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From return to my dreams - P. Chamberlain

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From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por W. Raven Seeber el 8th Noviembre 2014, 1:22 pm

Aprendí a chasquear los dedos y ya no estabas, abrí los ojos luego de la oscuridad y habías regresado, ¿Qué palabras deseas oir?


Muy lindas palabras, muy bonito todo lo que piensa, pero su dedo se mantiene alzado antes de dar click en la tecla de envío y que aquella entrada quede publicada en su blog, aptas para todos aquellos que desconocían el rostro de la misteriosa destinataria que, por lo menos tres veces por semana, liberaba sus pensamientos, sus emociones bajo un diseño claro, una fuente delicada, pero un apodo falso. Los ojos oscuros de Raven Seeber se mantienen fijos y punzantes sobre lo que acaba de escribir, ella relee una y otra vez buscando cualquier error que escape ante lo que es obvio, repasa que sus oraciones tengan sentido y que todo esté justificado, con su respectiva sangría ortográfica, acompaña todo con una fotografía buscada en google de algún paisaje desconocido de Londres que se moría por ver, la mayoría de sus firmas eran fotos, sin embargo no solía poner siluetas o personas conocidas. Toma un respiro, ella cree que todo está listo pero lo cierto es que una quinta lectura se hace dar cuenta de lo mucho que esta develando de su alma y el potente giro que dan sus palabras cuando todas son inspiradas en cierto chico castaño de ojos oscuros, muy parecido a ella que había visto el día anterior, escapándose olímpicamente de cualquier encuentro que el destino les pudiera ofrecer. Llevaba casi cuatro años en ello, podría soportar un par más mientras obtenía su título de licenciada. Niega, algunos pasan y la tildan de chiflada, de infantil, copia todo con velocidad y lo guarda en un archivo en sus carpetas privadas cerrando el ordenador al momento, antes de que pudiera arrepentirse y publicar una carta silenciosa en honor al caballero desconocido que era su hermano, Pyter.

Tiene que reforzar el ajuste del abrigo largo en torno a su cuerpo, las temperaturas bajaban y subían a su antojo y ella no se había protegido lo suficiente. Sus labios tiemblan y su mirada curiosa pasea por los alrededores, muchos estudiantes pasaban de un lado a otro en grandes grupos, chicas iban de aquí hacía allá hablando de maquillaje, música y chicos, jóvenes fornidos rodeaban en sus brazos a muchachas de su edad y se reían con sus voces estruendosas, ella estaba ahí, sola, viendo mucho y a la vez analizando poco, a veces prefería estar así, sobre todo cuando no tenía una idea clara que la hiciera mantenerse en pie, con una sonrisa en el rostro como debía ser. Raven pasa sus dedos por su cabellera lisa, esta vez con suaves ondas, acomoda el flequillo y guarda la portátil en su bolso de suaves tonos, su móvil brilla escandalosamente llamando su atención, coloca su clave y ve dos llamadas perdidas de su madre, sus ojos se abren de golpe como si fuera un pecado, algo que ella pudo haber evitado si fuera una chica más atenta. Niega varias veces por su torpeza y marca con velocidad. Una imponente Jacqueline contesta con su voz fría. —Lo siento, mamá. Estaba… estudiando un poco, lamento no haber contestado—. El motivo de la llamada era simple; saber si estaba bien y si había tomado sus medicamentos para los nervios, Raven asiente ante cada recordatorio y sonríe con simpleza mientras cuelga asegurando que recordara ir al curso de cocina, estaban trabajando sobre postres, su parte favorita.

Iba a guardar el móvil pero sus manos congeladas y un mal cálculo hace que este caiga al suelo, ella se inclina pero una chica alta y de tez morena pasa sin ver y lanza a cierta distancia el aparato. —Oye, ten cuidado—. No es un regaño, tampoco grita, es un recordatorio a que tenía que tener más cuidado. Raven alza su mirada inclinándose en el suelo y la chica la ve como si se tratara de alguien insignificante. — ¿Qué?, ¿ahora le dirás a tu madre, niña bonita?


“Above all, don't lie to yourself. The man who lies to himself and listens to his own lie comes to a point that he cannot distinguish the truth within him, or around him, and so loses all respect for himself and for others. And having no respect he ceases to love.”


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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por Pyter D. Chamberlain el 9th Noviembre 2014, 2:26 am

Sus brazos se encontraban cruzados sobre el banco, su cabeza apoyada sobre los brazos, y sus oídos atentos escuchando lo que el profesor decía. Había ventajas de sentarse al fondo, esa era una de esas, pues, cuando el profesor comenzaba a decir que explicaría un tema que no entraría en los parciales o coloquios, era como si un interruptor se apagara en el cerebro del dicho y dejara de prestar atención. Escuchaba solo con el fin de no perderse algo importante, pero la demostración del profesor era tan rebuscada que solo le habían dado ganas de dormir, eso y unas profundas ganas de tirarse de la terraza, pero en clase no podía subir a la terraza, a no ser que pueda duplicarse y teletrasportarse, y esa demostración ya lo estaba haciendo divagar. Su mirada se mantenía en un foco de luz que titilaba, y, claro, se llevaba toda su atención. El profesor aplaudió y mas de un alumno levanto la cabeza, Pyter se tomo su tiempo, pues espero hasta que anunciara el tema importante, antes de volver a apoyar su espalda contra el respaldo y comenzar a tomar cuidadosos apuntes. Una hora mas tarde, el moreno comía unos dulces mientras la clase comenzaba a darse por terminada. Tomo sus libros cuando así fue, se puso los auriculares y al  ritmo de la música bajo por las escaleras procurando no llevarse a nadie puesto.

Silbaba la canción que escuchaba de manera inconsciente mientras se dirigía a la salida para tomar aire. La fuente, el agua y el ruido de la misma, era el mejor lugar para eso. Tiro su mochila sobre uno de las bancas que allí se encontraban, y se sentó para luego abrir un libro y comenzar a leer. Le hubiera gustado que sea de ciencia ficción, de acción o uno policial, pero se debía contentar con ese viejo libro de física que se suponía que le debían explicar lo que no había entendido, pero a veces mientras mas se leía menos se entendía, y ese era su momento. Estaba leyendo algo que le parecía chino, no entendía ni a que se refería el autor y comenzó a dudar de estar leyendo el tema correcto, regreso sobre las páginas y volvió a intentar siguiendo la lectura con lo visto en clase. En uno de esos momentos de entendimiento dirigió su mirada al cielo que comenzaba a nublarse poco a poco, anunciando una nueva tormenta. Hizo una mueca y por el rabillo del ojo vio a alguien caer, su mirada se deslizo para ver si se encontraba bien, y al hacerlo noto que se trataba de su hermana. Su cuerpo se inclino para ir en su ayuda, pero por un segundo se quedo tieso. Ella ni lo quería ni lo necesitaba, entonces, ¿Que estaba haciendo? Una joven pateo el celular de Nina, y entonces Pyter se puso de pie casi de un salto, tomo sus cosas y se encamino al lugar al trote. Escucho las palabras de la joven, la risa de ella y de sus amigas y como seguían de lado sin preocuparse por el bienestar de la morena.

-Deberías ignorarlas, solo están....- Por un segundo casi dice la palabra 'celosas', pero al pensarlo dos veces, dudaba que alguien estuviera celoso de la posición de Rav, menos teniendo la madre que tenía. Aprovecho la pausa para tomar el celular del suelo y estirar el brazo para que lo tomará, al mismo tiempo que estiraba la otra mano para que tuviera un soporte con el cual levantarse. -mmm solo ignoralas, no merecen que les prestes atención- Dice al cabo de un segundo, esperando que cualquier cosa que su hermana dijera fueran cualquier cosa menos palabras que lo mandaran a volar lejos. Él la entendía, o algo así, él también se sentía abandonado de su parte, y sin duda la amistad se había roto de ambas partes, pero no entendía el capricho de la chica en seguir insistiendo al pretender que no eran hermanos. Eran lo que eran, y no podían ignorarlo, su sangre era la misma, y deberían vivir con eso hasta que uno de los dos muera. Había que intentar de nuevo, eso era lo que se repetía una y otra vez, cuando volvía a intentar acercase a la morena, pero no había remedio alguno. Algún día, se decía a veces, las cosas pueden cambiar, y lo que antes eran un 'no', podría volverse un 'si', y por eso había que ser perseverante.




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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por W. Raven Seeber el 9th Noviembre 2014, 8:59 am

¿Por qué?, esa era la preguntaba que batallaba una y otra vez en su mente cuando sucesos como esos ocurrían de repente. Ella no molestaba a nadie, o por lo menos hacía cualquier cosa para no hacerlo, siempre estaba al margen, en sus clases, en sus cosas, poco se involucraba en la rutina de otros estudiantes y era precisamente porque no deseaba que los desconocidos lo hicieran en la suya. Entonces, al ser Raven una especie de fantasma en la oscuridad, ¿qué era lo que la hacía el blanco de burlas?, ser hija de la decana era un punto fuerte, uno muy fuerte, pero ella no consideraba que fuera algo negativo cuando nunca se mezclaba con los asuntos de su madre y menos andaba por los pasillos haciendo eco de su apellido. Nina se encerraba en su mundo pero no veía lo que otros sí; una notable dependencia, vivir bajo las faldas de su madre alzando la mirada para saber si cada paso que daba estaba correcto, eso sería algo de lo que ella tardaría tiempo en darse cuenta. Cuando pasaban momentos como esos ella solo se encerraba en su interior y repetía que su vida no estaba mal del todo, que eran otros los que estaban mal, no ella, y que algún día esperaba entender la razón por la cual la subestimaban y la lastimaban aún sin ser adrede. ¿Qué iba a hacer?, no iba a batallar con una chica que a simple vista era mayor y más experimentada que ella, la castaña solo encuentra una salida y es inclinarse para tomar su móvil a la distancia en silencio, como siempre.

