─I come home in the morning light my mother says "when you gonna live your life right?"─ Entono sin problema alguno, demostrando que no era la primera vez que estaba de pie en ese mismo lugar, o la primera vez que cantaba esa canción. Poco vio las letras que cambiaban de color cuando debían ser pronunciadas, sabía que siempre estaban atrasadas una milésima de segundo para que el cantante, si no sabía cantar, no llegará con las notas altas. Desastre para el cantante, diversión para el público, aunque al saber eso, a la rubia no le pareció tan gracioso, y lo ignoraba cuando las personas no llegaban con la nota por falta de tiempo, dado que sabía identificar la razón de ese fallo. Camino por el borde del escenario entonando parte de la primera estrofa y comenzó a regresar mientras continuaba con la canción. ─"Oh mother dear we're not the fortunate ones and girls they want to have fun. Oh girls just want to have fun"─ Regreso justo para volver a colocar el micrófono en el pie y poder abrir los brazos para lo que sería la segunda estrofa. Ya con las manos libres se dedico a moverse con la libertad que daba esa canción, manteniendo el ritmo, manteniendo las notas, mostrando una sonrisa que solo se asomaba en sus labios cuando cantaba una canción, salvo que la misma fuera triste. La canción continuaba, Liv se divertía mientras cantaba con soltura, se atrevió a pedir unas palmas acordes al ritmo de la canción, y luego volvió a tomar el micrófono para cantar mientras caminaba sobre el borde del escenario observando a las personas que se encontraban a mitad de una cena o a mitad de un trago. Se quedaba con las expresiones que sonreían y que aplaudían cuando lo había pedido, con las que cantaban la misma canción que ella, pero sin que se les escuchara la voz. Al final la canción termino, y la rubia regreso al centro para dejar el micrófono donde debía. Y agradeció a los aplausos antes de bajar del escenario por el mismo lugar que había subido. Se había divertido no lo negaba, por lo tanto antes de sentarse nuevamente se acerco a la encargada de anotar los nombres y le pidió que la anotara al final, indicando una canción mas lenta, pero que también se sabía de memoria, luego regreso con Raven.

─¿Y que tal? ¿Era lo que esperabas?─ Pregunto mientras tomaba una de las botellas de cerveza que les habían regalado y le daba un sorbo desde la boca de la misma. Y luego tras un giro acabo sentada en la silla. ─Por mi parte fue divertido, y espero que hayas escuchado la letra de lo que decía, porque no entono dulces melodías para que las letras sean ignoradas y posteriormente olvidadas─ Indica con una asentir de cabeza que certificaba las palabras dichas. Era uno de sus mayores vicios, escuchar lo que la canción decía, a lo que quería llegar, amaba eso, recibir lo que la otra persona quería dar, escuchar lo que quería decir. ─¡Hey! ¿No había dejado poco menos de la mitad de mi porción de pizza?─ Pregunta al notar que su plato se encontraba vació.




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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por W. Raven Seeber el 13th Diciembre 2014, 9:10 pm

Observa a su amiga, después de todo había llegado a ese lugar por ella, estaba ahí por acompañarla y, ¿por qué no admitirlo? estaba pasando un gran rato porque Liv se había propuesto de que así fuera, una vez que Raven dejara a un lado su pena y entrara en el mundo real que era más colorido de lo que la castaña podía admitir a esas alturas de su vida. Olive es... simplemente ella, la chica que todos ven en la escuela y que ella conoce, la que simplemente brilla con luz propia sin necesidad de que le digan algo o le recuerden que actitud debe tomar. Liv era lo que era con todos, si, quizás tuviera sus tormentos como cualquier persona, como ella, como Pyter, como Riley, Oliver, como todos... pero era perfecta ocultando todo y haciendo sentir seguros a todos aquellos que la rodeaban, como ella. A veces Nina sentía pena, su amiga era tan buena, tan atenta, tan viva, que a veces a la chica Seeber no le daba tiempo de preocuparse por lo que se ocultaba tras esos ojos claros y sonrisa que parecía ser infinita, además de que Liv muy poco le otorgaba la oportunidad de hacerlo a menos de que fuera verdaderamente necesario. En la tarima ella simplemente hizo lo que mejor sabía hacer, el tono de su amiga fue maravilloso, incluso Raven pensaba que mejor que el suyo que cambió más de un par de veces, pero más que eso todo salió bien porque la muchacha se dedicó a disfrutar mucho más allá de demostrar algún talento o ser admirada por el tono de su voz, Olive nada más parecía poseída por la canción, en el buen sentido, se movía, sonreía, seguía las letras, a veces no miraba la pantalla y seguramente era porque su amplia retentiva le había permitido captar todo lo necesario. La presidenta, capitana y jugadora de muchos equipos y participante de infinidades de clubes había brillado como siempre y era obvio en los aplausos e incluso en varios chicos menores que se levantaron seguramente esperando algún tipo de atención de la cantante. Eso último hizo reír a Raven que se unió a las felicitaciones de las personas a su amiga para esperarla y enderezarse un poco cuando esta llegó a la mesa. —No esperaba menos de ti, esa es la respuesta.