Una voz perturba su mente cuando está decidida a tomar el móvil que, esperaba, no estuviera dañado de manera permanente, la conocía tan bien que a la vez esperaba que fuera mentira, que todo se tratara de los productos que su imaginación creaba cuando no tenía la mente ocupada, pero alzó sus ojos y se encontró con Pyter, su hermano, su reflejo pero a la vez la parte desconocida de ella. Le ofrecía su brazo para que pudiera levantarse, Nina lo pensó por un momento pero el solo hecho de considerarlo la asustó y su poco gusto por el tacto humano empeoró las cosas, o esa fue la barrera que usó para no tener que entablar un lazo más en aquella conversación. Negó moviendo al compas sus perfectas ondas mientras se levantaba y quedaba frente al chico, lo primero que hizo fue ver la pantalla, tenía una raya enorme pero por suerte servía a la perfección. —Puedes decirlo con confianza, quizás así termine de entender porque las personas me molestan sin que yo tenga la intención de entrar en sus vidas—. Raven se encoge de hombros escapando de cualquier tipo de contacto visual mientras guarda el aparato en su bolsillo y frota sus manos una vez más encontrándose por primera vez con un par de ojos muchos más claros que los suyos. —No tienes que preocuparte, yo estoy bien, siempre lo estoy.

Raven se sienta en su sitio mientras guarda algunas cosas que tenía en el banco; cuadernos, un estuche con sus lápices... —Mamá dice que no son más que personas que quieren perder el tiempo, que no saben qué hacer con sus vidas, lo que no comprendo es porque me fichan a mí, te puedo asegurar que ser hija de la directora no es algo muy relevante—. La castaña toma un respiro mientras niega como si la conversación fuera más con ella misma que con el propio Pyter, por otro lado alza la mirada y ve a su hermano, chocar su iris con el de él era algo que de cierto modo la hacía sentir intimidada, Nina se encoge de hombros no muy segura de lo que va a decir. —Vale... tú debes saberlo, después de todo acá en la universidad todo se sabe así llevemos apellidos diferentes.


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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por Pyter D. Chamberlain el 11th Noviembre 2014, 12:32 pm

¿Quien era aquella joven de cabellos marrones y oscura mirada? Pyter podía recordar a una niña con ese mismo color de ojos y de cabello, pero una que mantenía una sonrisa constante en su rostro, que corría por los jardines, que reía mientras trataba de atrapar las libélulas que anunciaban una nueva llovizna en la ciudad. Recordaba jugar con ella, y con uno de sus vecinos, uno de sus amigos. Recordaba a aquella niña revoloteando siempre tan libre, tan fresca. ¿Y donde estaba ahora? La joven que veía ahora era estructurada, de espalda rígida, de mirada fría, y no sabía distinguir si esa mirada solo se la lanzaba a él, por ser quien era, o a todo el mundo. Entre cada postura de su cuerpo se notaba el control de Jacqueline, como había moldeado a esa niña a su manera, y la había dejado tal cual estaba ahora. Era una versión en miniatura. Raven. Su hermana. Su sangre. Una desconocida.

La joven se levanta haciendo caso omiso a su mano que intentaba ayudarla, y el chico se contiene de rodar los ojos, y deja caer el brazo para luego pasarle el móvil. Se frota la nuca por el momento incomodo, y piensa que lo mejor sería irse, quizá las cosas quedarán mejor si solo fueran dos desconocidos, con la amabilidad de ayudar y nada mas. Las cosas serían mucho más sencillas si fueran dos desconocidos. Todo sería mucho mas sencillo, pues no tendría la necesidad de querer hablar con ella, solo sería una mas del montón de estudiantes, una mas entre todos, y fin. Podrían seguir sus caminos, podrían observarse a la distancia sin rencores, odio, pena o angustia. Serían libres de cualquier relación que se debía establecer entre ellos. Pero no eran desconocidos, se conocían, por lo menos sabían el nombre la otra persona, pero eran hermanos que no mantenían ningún contacto hacía años, y eso no había sido culpa de Pyter, él había echo todo lo que podía, pero solo había sido ignorado. Y aún así, no podía pretender que la joven no existía, porque estaba ahí, frente a él, porque aún la seguía quería, porque aún quería protegerla, por mas tarde que sea.

Su mandíbula se tensa ante las primera palabras, y su espalda se pone derecha, evitando retroceder un paso. Por un momento tiene ganas de dar media vuelta e irse, cuando había conocido a su hermana, y había sido su amigo y su hermano, jamás la había escuchado alejar a las personas de esa manera, pero con los años las personas cambian, y pueden cambiar mas de lo que uno puede llegar a desear. -... celosas de tener el privilegio de tener una madre como la nuestra, perdón, como la tuya- Dice de manera seca, corrigiéndose al darse cuenta del error que había cometido. En los últimos años se había mentalizado que su madre era Gertie, esa amable mujer que cumplía con aquel trabajo, sin que nadie se lo hubiera pedido. -Claro que quizá no se comportarían así si no fueras tan pegada a ella, o si desobedecieras una de las ordenes que te da... en otras palabras te dejarían de molestar si mostraras algo de personalidad propia. Perdón- Era fácil ponerse en el lugar de Raven, padres divorciados, el hermano se va con el madre, ella queda con la bruja malvada, era entendible su odio o su distancia, la habían dejado, pero eso no era cierto, porque Pyter la había ido a buscar y ella nunca había querido recibirlo, y él también estaba dolido con ella, pues él se había ido de la casa, pero fue Raven quien lo echo de su vida, y en momentos como esos, la frustración de haber sido ignorado regresaba, y dejaba de pensar sus palabras, y solo podía notar como hasta sus orejas se ponían coloradas.

-Y ahí lo tienes- Dice tras un suspiro. -No importa lo que Jacqueline diga, importa lo que tu pienses, es por comentarios como esos que la gente te molesta. Simplemente ignora por un segundo que ella es tu madre, por lo menos cuando estés dentro de la universidad, porque te seguirán molestando de esa manera. Ya tienes veintiuno, se independiente, toma decisiones, haz tu vida, no pidas permiso....- Agrega con voz contenida, pero manteniendo un tono bajo. -Y no, no lo sé, porque cuando me inscribe por un momento creí que no me dejaría pasar la admisión, y si te queda alguna duda, para ella soy el peor estudiante que pudo tener Sir Thomas. Me desheredo como hijo- Explica haciendo una mueca. -Pero a ti no te pasara eso, por lo que puedes hacer lo que quieras.-




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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por W. Raven Seeber el 11th Noviembre 2014, 8:22 pm

Entre las palabras de Pyter podía escuchar el eco de Oliver, era como si ambos se hubieran puesto de acuerdo, como si hubieran confabulado para hacer la vida de la castaña una completa miseria, como si su entrada a Sir Thomas se tratara solamente de eso, el detalle está en que ella comprendía que no era el centro del mundo de Pyt, mucho menos de Ollie, si lo hubiera sido probablemente las cosas se hubieran desarrollado de una manera diferente; ella no se hubiese quedado sola, su hermano no habría escapado y su mejor amigo no la hubiese ignorado hasta el punto de omitir la respuesta a una de las cartas más profundas que ella tuvo la oportunidad de enviarle, ya no se trataba de palabras tontas, de dibujos de varillas unidas con círculos, esta vez era una disculpa, un lamento por el asunto de George y su última petición a que volviera, o a que por lo menos se dignara a responder porque se había ido. Pyter rompió su corazón de niña y Ollie se encargó de restregar cada uno de los pedazos en su alma que crecía cada vez más, que dejaba atrás a la niña para convertirse en una mujer. ¿Quién era ese chico?, apuesto, de gestos perfilados, amable y cuyos rasgos no expresaban la preocupación y rigidez que los de ella, si, era su hermano, pero estaba lejos de encontrar al niño que alguna vez fue su todo, porque Pyter fue todo para ella.

—Es tu madre también, no lo olvidas Pyter—. No lo regaña, su tono no es seco simplemente lo menciona como si fuera un recordatorio. Él podía negarla todo lo que quisiera pero lo cierto es que el parecido entre los hermanos, la sangre que corría por sus venas no mentía, su madrastra podía ser una mujer buena pero él era hijo de Jacqueline Seeber igual que ella y esos eran detalles de los que nunca podría olvidarse. Rueda sus ojos cuando lo escucha hablar, no por caprichosa sino porque estaba harta de escuchar siempre lo mismo, a veces muchos la atacaban con el mensaje de que si se enojaba era porque sabía que al menos había involucrada una pizca de razón pero ella nunca se detuvo a analizar más, no lo hacía en cuanto a lo que su madre se refería. Le dolió, picó el fondo de su pecho que su propio hermano le dijera que no tenía personalidad, que él repitiera en ese encuentro casual todo lo que los demás decían, lo que aquellos que tan poco le importaban repetían sin cesar. —Basta, Pyter—. Menciona en un susurro, tan bajo que poco puede creer que él escuche su nombre proveniente de los labios finos de su hermana menor.

—Lo siento, Pyter, pero tenga la edad que tenga no puedo hacer mi vida de la nada sabiendo que tengo a una familia que si me quiso a mis espaldas y sabiendo que decisiones tan bruscas podrían afectarlos. Claro, imagino que eso no se te hace nada familiar, porque a ti no te importó ni un poco irte sabiendo que yo me quedaba sola, no te importó siquiera ir a mi cumpleaños o mandarme una simple postal para decirme que estabas bien. Nada de lo que te diga te gustará porque tu hiciste tu vida, si, pero sin importarte a cuantos dejaste a tu paso—. Cruza sus brazos en su pecho, no alza la voz pero es consciente de que varios estudiantes que pasan se quedan viendo la escena sin detenerse, pero si volteando antes de entrar a sus clases habituales. Le molestaba que personas como Pyt y como Oliver solo basaran sus argumentos en insultos vacíos hacia su madre, eso la encolerizaba e hizo que diera un paso y alzara la vista hacia su hermano, era un tanto más baja pero sus ojos parecían arder y sus mejillas se tornarón rojizas al igual que sus orejas, eran los síntomas de una posible cólera. —¿Tu y Oliver ensayaron un mismo libreto?, porque creo que lo único que hacen es insultar a tu madre, si, porque es tu madre, sin parar, ¿por qué creen tener la razón cuando no es así?, la zorra esa como le dicen se quedó a mi lado, estuvo conmigo siempre. Te quejas porque dice que eres el peor estudiante pero no tomas en cuenta que ella estuvo conmigo cuando me violaron, si, Pyt, porque a tu hermanita, la que dejaste la violaron y ni su hermano ni su padre quisieron acercarse a saber si quiera como estaba—. Su voz desciende, solo él puede escucharla, sus ojos se cristalizan y eso la frustra más, por lo que le da la espalda al mayor y toma un respiro antes de sentir que, nuevamente, podría caer.


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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por Pyter D. Chamberlain el 12th Noviembre 2014, 12:10 pm

Es tu madre. Esas palabras las había escuchado una infinidad de veces, desde varias personas. La primera persona que le recordaba eso, siempre era su padre, y era como, a pesar de haberse vuelto a casar, y haber vuelto a crear una familia, todavía estuviera aferrado a la anterior, a la primera que tuvo. Se lo repetía cada vez que revisaba el correo y no encontraba nada, cada vez que volvía de aquella casa que una vez había llamado hogar sin haber podido ver a su hermana pequeña, sin haber podido saber nada de ella. Pyter era un niño, pero aún así se daba cuenta de que era Jacqueline quien tenía algo que ver con eso, y por eso se enojaba con ella. Desde que se había ido de esa casa, desde que esa mujer lo había corrido de su vida, como si el hubiera sido un traidor, había dejado de llamar a esa mujer madre. Pero su padre se lo recordaba constantemente, con el tiempo, dejo de mencionar el tema, cansado de ser regañado y de la voz dulce de su padre que quería justificar y calmar todo con esas tres palabras que solo hacían que le de una rabieta mas al morocho. La siguiente persona que le recordó eso, había sido la misma Gertie. Había sido hace poco mas de un año medio, casi dos, cuando Nina había sido atacada, cuando había tenido ese accidente. Pyter caminaba por las paredes mientras solo recibía negativas, no la podía ir a ver, no podía estar con ella, no podía hacer nada, pues volver el tiempo atrás, no era una opción realista. Su madrastra, que era su madre, por lo menos para el joven, soporto toda la frustración del joven hasta que este se puso hablar mal de su verdadera madre. No esperaba que Gertie saliera con eso, dado que era la ex de William, pero aún así se lo recordó, como si, a pesar de eso, no le molestara que él tuviera una verdadera madre, por mas de que ella hiciera todo el trabajo. En ese momento se quedo quieto, y se quedo pensando, se calmo, pero solo duro un tiempo. Ahora al escucharlo de la voz de Raven, solo hacía que tuviera mas ganas de negar eso. Jacqueline no era su madre, su madre se llamaba Gertie.

—¿Quieres saber algo?— Pregunta alzando levemente las cejas. —Deje de llamarla madre, cuando ella dejo de llamarme hijo, por lo tanto si quieres que hable de ella como si fuera mi madre, entonces habla con ella e intenta convencerla de que todavía existo, pero dudo de que lo logres, te lo advierto desde ya— Su voz se sentía dura, pero no era así como lo sentía el mismo, pues quería que su hermana viera como era su madre en la realidad, pero mientras mas lo intentaba, mas mal se llevaba con ella. Comenzaba la opción de considerar ir a ver a la decana, hablar con ella y pedir una cena, como si nada hubiera pasado. Empezar de nuevo, quizá, si se ganaba a su madre nuevamente, podría tener la opción de volver a tener una hermana. Pero siempre que pensaba en eso, un 'no' rotundo invadía su mente, y de pronto todos los contras venían a la mente, haciendo que no se considerara esa opción. No se podía permitir ir a lamerle las botas a esa mujer, prefería aguantar todos los gritos de Raven, y todas las negativas que esta daba, al fin y al cabo, algún día se debía cansar de las insistencias del morocho.

Rueda los ojos ante las primeras palabras. —No me refiero a que tiñas tu pelo de naranja o te vayas a vivir a Tanzania, me refiero a que si quieres comprarte algo, hazlo, si quieres llegar tarde, manda un mensaje que avise, pero haz tu vida— Mete entra las palabras que la joven da, dado que mientras mas hablaba, mas Pyter recordaba a Jacqueline, y mas la odiaba por estar creando un molde en su hermanita, quien no merecía ser igual que ella. Da un paso atrás al escuchar eso y se sacude el cabello. Una lluvia ligera comienza a caer, pero no era de esas que mojaban y empapaban todo a su paso, era como un rocío que solo humedecía la piel de ambos. No podía creer que Raven creyera eso, que él la había dejado. Niega mientras continúa hablando, pero no presta casi nada de atención. Las palabras retumban en su mente, una y otra vez, buscando torturarlo. ...no te importó ni un poco irte sabiendo que yo me quedaba sola, no te importó siquiera ir a mi cumpleaños o mandarme una simple postal para decirme que estabas bien. Él... se lleva ambos manos a la nuca y se frota la misma, tratando de calmarse, tratando de no gritar, pero seguía recordando las palabras como si la joven las repitiera una y otra vez. Da otro paso atrás cuando escucha lo último, porque a pesar de que las palabras de Raven se escuchaba lejanas aún podía escucharlas. ¿Lo culpaba? ¿Lo culpaba de eso? Se muerde el labio tratando de contener la bronca, la pena, la tristeza, e incluso siente como sus ojos se humedecen. —Eso no es justo— Dice con la voz tensa. —Sabes perfectamente que no es justo. ¿Sabes...— Se vuelve a sacudir el cabello y parece que se lo arrancaría de poder, incluso siente el dolor en su pelo cabelludo por la fuerza aplicada. —Papa no se puede acercarse a verte, tu abuelo no lo deja, y Jaqueline tampoco. Y yo estuve horas en la sala de espera tratando de buscar una forma para que me dijeran como estaban y siempre me sacaban. Estuve allí todo el tiempo que fue posible hasta que tu madre vino con un "¿Que haces tu aquí?" le dije que quería saber como estabas y me dijo que TU no querías saber nada de mi. ¿Crees que yo me fui? ¿Que te di la espalda así como así? ¿Que olvide tu cumpleaños? No fue así y si crees que fue así, estas equivocada, porque te escribí te escribí por semanas, y no recibí nada a cambio. Te fui a ver, todos los días durante semanas, y "esta en baile", "esta donde una amiga", "esta en piano", "esta en francés", hasta que me dijo que siempre estaban en casa, pero no querías verme. Yo no te di la espalda. Tu fuiste la que se separo de todos. Y con Ollie no ensaye ningún libreto, pero cree lo que quieras— Pasa a su lado, tenía que caminar, no quería escuchar lo que se venía, prefería irse, pero antes de distanciarse demasiado se da vuelta. —Y no olvide tu cumpleaños, es el 25 de febrero. Te envíe un reloj, porque me pareció que necesitabas uno dado que siempre estabas apurada, pero se ve que no te gusto. Todos los años te envíe algo, e incluso te llame, pero nunca quisiste coger el teléfono—




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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por W. Raven Seeber el 12th Noviembre 2014, 3:24 pm

Se había despertado rodeada de regalos esa mañana, se la música que tanto le gustaba resonando por todos los pasillos de su casa, tenía un pantalón largo color azul cielo, una camiseta blanca y unas pantuflas de osos marrones regalo de sus abuelos, sus cabellos caían por su espalda y por su pecho en perfectas ondas, tenían una gran sonrisa en el rostro mientras en sus manos llevaba las bolsas de reconocidas tiendas de marca seguramente con infinitas prendas dentro de sí, todas de sus colores favoritos, de los estilos que tanto admiraba en las revistas, iba camino al cuarto de su madre, siempre abrían los regalos juntas y mucho más al tratarse del cumpleaños de Raven. El pasillo permitía ver la entrada de la casa y justo cuando las castaña iba por la mitad la madre entraba con una caja pequeña en sus manos que bajó a penas se dio cuenta de la presencia de su hija. —¿Tengo algún correo?—. Los ojos de Raven brillaban de par en par, su madre pensaría que se trataba de cualquier regalo o recordatorio pero la chica sabía muy bien que se refería a haber recibido correspondencia de su hermano, cada cumpleaños era igual aunque doliera que el tiempo pasara y nada había cambiado, se despertaba esperando que ese día Pyter si se acordara de ella y la buscara o respondiera sus mails y sus cartas. —No, cariño, no hay nada—. La mujer responde con una mueca de resignación y es testigo de cómo Nina baja un poco la mirada y sigue su camino, en el fondo la chica Seeber estaba asustada porque cada vez el dolor era más fuerte y las ganas de olvidar se hacían más intensas. ¿Por qué ahora recordaba todo eso?, ¿por qué en su mente parecía haber un rompecabezas cuyas piezas parecían unirse a favor de otros? Necesita descartar la idea, el solo considerarlo le causaba migraña, la torturaba.