Nina soltó una carcajada mientras el muchacho de las bebidas llegaba y traía el repuesto de lo que ya no estaba. —Amiga, he prestado mucha atención a cada una de las palabras de la canción y creeme que luego del acto no olvidaré todo lo que dijiste, el baile, los aplausos y un par de pubers que se querían lanzar sobre ti, este día será memorable—. Y mas allá de responderle estaba siendo todo lo sincera que podía ser, no podía olvidar nunca que había cantado en medio de un grupo de personas, mucho menos que había logrado no caerse en el proceso o quedar peor, era algo que tendría que contarle a Riley, lo haría con su madre pero seguramente Jacque perdería todo el respeto que tenía por la chica rubia de buen apellido.

Raven abre sus ojos de par en par, había olvidado por completo el punto de la comida, ella había devorado lo que encontró al bajar de la tarima y muy poco fue lo recordó de Liv en cuanto esta comenzó su acto. Se sintió apenada, no demasiado, pero si un poco por no tomar a su amiga en cuenta, aunque el nivel de confianza le permitía saber que el asunto no se iría a mayores y que era algo tan simple que si lo mencionaba la chica que la acompañaba lo consideraría una tontería o probablemente la miraría mal por preocuparse de cosas tan tontas en ese momento en el que la estaban pasando tan bien. —Lo siento, Liv, pero ahora pedimos algo más, creo que la canción me dio un poco de hambre y no recordé que el pedazo era tuyo—. Comenta con una sonrisa. Cuando voltea a buscar con la mirada al chico tropieza con una mesa de tres chicas, quizás dos años menores que pedían rondas de shots, o eso parecía ser, de varios colores y en pequeñas copas bastante decoradas, las servían en una bandeja de varios pisos, más larga que ancha, había limón y sal por lo que concluía que la bebida sería fuerte, recordaba haber visto a varias personas bebiendo de aquello en las fiestas de la universidad o en celebraciones a las que iba en particular. Ella voltea y ve a Liv de nuevo. —¿Será tan fuerte como parece?, podemos pedirlo luego de la pizza si quieres.


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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por G. Liv Kiersten el 15th Diciembre 2014, 1:20 pm