Había sido cruda, había sido hiriente, lo sabía, las palabras de sus labios salieron como dagas punzantes dispuestas a hundir hasta la más evidente voluntad de Pyter de recuperarla, pero ahora no escuchaba, no sentía, no pasaban en su mente hilos de pensamientos que le hicieran considerar que debía redimir sus culpas, al contrario, siente que sus piernas flaquean, que su cuerpo tiembla, que es algo parecido a la gelatina, sin voluntad para seguir de pie. Tiene que dar unos pasos antes de sentarse de nuevo en el banco, tantas noticias la atacan y, como si fuera poco, resuenan en su mente con el afán de que ella no las olvidara y que buscara recapacitar luego de las mismas. No le hace caso al rocío, tampoco al frío, sus manos tiemblan y ella no piensa nada, no busca algo coherente que la salve de esa situación. Ve a un punto vacío, a uno lejano. Esas tardes en el infierno, porque si, la clínica lo fue el tiempo que estuvo internada, ella recordaba hacer rogado mentalmente porque su hermano apareciera, porque el cruzara la puerta fuera él y no su madre o sus abuelos, a los últimos les agradecía todo pero necesitaba a Pyter, a su Pyter, necesitaba sus abrazos, que la protegiera, que le hiciera saber que ella estaría bien y que no había culpa en su elección de salir con Marius, que todo paso de una manera desafortunada pero siempre repitiéndole que estaría bien, que ella era fuerte, como cuando eran niños y Nina se sentía torpe en medio de un mundo de gigantes. Cada día se acostaba con lágrimas en sus ojos cuando anunciaban que habían cerrado el horario de visitas, las pocas veces que salió a caminar le rogaba a su abuelo que la llevara por todos los pasillos, en silencio, esperando ver los ojos de su hermano. Ahora él afirmaba que había estado, que siempre estuvo, que incluso recordaba su cumpleaños, que le había enviado regalos, cartas… ¿pero dónde estaba todo eso?, ¿Dónde estaban las pruebas?; los regalos, las cartas, su madre nunca le dijo nada. Ella no era tonta para saber que alguien mentía pero, ¿Quién?, por un lado estaba su madre y por otro su hermano, el alma se le iba al siquiera considerar que Jacque hubiese ocultado el contacto de su hermano, sabía que su madre era controladora pero no imaginaba que se fuera por otro extremo, y Pyter… Pyter se había ido pero el hueco que nunca había terminado de entender, el porqué de su escape le permitía sacar todo tipo de conjeturas que a esas alturas solo le proporcionaban una buena migraña. —No puede… no… no… no puede ser—. Raven aparta sus cabellos de su rostro, en el proceso pasa sus uñas por su rostro, no se da cuenta de la presión que hace que deja finas líneas rojizas en la piel blanca y tersa. —Mientes… yo nunca… yo nunca recibí un mail, ni una carta, no recibí regalos el día de mi cumpleaños, siempre preguntaba por correspondencia, siempre salía a ver si estabas, Pyter… yo nunca supe que tu ibas a la clínica—. Su voz se quiebra, sus ojos se nublan pero las lágrimas no caen, ella ve a su hermano a las alturas, igual o peor que ella.

Limpia sus ojos, se siente frágil, muy tonta pone una de sus manos en sus labios como si no fuera capaz de explicar las cosas tras pensarlo una y otra vez. —Algo pasó… yo te escribía, a tu mail, te pasaba cartas, te mandaba detalles, siempre le pedía a mamá que se los diera al cartero pero regresaban completos y sin abrir, te mandé libros de ciencias, kits de esas cosas que tanto te gustaban, Pyter yo nunca dejé de mandarte cosas hasta que vi que parecía no existir en tu vida. ¿Recuerdas el libro que me leías cuando era niña?, hice una serie de dibujos que explicaban el cuento, te lo envié pero regresó a mis manos. Yo salía a los pasillos del hospital y nunca te veía—. Ahora ambos se confesaban pero era claro que algo se había interpuesto, algo que Raven no se aventuraba a descubrir, apoyo sus codos en sus manos y apretó sus manos en los laterales de su cuello, se mueve un poco, no creía nada posible. —¿Qué… qué demonios pasó?




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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por Pyter D. Chamberlain el 12th Noviembre 2014, 8:11 pm

—Espera aquí, iré a ver si puedo averiguar algo— William no podía ir, legalmente, no podía estar ni cerca de Raven, pero no decían nada de Gertie, y Pyter dudaba de que la conocieran. La noche había pasado, Pyter estaba en la sala de espera desde primera hora, quería ver a su hermana, pero nadie decía nada. Gertie fue para ver si podía ayudar. En el primer intento logró conseguir la habitación y una breve descripción del estado. Pero cuando le dieron el permiso para ir y Pyter se puso de pie, la seguridad negó. Se pusieron nerviosos, y cuando madre e hijo presionaron. Jacqueline volvió a salir y los saco a los dos de la sala de espera. —Por lo menos sabes que está bien, pero dudo, y lo siento, que te dejen pasar— Explico su madre, y Pyter asintió, por lo menos sabía donde la podía encontrar, por lo menos sabía que estaba bien. Con solo eso se debió contentar, porque mas no logró conseguir. La culpa lo carcomió durante días, semanas. No podía creer que a su hermana le haya pasado lo que le paso, pues Jacqueline podía ser muchas cosas, pero era demasiado posesiva con su hija, Pyter jamás había pensado la posibilidad de que le pasara algo malo, pero ahí estaba. Jacqueline, tan inquebrantable, había cometido un error, un gran error.

Raven niega, niega lo que acaba de escuchar, y Pyter niega haciendo una mueca mientras se aleja, sintiendo las finas gotas de agua dar en su piel. Era una perdida de tiempo, eso se decía mientras se alejaba, pero no quería salir corriendo, porque no quería dejarla, no de nuevo, pero tampoco se podía poner a discutir, porque el sabía lo que había echo y lo que había obtenido a cambio, y eso era nada. No había obtenido nada, Raven no había echo nada, y sin embargo ahí estaba la morocha echandole en cara que no había estado con ella, que no la había protegido, que le había dado la espalda. A él, que había estado esperando durante horas, que había escrito casi todos los días una carta, al darse cuenta que sus mail estaban bloqueados por la misma Rav, que había pasado días enteros viendo a ver si la joven llegaba a la casa o salía de ella con el fin de poder verla, al menos eso. Pero ella no había querido, y él estaba ahí pidiendo clemencia, rogando por un poco de misericordia. No valía la pena, no valía la pena perder el tiempo de esa manera. Era su hermana y la quería, la quería como un hermano mayor puede amar a una hermana menor, pero no se quedaría ahí de esa forma, no cuando ella lo empujaba lejos, si así lo quería, así lo obtendría. Escucha a la morocha decir que mentía, y se da vuelta observándola con una mirada suplicante. Él no mentía, y quienes lo conocían sabían que era muy malo mintiendo, pero podía ser que en ese tiempo que estuvieron alejados, Nina lo hubiera olvidado. Al verla nota su rostro pálido y el ligero temblor en las manos de la chica. Parecía enferma, parecía que se caería en cualquier momento. Retrocede dando grandes zancadas y llegando a su lado. Apoya una mano en su espalda, y escucha lo que tiene para decir, pero a veces era mejor no escuchar, por lo tanto actúa como si no hubiera escuchado nada.

—Es agua— Dice luego de sacar una botella color azul que tenía un líquido que no se veía desde afuera, pero le pasa la botella a su hermana para que se hidrate un poco. No tenía buena pinta, y en su pecho siente una nueva punzada de culpa. Abre otro bolso de su mochila y saca un caramelo. —Come esto—Le índica pasando el caramelo. Y se apoya en el respaldo del banco donde estaban sentados. Observa la fuente y como el agua subía y bajaba. Se queda un rato en silencio, como si solo estuviera ahí para asegurarse que estuviera bien, y para irse a penas la chica se muestre en mejor estado. Ya estaba cansado de discutir en vano, ya estaba cansado de que la joven lo saque de su vida, y el volviera solo para causarle mal. Le lanza una mirada para ver como se encontraba, y se arrepiente al hacerlo. No quería perderla, no de nuevo. —¿Que tengo que hacer Rav? ¿Que tengo que hacer para que me creas o para empezar de nuevo?— Pregunta apoyando los codos en las piernas e inclinando su cuerpo hacia delante. Ignorando la lluvia que cada vez se hacía mas fuerte. —Sigo siendo la misma persona, la misma persona que solías conocer, con la que salías a jugar, la que hacía que te embarres los vestidos y después te ayudaba para que mama no te viera sucia, solo que ahora no me dejas ayudarte— Confiesa haciendo una mueca de desagrado. Aún tenía su mente llena de recuerdos con ella, con Oliver, solo que con el segundo había seguido mantenido el contacto, y a Raven la había perdido, e hiciera lo que hiciera, seguía temiendo perderla para siempre, porque, después de todo, siempre había tenido la esperanza de volver a verla, de que pudieran ser los hermanos que eran antes. Deja escapar un suspiro largo.

—Era la habitación 233, aunque los primeros días me dijeron que era la 405, cuando Gertie vino se dio cuenta de que era la sección equivocada, pero eso fue lo máximo que me dejaron saber, eso y que estabas estable. De verdad estuve ahí, deje un libro en uno de los asientos mas cercanos a la puerta, era uno de Jane Austen, supuse que te gustaría ese tipo de genero, pero no estaba seguro, quería que tuvieras algo que hacer ahí dentro mas allá de mirar el techo, pero no te lo llegué a dar, solo pude dejarlo en el asiento con una nota que decía "Para Raven, Hab 233". Trate de que ni el abuelo ni Jacqueline me vieran para que no lo botaran a la basura, y para ver si así te llegaba, supongo que no te llego, como a mi no me llego nada de lo que dices— Chasque la lengua y vuelve a respirar profundamente, como si todas esas palabras le pesaran, en realidad le pesaba toda la conversación. Le deprimía saber que nada de lo que dijera podría ser suficiente para convencer a su hermana de que él siempre había estado allí para ella. —Se que papa no ocultaba las cartas, ni nada de lo que envíaste, porque era el primero en levantarme para ver el correo, incluso si se levantaba antes esperaba a que yo me levantara para que le pase el correo. Me gustaría creer que fueron todas malas coincidencias. Una serie de eventos desafortunados, como la película, pero no creo que haya sido casualidad. Tantas cosas no se pudieron haber perdido— Mantiene su vista en la fuente, su mirada se notaba cansada, sus hombros caídos, y la mochila que, tras haber sacado las cosas que le había dado a su hermana, volvía a colgar de sus hombros, y se mojaba con el paso del tiempo.




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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por W. Raven Seeber el 12th Noviembre 2014, 8:39 pm

Silencio, muerto, que aturdía, que ella no quería que fuera necesario porque habían tantas cosas que decir que no deseaba perder el tiempo por sus debilidades, pero era necesario, era justo porque la castaña se sentía tan débil que su piel pálida, sus manos temblorosas y sus labios secos en realidad no simbolizaban nada en comparación a la baja que sufrió su alma cuando dejó de sentir, cuando su corazón dejó de latir y en su pecho no hubo nada más que recuerdos acumulados que pedían ser explicados pero que, si Raven se dignaba a prestarles atención acabarían derrotándola y ella no estaba segura de soportar un golpe así de fuerte, no tratándose de su madre a la que tanto defendía. Sus villanos eran claros; Pyter y Oliver tenían la culpa y ella las bases que los condenaban pero ahora, ahora el hermano llegaba con argumentos y Ollie aparecía de nuevo. El destino no estaba a su favor y ella no podía poner a su madre en el puesto de villana, simplemente no podía.

Tomó el agua, pensó que la dejaría caer pero mantuvo su agarre y dio varios sorbos corridos, ¿desde hace cuanto el líquido no pasaba por su garganta?, parecía recién llegada de un desierto, sentía mucha sed y su garganta carrasposa, no ve a su hermano a los ojos pero logra tomar el caramelo y lo abre, sus manos tiemblan pero trata de mantener la precisión justa para dejarlo salir, era de color rojo como los que tanto le gustaban a ella de niña y que su madre tenía en un cuenco sobre la mesa, siempre lleno y a punto de desbordar, nunca a la mitad. Lo mete en su boca y saborea, cierra sus ojos y deja su espalda caer sobre la pared que rodeaba la fuente, el azúcar actúa rápido y se mete en sus venas haciendo que la debilidad desaparezca poco a poco pero lo suficientemente rápido como para que Raven pueda recobrar la compostura y se capaz de seguir con esa conversación que parecía no tener un final, no prontamente. Endereza su espalda aún con el caramelo en su boca que reduce de tamaño a medida que ella, un tanto desesperada por sentirse mejor, lo pasa de un lado a otro. La idea del dulce como mejoría siempre fue de Pyter, seguramente porque su hermanita siempre se enfermaba y era mejor llegar a ella por dulces que por medicinas. Ante una caída, un malestar Pyter siempre le daba dulces y mágicamente la pequeña Nina se sentía mejor, o por lo menos era un puente para llegar a ella antes de que sus padres gastaran libras en puros medicamentos costosos. —Gracias—. Es lo primero que logra decir, luego se inclina quedando en una posición parecida a la de su hermano, de lejos eran muy parecidos, de cerca podías ver el mismo brillo en sus ojos. —¿Cómo hago yo para creerte?, Pyt, desde que era una niña crecí sin ti, poco te recuerdo, cada vez que lo intento mis pensamientos se tornan menos nítidos, ¿cómo creer que el malo no eres tu cuando no tengo referencias de ti?—. Su voz era pausada, no se altera, gira su rostro y lo ve. —Ahora llegas y un día normal de clases me dices que no sabías de mis cartas, de mis regalos, de todo lo que hice por llegar a ti, porque era yo la que pensaba estar mal. Me dices que algo pasó y sé que a te refieres, no soy tonta pero… no puedo creer que ella haya hecho algo así, no, ella no sería capaz, conmigo… no puedo—. Los cuidados de su madre, sus caricias, sus regalos, ella no podía imaginarla causándole tal daño, porque más allá del físico cada partida había roto su corazón. Baja la mirada, no puede pensarlo, todo se alteraba dentro de ella.

—Jane Austen es una de mis favoritas—. Su mirada se pierde en el sendero que ya no es tan transcurrido por los estudiantes, seguramente porque todos estarán en clases como, se supone, tendrían que estar ellos. —El abuelo me dijo que nunca fuiste, él siempre se quedaba porque mamá estaba resolviendo otras cosas… buscaba a Marius. Pyter… esto… esto parece un cuento de terror, me niego a creer que todo… que todo fue planeado, porque eso es lo que dices, que fue planeado. Te mandé regalos, cartas, notas, fotos de mis primeras clases, de mis primeros escritos pero nunca… por eso pensé que tu rabia con mamá había ido a parar contra mi—. Raven esquiva el tema de su madre, prefiere enfocarse en demostrarle a su hermano una y otra vez que ella no lo había olvidado, pero sabe que no puede escapar de ello toda su vida así que toma un respiro y alza su mirada al cielo, aprieta sus ojos cuando las mínimas gotas topan sus pupilas y luego frota sus brazos. —Solo hay algo que se y es que quiero encontrar esas cartas, quiero leer esos mails, quiero ver ese libro y quiero saber a dónde fueron a parar todas las cosas que hice pensando en ti. Sea en donde sea yo quiero tener pruebas de lo que pasó y después veré que hacer—. Era lo más honesto, ella sin pruebas no podría hacer mucho, no estaba clara por dónde empezar, tampoco que hacer en un primer intento pero quería tener en sus manos todo lo que su hermano hizo y leer de su impecable caligrafía que cada día que pasó él seguía pensando en ella. Estaba en medio de la nada pero solo una cosa necesitaba para empezar. —¿Me ayudarás?


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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por Pyter D. Chamberlain el 14th Noviembre 2014, 1:39 pm

¿Que hacer? Cuando se cree que todo esta perdido, cuando no hay nada, cuando crees que lo mejor es darse por vencido. Hacía muchos años, el joven se encontró recostando en su cama haciendo esas preguntas a un techo blanco. Después de mucho tiempo comprendió que si las cosas iban a ser de esa manera, era porque algo bueno tenía que venir a cambio, o al menos una oportunidad. Pero fueron preguntas que nunca se supo responder, y que ahora se repetía nuevamente mientras miraba la fuente. No quería causarle mas dolor a su hermana, no quería verla sufrir no quería que estuviera mal. ¿Y si era él quien causaba eso? Podría irse, seguro podía ser aceptado en otra universidad en otra ciudad que lo mantenga alejado de ella, por su protección. ¿Era capaz? No, no lo era, no podía, porque ahora que la volvía a encontrar no la quería volver a perder. Era egoísta, solo estaba pensando en él, pero era que ni era tan fuerte, ni era tan valiente como para hacer eso de nuevo. Si algo mas le salía mal a la muchacha, él quería estar ahí, como no pudo estar la otra vez. Si algo salía mal, y esperaba que así no fuera, no se podía permitir estar lejos de ella, porque se suponía que él debía estar ahí, como si fuera su único trabajo, como si fuera uno de esos deberes que uno hace por placer, él no quería que nunca mas estuviera sola, que siempre pudiera contar con alguien que tomara su mano y le diga que todo estaría bien. ¿Y si ya lo tenía? Si había encontrado un reemplazo que se encargué de hacer su trabajo, ¿Que pasaba entonces? ¿Que haría él? Podría dejarla ir, y dejarla con esta otra persona, si esta juraba que no dejaría que nada le pasara a la morocha. Seguro que no, volvía a lo mismo, no podía dejarla de nuevo, pero le dolía verla en ese estado, perdida, aturdida, desconcertada. ¿Se habría encontrado así cuando él se fue y ella no supo mas nada de él? ¿Cuantas veces le había enviado cartas que solo decían cuanto la extrañaba y la quería volver a ver? ¿Cuantas veces había deseado tener respuestas a eso? ¿Cuantas respuestas se habrían perdido?

Las palabras que Raven dice suenan como dagas que se clavan en su espalda. Pyter no la mira, mira sus manos que se entrelazan y como sus propios dedos juegan entre ellos nerviosos. Él si recordaba, porque él era mas grande, porque era mas consciente de lo que estaba pasando. Recordaba que cada vez que le decía a la pequeña morena que confíe en él, esta asentía sin pensarlo dos veces, y si él le decía algo, ella lo cumplía, y ahora confesaba que no podía confiar en él, que lo había olvidado. Se muerde el interior del labio, tratando de acostumbrarse a que Raven no era la misma Nina que había conocido años atrás, esa niña había desaparecido. Jacqueline la había matado. Todo era culpa de ella, todo era culpa de esa mujer. El dolor se remplaza por odio en su interior, y tiene que controlarse para no comenzar a gritar a los cuatro vientos lo que pensaba de la madre de ambos. Se contiene, porque sabe que no es el camino para llegar a su hermana. —Solo te puedo decir que confíes en mi Rav, no voy a lastimarte, es lo que menos quiero, pero no puedo cambiar tu manera de pensar, tampoco quiero hacerlo, si no quieres creerme, estás en todo tu derecho, no soy quien para aparecer de la nada y reclamar por mis derechos...— Confiesa en vos baja, evitando mirar a la chica, para que esta no vea cuanto le dolía decir eso, cuando le dolía decir que si quería podía levantarse, irse y no mirar atrás nuevamente.

Alza la vista alzando las cejas al mismo tiempo. —No... yo no... yo no odiaba a mama cuando me fui de casa. Comencé a odiarla porque... si no fuera por ella nosotros estaríamos en casa, con papá y posiblemente con Gertie, siendo una familia, como debimos ser desde el principio... pero...— Sus palabras se ahogan en recuerdos, recuerdos que quería ignorar, recuerdos que había enterrado en su interior y que no quería sacar a la luz. Una tarde en donde su padres discutían y él le había puesto los auriculares con música a su hermana, para que esta escuche nuevos temas, y así no pueda escuchar lo que los mayores decían. No había decidido irse con William porque si, recordaba ese día, lamentablemente lo hacía. Recordaba a su padre decir que no había mujer mas fría que ella, y la voz dura de Jacqueline diciendo que por ser como era, ella le sacaría lo que mas deseaba. A veces recordaba eso de pronto, y se preguntaba si el divorcio de esa manera había sido la venganza de ella, quitarle a sus hijos, cuando era lo que mas le importaba a William, quitarse su hogar, sus derechos. ¿Habría sido todo parte de una venganza? ¿Habría él caído en la misma por tratar de irse con William? Se debería haber quedado con Nina, se lo había repetido una y otra vez, pero recordaba que él había pedido que su padre los retire a los dos, y solo pudo con uno. ¿Porque aislarla? ¿Porque separarlos? ¿Quien era capaz de hacer año así? Jacqueline cuadraba, pero no habría forma de explicarle a Raven eso, Pyter se había encargado de que no escuche la mayor parte de las discusiones, él la había alejado, él mismo había eliminado todas las pruebas. —¿Crees que aún existan? A diferencia de lo que dices, mis cartas nunca regresaron, se perdieron, llame para saber si las habían recibido y siempre me decían que sí, que habían firmado y que habían llegado a destino, pero nunca recibí nada, por eso me aleje, creí que era lo que querías. Pero si llegaron, entonces, ¿Donde están? ¿Donde habrán quedado? Se que quieres creer que esto no fue planeado, porque suena a película de terror o lo que quieras, pero si tu no las recibiste, ¿Alguien lo hizo por ti? Y ese alguien debe haber echo algo con esas cartas, pero dudo que las haya conservado. ¿Quien querría quedarse con eso? Y en cuanto al libro, se debe haber perdido en el hospital, si nunca llego a tus manos, entonces hay mas posibilidades de que me aceptes el regalo nuevamente, y me des tiempo a ir a comprar otro. Pero dudo que este ahí, solo... dudo de que aún existan— Confiesa apenado, queriendo ayudarla. Él también quería encontrar todo lo que se había perdido, pero no sabía cómo, y tampoco sabía por donde empezar.