La joven aún sentía la melodía y el ritmo vibrando por si piel y por su mente, como un susurro asentándose, queriendo quedarse por siempre. La sonrisa en su rostro parecía que nunca se podría llegar a borrar y su corazón latía con fuerza mientras sus pulmones luchaban para recuperar el aire perdido. Agradecida de haber ido con algo corto que dejara baste piel a la vista para recibir el frío de la noche, el frío clásico de una noche otoñal cuando el invierno esta tocando las puertas. Su sonrisa se hace mas grande cuando escucha la respuesta de su amiga, levanta un poco los brazos, festejando aquella respuesta. Le era fácil bromear con la morocha, su inocencia, su carisma, su serenidad, siempre se trasmitía. Con Raven no era como en otros lugares, con ella no se necesitaba alcohol o parecer una loca para pasarla bien, con ella bastaba ser natural, bastaba ser uno mismo, y cuando estaban juntas la fiesta y la diversión surgía sola en su entorno. Liv siempre había valorado eso, que siempre podía contar con Rav para decirle de ver una película y ella abriría las puertas de su casa. También sabía que esa era una de las razones por las que Jacqueline siempre la dejaba entrar, también, la madre de la joven que cuidaba quienes pasaban por la puerta, y a quien Liv siempre le sonreía con gentileza, sin molestar a una de las personas que se ganan el respeto con una mirada, y por mas de saber que esa mujer no se merecía todo el respeto. Liv en esos casos no necesitaba ser detallista, ella había crecido a su manera, sin que nadie le ponga límites a sus acciones, sin que nadie le dijera que hacer o como hacerlo, tenía otras cosas, otras presiones, pero su padre no era lo mismo que Jacqueline, y en ese caso, eran todo lo contrario, por no decir lo opuesto. La rubia notaba como la madre de la morocha limitaba algunas acciones, y por mas de que a veces le molestaba siempre se callaba, intentando que la situación no fuera a mayores, desde que lo había notado, era desde que hacían pijamadas cada tanto, tranquilas, noches de películas, pizza y pochoclos. A veces hablaban hasta que amanecía, pero despertaban temprano para mostrar que todo era como debía. No era como Liv se había acostumbrado a divertirse, de fiesta en fiesta o siempre con música o un poco de alcohol, no era como todos se divertían, y estaba segura de que algunas personas no entenderían como disfrutaban eso, pero para Liv tenía una clara explicación, Raven, ella hacía todo posible.

Ríe extrañada del comentario, y entonces al alzar la vista nota a un par de jóvenes que la miraban con una sonrisa, y, en ese momento, no puede hacer otra cosa mas que reír con todas sus ganas. ─¡Por todos los mares! ¡No los había notado!─ Le dice intentando no ahogarse entre sus propias risas. No recordaba ser así de pequeña, de mirar a gente mayor esperando que la miraran de la misma forma que ella a ellos, pero la juventud cambiaba y ahora parecía ser que todo era posible. Algunas mujeres se sentirían alagadas, por lo menos en su interior, pero no era el caso de la rubia que intentaba contener la risa para poder continuar hablando con su amiga, por para ella eso era lo que pasaba, solo una escena divertida, como cuando alguien se cae al piso, un error que divierte desde afuera.

Se lleva una mano al pecho y el dorso de la otra mano a la frente a lo drama queen. Mientras escucha el comentario de su amiga. Ella lo sabía, sabía esas ciertas cosas de la vida, que nadar daba hambre, que correr daba hambre, o por lo menos eran sus casos que siempre tenía hambre. Su abuelo siempre se quejaba cuando ella llegaba a la casa, Astrid siempre preparaba comida para el doble de las personas que eran, y Liv siempre comía mas de una porción, se quejaba de que comiera tanto y que ella estuviera flaca y él no. Astrid por otro lado era feliz cuando su nieta comía como si fuera tres nietos juntos, pero la vida de la joven estaba llena de actividades, y eso era lo que debía explicar que tuviera que comer todo el tiempo para recuperar las energías gastadas. Niega luego con la cabeza para luego seguir la mirada de su amiga, tratando de identificar a que se refería. Sus ojos acaban por fijarse en una jóvenes que tomaban tequila. La rubia alza una ceja, particularmente le gustaba esa bebida para la noche, siempre mas de uno acababa en un estado poco favorable, pero luego se reponía, pero le sorprendía que alguien como Raven quisiera probar algo como ella, y a la vez se cuestionaba si la morocha lo soportaría. Pero en lugar de negar pensando en que podía pasar luego sonríe. Se conocía a si misma, sabía que no perdería la consciencia por un par de tequilas, ya los conocía, ya había tomado de eso, y sabía cuanto le afectaban, sabía que podría cuidar de su amiga si las cosas se dirigían a un lugar que ninguna de las dos quería. ─No son tan fuerte como todo el mundo dice, a mi me gustan, además de que el ritual es algo que al menos deberías hacer una vez en tu vida─ Comenta, plenamente consiente de que estaría al lado de su amiga toda esa noche, y que no dejaría que nada malo le pasara. Levanta la mano y las pulseras en su muñeca hacen ruido cuando llama al chico que las estaba atendiendo esa noche y que no tardo en llegar nuevamente. ─Te pido dos rondas de tequila─ El chico sonríe y marcha rápidamente para traer el pedido. La joven de ojos marrones se vuelve a su amiga. ─El primero es la prueba, después del segundo puedes decir si de verdad te gustan o no, en el primero siempre se pueden cometer errores, aparte de que hay que acostumbrarse un poco─ Explica para luego encogerse se hombros. El joven trae la bandeja con los cuatro shots y un platito con limones, y el salero. Liv mira a Raven. ─Humedece─ Le dice mientras ella misma  se da un beso en la parte de la mano que une el índice con el pulgar, cerrando la mano en un puño flojo. ─Sal─ Y pone sale en esa zona, algunos granos que no caen en la zona húmeda se caen a la mesa, pero Liv no les presta atención. ─sal, tequila y limón─ Dice y apenas termina de hablar lame la parte de su mano que tiene sal, toma con la mano libre el shot de tequila y lo traga para luego morder la rodaja de limón. Inhala nuevamente, y sacude su cabeza sintiendo el gusto del licor en su garganta, para después sonreír. ─Haz una cosa si quieres, en la mano en la que te pongas la sal, agarra la rodaja de tequila para tenerla a mano. Exhala antes de tomar todo, e inhala después de morder el limón, pero inclina tu cabeza hacía atrás cuando tomes el shot, te lo tienes que tomar todo, y sacude la cabeza cuando acabes, es divertido─ Ese debía de ser el mix de explicaciones que le habían dado sobre esa bebida, y ella ahora se las daba todas juntas a Raven. ─El segundo lo tomamos al mismo tiempo─ Sonríe y espera a ver a su amiga, espera que lo haya entendido y espera a ver como le iba.