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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por W. Raven Seeber el 14th Noviembre 2014, 3:19 pm

Su mente daba a las humanidades pero su corazón se había tornado más duro, más frio cada vez, ella necesitaba tener las verdades en sus manos para poder creer que todo lo que decía su hermano en su defensa era completamente cierto, y quizás porque era la única manera en donde tendría la voluntad suficiente para enfrentar a su madre y que esta confesara o por lo menos se defendiera de sus acusaciones, era lo más justo para Raven, quizás para Pyt no tuviera sentido pero para ella sí. Quizás su hermano tuviera esa imagen manchada de su madre pero ella no podía cometer tales actos sin bases, porque fuera lo que fuera su madre le había dedicado su vida, ella era lo que era por ella, y no se refería a personalidad, tampoco a su físico, ella hablaba de la noche en la que rompieron todos sus sueños, en las que resquebrajaron su alma, en la que la partieron en miles de pedazos, si había algo que agradecerle a la decana era eso, era la atención médica, psicológica y la compañía que le había proporcionado a su hija porque, de no ser así, quien sabe que sería ahora de la chica de ojos chocolate y cabello oscuro. Ella no lo sabía y se sentía tan en deuda que necesitaba ser equilibrada con su madre y a la vez darle el derecho a Pyter de demostrar que sus argumentos eran verdaderos, luego de todo eso... el tiempo diría que pasaría con lo que ahora Raven conocía como su vida perfecta.

—Algo me dice que confíe en ti, Pyter pero... ha pasado tanto tiempo, crecí sin ti, por el motivo que sea, no es fácil pero... sé que no es imposible y es por eso que te pido este favor, que me ayudes, poder contar contigo en buscar aunque sea una sola prueba de que en verdad nunca tuviste la intención de abandonarme y de que en alguna parte están todas esas cosas que te dediqué y te compré cuando era niña. Quiero ser justa con mamá y contigo, incluso con Oliver si tengo la oportunidad—. Y por primera vez en mucho tiempo ella pone su mano sobre la del chico, esta tan cálida y suave como la recuerda, una tez suave como la suya y pálida como debían ser en general los ingleses, no hace presión ni nada, solo la deja ahí.

Raven niega, sabe lo buena y amable que posiblemente sería la madrastra de Pyter pero ella no se hubiese imaginado sin su madre, no a esas alturas, si la hubiese separado de Jacque cuando era una niña posiblemente las cosas fueran distintas pero le parecía descabellada la imagen que ofrecía Pyt de ellos siendo una familia sin la decana de la universidad. Tampoco quiere una batalla nuevamente con su hermano, no quiere llevarle la corriente y que acaben uno en un extremo del campus y otro en el estacionamiento, huyendo de acusaciones con la mirada. —Solo me importas tu, en ese futuro o en el pasado, solo tu—. Ya tendría tiempo para lidiar con su padre, pero Pyter era otra cosa, era parte de su alma y ahora que estaba junto a ella podía sentir esa chispa faltante en un lado de su corazón que se dividió cuando él se fue junto a Will. Las sospechas de su hermano eran coherentes en todo sentido, tenían sentido porque pasara lo que pasara resultaba ilíogico pensar que algo que no quería ser llevado hacia ella estuviera guardado, pero mantener esa esperanza era lo único que la hacía querer continuar y lograr aclarar su vida de una vez por todas. No estaba convencida de una versión como tal pero si de algo estaba segura era que esas pruebas le dirían si ellos tenían la razón o si en verdad venían a atormentarla de nuevo y a querer borrar cualquier imagen hermosa que tuviese Raven de su madre. Nina en el fondo veía muy pocas posibilidades pero si de algo estaba segura era que había sido positiva en muchos momentos de su vida, no iba a tirar todo por la borda en ese momento donde más fuerza debía de tener. Pyter parecía desmotivado, de cierto modo no creía poder encontrar algo útil, esta vez era su hermana menor quien debía convencerlo de las cosas, ella iba a necesitar de su ayuda para encontrar cualquier prueba y él necesitaba fuerzas para creer que, finalmente, su versión podría o no llegar a su hermana. —Hay que tener esperanza de que algo vamos a encontrar, yo también veo algunas rendijas en el asunto pero estoy segura de que tendremos suerte si todo tiene que salir así. Tú piensas que puede ser mamá, bueno, entonces hay que empezar por la casa, por la casa de los abuelos, por el despacho. Es decir, conozco a mi madre, generalmente no bota las cosas que le importan, no quiero creer que fue un monstruo que quemó todo, no quiero imaginar eso, quiero pensar que, si es verdad lo que dices, ella conservaba las cartas, por lo menos las tuyas. Tiene que estar en alguna parte, podrías… ir a casa en unos días, tenemos que empezar y la verdad yo no quiero hacerlo sola. Si el destino quiere que encuentre algo que no espero ver no quiero estar sola, Pyter—. Comenza alzando sus ojos chocolates y viendo a su hermano mientras se muerde el labio un tanto nerviosa. Era ella quien estaba haciendo un plan, uno contra su madre, se sentía tremendamente culpable pero a la vez sentía un respiro, uno que le decía que podría sacar un buen peso de su pecho si continuaba, fuera para el bien o para el mal de su hermano mayor.


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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por Pyter D. Chamberlain el 19th Noviembre 2014, 3:15 pm

Una de las primeras tardes, luego de que Gertie hubiera dejado de trabajar como médica pediatra, poco después de la boda, Pyter observo a la mujer que parecía dar vueltas por la casa buscando algo para hacer. El niño realizaba sus deberes, levantando la vista cada tanto y apresurándose a terminar para pedirle que juegue con él. En un momento la perdió, y cuando termino sus deberes fue corriendo a buscarla. Gertie se encontraba en la cocina, haciendo galletas y llenando la casa con un olor delicioso. Pasaron el resto de la tarde, jugando al scrabbles y comiendo galletas, y en un momento, Pyter decidió sacarse una de las dudas que tenía encima. Si bien al joven en cuestión no le gustaba la sangre, por no decir que la odiaba, confesaba que la medicina le parecía interesante, pero no entendía como habiendo tantas especialidad, su nueva madre había optado por pediatría. La misma río al escuchar la pregunta, y luego de pensarlo un poco, explico que le gustaban los chicos, porque en sus ojos siempre había una chispa de asombro, una de esperanza, una de sueños y otra de diversión. Algunos solo tenían una chispa, pero poder observarla, había dicho, era increíble. Y eso recordó el muchacho cuando sus ojos se alzaron para observar a Raven, con la esperanza reflejada en los mismos. Por mas que la observara dudar, por mas que el se mordiera el labio poco seguro de lo que estaba pasando. Una sonrisa afloro en sus labios, y fue como si un peso se liberara. Todo estaba ahí, en buscar las pruebas, y en caso que no aparecieran, igual debía estar ahí, porque todo estaba en demostrarle que podía confiar en él nuevamente.

—A veces la vida es acerca de dar un salto al vacío, peeeroo... te ayudare a buscar esas pruebas, podemos ir al correo, fijarse quien firmo haber recibido lo que yo envíe, o llamar al hospital para ver si encontraron un libro y lo dejaron en la zona de objetos perdidos, o lo dejaron en la pequeña biblioteca que tenían con libros para que la gente pudiera leer— Sus ojos se abrían, su voz cobraba mas vida, el cobraba mas vida. Quería pararse en ese momento, quería saltar y comenzar a buscar. Dejaba de importar lo que Jacqueline era capaz de hacer o decir, o si mañana Raven era nuevamente convencida de que él era el peor hermano que podía tener, pero por el momento, lo único que importaba era la esperanza de que todo podía cambiar, de que todo estaba por cambiar. Un trueno se escucha a lo lejos, y Pyter sonríe mirando el cielo gris. Por su imagen pensó que cuando la llovizna ceso, el sol podría salir, pero parecía todo lo contrario. Pero para él, había salido el sol, en alguna parte, mientras ellos dos, estaban juntos de nuevo, como un equipo, solo faltando Oliver para volver a ser los tres mosqueteros. Ahora entendía el joven cuando las personas decían que nada podía estar mal cuando se decía que había esperanza, que era lo mas importante, mantener la esperanza viva, era lo que movía a las personas a seguir adelante, porque era lo que ahora lo movía a él, pues la lógica le decía que jamás encontrarían esas cartas, que estaban perdidas, que Jacqueline o su abuelo las deberían haber quemado, tirado a un bote de basura o arrojado al mar, pero por otra parte, la parte irreal, le decía que podían estar por ahí, escondidas, esperando que ambos las encontraran. Era como una corriente eléctrica que recorría su cuerpo, y que hacía que su mente pensara mil lugares donde podrían llegar estar, a donde podían ir, y todas las posibilidades que eran mas probables.