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Re: Give me a shot - L. Kiersten

Mensaje por W. Raven Seeber el 15th Diciembre 2014, 6:19 pm

Liv era esa hermana que Raven no pudo tener y que, seguramente, hubiera sido mejor compañía que estar sola a la espera del hermano que no cruzó la puerta mas nunca y que no la acompañó en sus juegos, en sus cuentos, y en todas aquellas cosas que Pyter acostumbró a Raven y que no tuvo tiempo de eliminar antes de su escape. Liv era la chica perfecta para ocupar el lugar de hermana mayor; fuerte, audaz, protectora y sincera, quizás magnificara en algunas características a Pyter pero era el papel que Raven tanto necesitó de pequeña y que a la vez podía complementar con su cariño, dulzura, inocencia y seriedad en muchas cosas. Quizás por esa razón eran buenas amigas, porque se complementaban en lo necesario, porque unían fuerzas y eran un uno completo, uno que podía enfrentar los problemas de diversas maneras y aún así salir bien. Raven disfrutaba cuando estaba con Liv, no podía negarlo, se sentía viva, cada vez que se arriesgaba o que daba un paso que consideraba que estaba en falso y al final no caía, era feliz poniéndose a prueba, sacando cada parte de sí y probando lo fuerte que era a pesar de vivir bajo una bola de cristal que últimamente parecía estar desprendiéndose a pedazos. Al principio chocaron, la rubia quería sumarla a su mundo de golpe y Nina no quería, se mostraba tan tímida y dubitativa que eso solo minimizaba sus cualidades y la hacía ver como una tonta ante la muchacha que se había tomado la iniciativa de hablar con ella en esa fiesta de fraternidades. Pero solo el tiempo les demostró que estaban hechas para estar juntas y que con calma lograrían llevarse de maravilla. Tendrían que pasar muchas lunas para que Raven olvidara esa noche, había hecho cosas que nunca pensó hacer y no veía la hora de contarle a Riley o a su hermano que seguramente estarían igual o más sorprendidos que ella misma. Estaba segura de que si en ese momento le pedían saltar a un lago frío en la cima de la cascada lo haría, pues en el karaoke o con las bebidas se había sentido igual de viva que cuando disfrutaba esos pequeños fragmentos de rebeldía de los que últimamente se había visto rodeada.