Hace una mueca al escuchar lo último que la joven dice. Raven estaba cien por ciento segura de que Jacqueline no había sido, pero era la única en la que Pyter pensaba cuando esperaba encontrar un culpable, pues era ella, o su hermana que buscaba vengarse de lo que él le había echo. La miro de arriba abajo, en un vistazo rápido y analítico. No era posible que su hermana pudiera ser tan vengativa como para hacer algo tan cruel, por lo que en su mente regreso a que los culpables eran Jacqueline o el abuelo, pero no dijo nada en voz alto. —Puedes pensarlo de esta forma, si encontramos las cosas, si encontramos a quien nos lleva todo este... desastre, si sabemos y descubrimos que paso, y resulta que no era Jacqueline, entonces tendrás el privilegio de quitarme la razón y decir que estaba equivocado, cosa que yo aceptare sin chitar. Pero tienes que aceptar que esto que paso no fue obra del destino, el destino puede ser cruel y todo lo que quieras, pero las cosas que quita en algún momento las devuelve, y es poco posible que tantas cosas hayan sido tragadas por el viento, ahí estuvo la mano de alguien, y sea quien sea, hay que buscarlo y averiguarlo. Yo pienso que fue Jacqueline, porque fue la persona que siempre estuvo antes de que pudiera verte o hablar contigo, pero puede que este equivocado, y yo también deseo que no fuera ella, tu lo dijiste, también es mi madre, y si bien quiero que lo que paso tenga una razón, tampoco quiero que sea ella, pues sería como que me dijera en la cara que nunca me deseo como hijo, y que nunca me quiso, y... no creo que a nadie le guste escuchar eso, por lo menos no de una madre. Pero si buscamos, el culpable va a aparecer, o no, quizá descubramos que hubo un error y las cartas las recibía otra persona y como les gustaban se las quedaban, como en un libro que leí que el libro en si eran todas las cartas que recibía esta persona x y que contaban la historia que el narrados le escribía a este desconocido, pero vamos a intentarlo, estoy de acuerdo con eso...estoy ansioso por eso. Y si después me dejas te invito a tomar un helado— Propone mordiendose el labio inferior, sabiendo que había hablado de corrido y rápido, moviendo sus manos, como hacía cada vez que estaba emocionado con algo. Una idea cruzo por su mente, y una nueva sonrisa apareció. —Y también podemos aprovechar el tiempo para volver a conocernos, todo lo que recuerdo de ti, era lo que recordaba de pequeño, pero dudo que tu color favorito sea rosa, y estoy casi seguro que ya no escuchas la misma música que antes, ¿Que dices?—




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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por W. Raven Seeber el 21st Noviembre 2014, 6:29 pm

Pyter y ella se complementaban a la perfección, no solo por el hecho de ser hermanos y que genéticamente, espiritualmente o de cualquier manera iban a estar unidos, lo que destacaba entre ambos castaños eran sus diferencias, incluso desde pequeños y no solo porque Jacque hubiese moldeado a Raven. Desde que eran niños Pyt era más sistemático, más ordenado, más maduro en todo sentido, él ponía orden, organizaba los juegos, establecía las tramas de sus historias y cuidaba que la rutina de su hermanita fuera cuidada al pie de la letra; que comiera a la hora, que durmiera la siesta pero que también pudiese hacer sus deberes, que se tomara las medicinas cuando tenía gripe… Pyter era el líder, era la cabecilla, en su mente todo tenía una razón de ser, científico al fin y al cabo. Por otro lado la pequeña de coletas castañas era más desordenada, más libre, hacía lo que quería y como quería sin medir las consecuencias, si quería cantar lo hacía, si quería correr también, era intuitiva pero se guiaba más por sus emociones y era común que saliera lastimada, llorosa a los brazos del mayor. Era por eso que su equipo era perfecto, era equilibrado se mirara por cualquier lado que se mirara; Pyter ponía la mente y Raven el corazón, él analizaba y ella buscaba más allá de las rendijas que las ciencias no pueden ocupar. Sabía que la tarea de descubrir todo sobre su pasado no sería fácil, no solo por la parte emocional, aunque claro, ese factor podía ser detonante, pero tenía tantos lugares en los que buscar que sola tardaría años, sumado a ello que no era tan organizada como su hermano. Una carta, un regalo, hasta un mail eran enviados por un camino largo que incluía a varias empresas donde podían comenzar, solo que Raven nunca se ocupó de su correspondencia, era más pesado pensarlo pero todo estuvo en las manos de su madre desde que ella tenía uso de razón. Pyter siempre fue listo, independiente, con tan pocos años tomaba el bus y hacía sus tareas, no se equivocaba al pensar que el muchacho ahora podía hacer elevado al diez sus actividades y que sabría por dónde empezar, guiándola hasta que fuera ella la que viera las pruebas con sus propios ojos. —Si, eso he pensado, por lo mismo quisiera que estuvieras conmigo, sabes que soy un poco inutil en eso, en verdad nunca me ocupé de esos asuntos, pero con tu ayuda podemos saber que sitios visitar, por lo menos para tener una idea si las cartas fueron entregadas y quedaron en desechos, tengo fe que podremos conseguir algo, confío en ello. Tu siempre fuiste el cerebro de todo Pyt—. Comenta con una sonrisa mientras alza su mirada hacia el cielo nublado, la lluvia no parecía ceder, no en ese momento, quería empeorar y llenarlos de agua a todos, por lo menos a los que se escapaban de clases como ellos.

Pyter tenía razón y ella no quería hablar porque sabía que no haría nada negándolo a viva voz. Solo que su miedo al dolor, que el temor de que todo lo que alguna vez la levantó fueran mentiras y esa base se derrumbara, hizo que pensara las cosas en frío y decidiera hacer todo de una manera más metódica, más calmada, no a los golpes y llevándose a todos a su paso, no, ella prefería buscar las pruebas, tenerlas en sus manos y luego pensar que iba a hacer, no estaba en juego su madre y sus abuelos, no, su padre, su hermano y su mejor amigo estaban dentro y ella sentía que todo se acumulaba a su alrededor tornándose más pesado. Ríe un poco, su hermano habla igual de rápido como ella, moviendo sus manos tal cual Raven lo hacía cuando estaba nerviosa o no podía detenerse, incluso cuando una idea brillante cruzaba su mente y tenía que expresarla al momento. —Lo sé, Pyt, y es por eso que tenemos que buscar, quizás tu pienses que es tondo, que tu versión está clara, hay cosas que lo están pero… yo lo necesito. Pyter, si tu estas en lo cierto toda mi vida… todo lo que soy va a estar puesto en duda. No quiero estar sola y no quiero juzgar a mi madre al vacío, pase lo que pase es lo que menos le debo. Quizás no hizo lo mejor al criarme tan dependiente, pero lo hizo y yo… tengo que ser justa, por lo menos en un inicio, luego veremos. No sé qué pasaría si en verdad ella hizo todo lo que tú y Oliver dicen—. Si, ella no podía siquiera imaginarlo, al tratar de hacerlo solo aparecía un escenario blanco, limpio, sin ningún lienzo sobre el que poder dibujar, sus manos temblaban de solo intentar hacerlo.  Quiere cortar las suposiciones así que suelta una risa cuando escucha las inquietudes de su hermano, claramente muchas cosas habían cambiado, ella no era una niña y tenía gustos diferentes aunque había ciertos matices que no cambiaban de color.

—Acepto la propuesta. Y no, creo que he cambiado un poco mis gustos, por ejemplo, prefiero otros libros a Pulgarcita y la Cenicienta, y no como tantos dulces, me cuido mejor, pero el té, me sigue gustando, recuerdo que lo odiabas un poco de pequeño y decías que era ridículo, pero me gusta aún. A Ollie era el único que podía chantajear para que tomara conmigo, aunque fuera agua y no diluyera demasiado—. Raven sonríe mientras toma sus cosas y coloca el bolso a sus espaldas, se levanta y ve a su hermano, estaba segura que no quería entrar a clases y que aquella conversación la había distraído más de lo normal. —Pero no quiero pescar un resfriado así que creo que es mejor continuar en otra parte y comemos algo dulce, ¿te parece?, si llego a traer un reposo más creo que los profesores van a terminar por sacarme de la carrera.


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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por Pyter D. Chamberlain el 2nd Diciembre 2014, 11:52 pm

Cuando el cuerpo siente frío uno tienda a abrigarse; cuando hace calor, uno se saca el saco o se pone ropa mas liviana; si tiene hambre, come; si tiene sueño, duerme. Había respuestas que eran sistemáticas, que no se pensaban, eran cosas que cuando ocurrían uno sabía como reaccionar, sabía que hacer, no necesitaba tiempo para meditarlo, para ver si había una mejor alternativa. Pero había ciertas situaciones en las que Pyter no sabía reaccionar, como cuando debía besar a una chica que le parecía linda, o cuando tenía ganas de abrazar a una persona. Algunas veces lo hacía, dependiendo de la situación, había veces que los gestos salían naturales en él, como cuando una persona mayor se subía al colectivo y él se paraba de un salto para dar el asiento. Habían cosas que eran simples, otras que no tanto, pero lo único que distinguía una de otra era un temor clásico y común, el qué dirán los demás o como reaccionarán. Todos sabían que si se daba el asiento una persona sonreiría, pero si se daba un abrazo a alguien, ¿Cómo se podría anticipar como ese alguien reaccionaría? No se podía, a veces si, pero la mayor parte de las veces no. Era lo que nos hacía humanos, reaccionar de diferentes maneras, ser tan iguales como diferentes, podíamos reconocer ciertas cosas en otra persona, pero siempre se llegaba al punto donde no se podía distinguir que pensaba la mente del otro. Algunas veces Pyter pensaba que debería existir la telepatía, para poder evitar lastimar a otras personas o no hacer algo que los incomodará. Luego pensaba que si bien algunas personas lo usarían para el bien, no sería el caso de los demás, pues mas que seguro uno tomaba algo bueno y lo volvía nocivo, destructivo. Hace una mueca ante sus pensamientos, y se deja apoyar en el respaldo del banco que se siente húmedo y observa a su hermana de lado.