Los chupitos llaman su atención, tampoco era tan tonta para no haberlos visto ni una sola vez en su vida, no vivía en un convento o en una habitación encerrada permanentemente, pero si algo era cierto es que nunca los había probado. Había asistido a fiestas y eventos donde salían a relucir los vistosos vasitos de colores pero al observar las expresiones de las personas como el ceño fruncido, los labios en igual estado y el sacudón de la cabeza como si salieran de un trance fueron suficientes señales para que se negara a participar, además de que su madre tenía la concepción que uno solo de esos podía enloquecerte. Presta atención a Liv, si, le daba curiosidad y estaba de acuerdo con que por lo menos debería intentarlo una vez en su vida. Sin embargo los ojos chocolate de Raven se abren de par en par cuando su amiga no pide una ronda, no, pide dos, y eso le parece exagerado porque Nina no tiene ni idea de cómo va a reaccionar a la primera. —¡Estás loca!, nunca he probado una, ¿Cómo vas a pedir dos rondas de golpe?—. No está enojada, pero tiene que alzar la voz en medio de la música y de una chica que cantaba con un tono más chillón de lo normal. El chico tarda menos de lo normal, seguramente porque tienen tanta curiosidad como la misma Raven de saber cómo resultaría aquel encuentro y la prueba del licor fuerte en la chica que más cara de poca experiencia tenía. La castaña frunce el ceño viendo al muchacho como si reclamara su falta de complicidad, este sonríe, era de la edad de ambas chicas, o más o menos. Observa a Liv sin querer perder detalle pero todo lo hace tan rápido que la joven Seeber no cree todo aquello posible. Siente miedo, una especie de psico terror, pero el cosquilleo en su estómago y en parte de su pecho le indicaba que era adrenalina, y que no pensaba dejar pasar esa oportunidad. Asiente repetidas veces, más de las necesarias. —Vale, lo haré, está bien, entendí todo.

Nina dio un corto beso a la piel de su mano luego de descubrirla por la larga camisa, colocó un poco de sal, la cantidad parecida a Liv e incluso un poco más y con sus dedos se aferró al limón, había puesto tanta fuerza en ello que unas gotas se desprendieron sobre la mesa. Toma con la mano libre el pequeño vaso de color azul, intenso, fuerte, el líquido estaba casi al borde y ella solo toma un respiro y se encoge de hombros. Se le olvida el brindis formal o cualquier dedicación, si lo pensaba mucho capaz se arrepentía así que toma la sal borrando cualquier resto con sus labios y vacía el líquido en su garganta para no perder tiempo, dejar el vaso sobre la mesa y morder la parte del limón hasta sentir que gran parte del líquido se perdía con el licor. Su cabeza arde, su garganta igual, su corazón late fuerte y su pecho parece explotar, siente que sus poros se erizan y que empieza a sudar al momento, sacude la cabeza y arruga los ojos mordiendo sus labios, el efecto no tarda en pasar pero la sensación queda en su garganta y el sabor en sus labios. —Mierda, Liv—. Menciona en un susurro pudiendo apenas hablar. Al abrir sus ojos siente como la piel de su rostro está roja y como sus ojos brillan, aún así sonríe como si ahogara una risa o estuviera cansada de reir. —Te odiaré por esto toda la vida—. Su amiga sabía que no era cierto y que más bien lo había disfrutado. Toma un respiro y su pecho sube y baja con su respiración. Ve el chupito que falta y abre de nuevo sus ojos, ¿soportaría de nuevo?

—Uno más—. Vuelve a repetir el mismo procedimiento pero espera para beber del pequeño vaso, ya está preparada, solo le falta el movimiento de su mano derecha para volver a rozar con sus dedos el infierno mismo del que tanto hablaba Jacque. —Yo dedico el shot a… ti, por ser una buena amiga y hacer que no estuviera en un convento a estas horas—. Admite entre risas tratando de que la sal no se perdiera por completo de su mano.



“Above all, don't lie to yourself. The man who lies to himself and listens to his own lie comes to a point that he cannot distinguish the truth within him, or around him, and so loses all respect for himself and for others. And having no respect he ceases to love.”


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