—Siempre voy a estar contigo, ¿De acuerdo? Y te ayudaré a buscar todas las pruebas que sean necesarias para demostrarte que nunca te olvide, pero solo a cambio de una cosa....— Se muerde el labio inferior, porque sabía lo que estaba por decir, era una idea que había surgido en su mente y que no sabía como iba a reaccionar la morocha, pero era mejor intentarlo, el no ya lo tenía asegurado. —El 27 de diciembre cumple años papa, no te pido que vengas a pasar las fiestas con nosotros, se que será imposible y que Jacqueline y el Abuelo se negarán, pero ¿Vendrías a su cumpleaños? Nunca hace nada formal, solo vamos a comer los tres y luego regresamos a casa, pero sería agradable si tu estuvieras y seguro que sería el mejor regalo que papá podría recibir.¿Que dices? Es un trato— La sonrisa que muestra no tiene forma de sonrisa, pues es la mezcla entre una sonrisa y una mueca, algo raro que le salía por los nervios y por las dudas. Aunque si se ponía a pensarlo la ayudaría de todas formas, aceptara o se negará. Tarda un momento pero extiende la mano, como hacían cuando eran pequeños, desde que habían observado como su padre hacía una apuesta amistosa con un amigo y se estrechaban las manos. Era algo que todos hacían, pero que Pyter siempre había creído que era algo especial entre su hermanita y él. Humedece sus labios y después sonríe sin mostrar los dientes. —Aunque tienes que saber que te ayudaré de todas formas, no me muero hasta que consigamos las pruebas que buscamos.— Y entonces ese momento se vuelve uno de aquellos en los que uno no piensa que hacer, como si todo estuviera claro. Pyter la rodea con los brazos y la aprieta con suavidad sobre su pecho. —Nunca vas a estar sola— Susurra dejando un beso en la coronilla de Raven.

No quiere soltarla, pero sabe que tiene que hacerlo, porque puede que ella no lo disfrute tanto como él. Hace una mueca y deja que la joven recupere su espacio, pero se queda sentado a su lado. Se ríe ante el comentario, era la verdad, siempre había odiado el té, solo que ahora sus padres no tenían con que amenazarlo para que tomará eso. —Sigue siendo agua con colorante en la definición que tengo en mi mente, y prefiero pasar una semana afónico y con jarabe antes que tomar un té de limón con miel o como sea esa combinación— Raven se coloca el bolso en la espalda y se pone de pie, Pyter la observa con las cejas alzadas y haciendo un ligero puchero, pero entonces la chica propone ir a otro lugar. Pyter gira para poder abrir su mochila. —Tengo, una bufanda de lana, un gorro de lana, guantes, una campera y un paraguas. Me faltarían los dulces, pero no es lluvia ácida, puedes estar dentro un rato, además para algo está el ibuprofeno y su rápida acción para que te sientas mejor— Agrega en un mal intento de fingir voz de publicidad. El castaño siempre hacía las cosas a tiempo, pero a veces era algo perezoso, mas a la hora de moverse de un lugar a otro. Pero suspira y se pone de pie. —¿A donde propones ir?— Pregunta ajustando la mochila a su espalda. —Y, solo para aclararlo, dudo que te echen de la carrera, no mientras Seeber sea decana— Intento que aquel apellido no salga escupido de sus labios, pero a veces era difícil de lograr, dado que estaba acostumbrado a hablar con personas que no siempre amaban a la decana y a su tendencia de favorecer a los niños ricos. Muestra una sonrisa, para ver si eso hacía que su hermana no se haya dado cuenta del detalle, pero se queda callado, por experiencia sabía que mientras mas trataba de aclarar, mas podían llegar a empeorar las cosas, y no tenía intenciones de discutir con su hermana, no ahora que estaban volviendo a conocerse. —Veamos, mmmm mi color favorito dejo de ser el celeste y ahora es el verde, y cambie mi plato favorito de milanesa con papas fritas por lasaña, pero mi gusto de helado favorito sigue siendo el de vainilla— Comenta esperando que Raven comentara algo de su vida también, tenían que recuperar muchos años sin verse. Pyter no quería hacer la cuenta, sabría que el resultado no le gustaría para nada.




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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por W. Raven Seeber el 5th Diciembre 2014, 5:00 pm

Generalmente las niñas pequeñas muestran cierta cercanía con sus padres, son sus princesas, sus muñecas de cristal, y para ellas los padres son los reyes, los príncipes, el héroe y el abrazo más cálido, aquel que será siempre seguro y que nunca te dejará ir. En el caso de Nina no fue la excepción, Will siempre tuvo debilidad por Pyter, era obvio, pero Raven fue su princesa desde el momento en que abrió sus ojos chocolates y se dio cuenta que el mundo la estaba esperando. La muchacha siempre estuvo bajo el cuidado excesivo de su madre pero los momentos con su padre eran felices, eran llenos de colores, eran… eran libertad, eran como correr en un parque sabiendo que nada te seguía y que aún quedaba naturaleza por recorrer. William era de esos padres que se sentaba con su hija a tomar un té sin sabor que esta preparaba, a ayudarla con las coronas de flores que hacía, le leía aunque no fuera aficionado a los libros de cuentos, la peinaba o hacía su mejor intento, la escondía para que se cambiara cuando sabía que la niña había ensuciado toda su ropa en el parque y Jacque se enojaría, la mecía en sus brazos y siempre la escuchaba una y otra vez con una sonrisa amplia, así tuviera sueño y la pequeña insistiera en contarle todo su día y los juegos con su hermano. Nina tenía muy vagos recuerdos, especialmente que su noción del tiempo empezó en medio de las peleas de sus padres, pero si de algo estaba segura era que Will hacía lo posible por apartarla de sus discusiones con Jacqueline, y que siempre intentó que su hija viera más allá de la vida misma, más allá de los lujos, él era quien le enseñaba a los animales, a las plantas, que la sacaba de la sala de mármol y la metía en el río así estuviera frío, siempre la abrazaba y la hacía sentir segura. El hecho de que ahora su hermano le pidiera tal favor la hizo helarse y no precisamente por el frío sino porque una cosa era haber odiado a su hermano y a su mejor amigo y otra muy distinta era ahora enfrentarse a un padre al que quiso olvidar y borrar antes de tener que detestarlo, era imposible, le resultaba terrible, así que prefería ignorarlo antes de decir que odiaba a William. Nina ve la mano de su hermano con desconfianza, no estaba segura de nada desde que ambos se encontraron y aceptar era contar las horas y los días, nerviosa, por el encuentro al que tendría que ir. Desconocía como sería su reacción, como la vería Will, como la vería su esposa, tan querida por su hermano. Sin embargo Raven toma un suspiro y con una suave sonrisa asiente y sella el trato tomando la mano de su hermano. —Esta bien, prometo ir para el cumpleaños de papá—. Su corazón bombea luego de admitir que tiene un padre que negó por tanto tiempo. Ella se aferra al abrazo de Pyter con mayor libertad, se permite cubrir con sus dedos los brazos de su hermano y dejar que su cabeza repose en su pecho, siente la seguridad perdida hace tiempo, por lo menos en el instante en que él dice que la ayudará y que estará para conseguir esas pruebas; buenas o malas.

Nina no quiere que la suelte y siente frío en cuanto los brazos de su hermano no la rodean, pero a la vez la tranquilidad plena vuelve a ella pese a su aversión por el contacto humano, por otro lado va muy bien para ser la primera vez que hace algo parecido y eso la reconforta. Ríe ante el comentario de Pyter y niega, el chico no tenía remedio, nunca lo tuvo, especialmente porque había crecido sus pocos años de infante en el seno de una familia que tomaba té todas las tardes siguiendo las costumbres ancestrales que los caracterizaban, más allá de la dinastía Raven ahora lo hacía por puro gusto. La castaña no puede evitar fruncir el ceño cuando su hermano por poco escupe su apellido, él también era Seeber pero reclamárselo hubiera sido inútil pese a que ella también era Charmberlain y la mayoría de sus registros solo concordaban con su segundo apellido. —Pues ya que somos hijos de la decana y, como dices, dudo que me boten, además de tener mi historial impecable, creo que podemos caminar un poco y perder la primera hora de clases, no lo sé, hay una heladería muy buena, venden bebidas calientes y dulces, la visité con una de mis amigas, Liv, y me gustó, podemos ir si quieres—. Se encoge de hombros mientras lo escucha y una sonrisa casta aparece en sus labios, le alegraba escuchar aquellas cosas, parecían ser tontas pero era un indicio a que ambos se estaban actualizando y ahora hablaban de temas vanales pero que daban a colación los cambios que habían dado sus vidas.

—Y el mío también, además ya tolero más las comidas de la abuela, ¿recuerdas que no me gustaban?, fue cuando crecí, no deja de comer vegetales y puras cosas verdes, recuerdo que el abuelo era el único que compraba pizza y me dejaba comerla a escondidas en el estudio, mamá no sabe nada de eso, y… me gusta la música clásica, recuerdo que Ollie y tu sufrían en cada uno de mis espectáculos de ballet—. Nina da unos pasos más adelante, los estudiantes empiezan a poblar el lugar, seguramente por el cambio de clases. —Entonces, ¿vamos?


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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por Pyter D. Chamberlain el 7th Diciembre 2014, 5:12 am

Tenía recuerdos de William observando a los dos pequeños jugar, a veces a los tres, dado que Oliver se sumaba a los juegos. En aquellos recuerdos no podía observar la mirada del hombre que miraba sin ver, pero con un brillo curioso en sus iris. Una vez Pyter le pregunto que era lo que tanto observaba cuando estaban jugando y porqué no se unía a todos los juegos. William negó porque decía que era increíble ver con lo poco que se podía divertir a un niño, era increíble ver la creatividad que podían llegar a tener, el ingenio para crear un juego a base de las pocas cosas que se encontraban en la casa. Con el tiempo las cosas no habían cambiado. Pyter seguía siendo fácil de sorprender, fácil de entretenerse, no era común que estuviera aburrido, tirado en la cama sin hacer nada, pero también había algo mas, era fácil hacerlo feliz. Pyter siempre había sido catalogado como el chico de la sonrisa fácil y era porque cualquier mínima cosa que mostrara humildad, caridad, que mostrara que las personas se preocupaban por alguien mas que uno mismo le sacaba una sonrisa, además de que una sonrisa siempre estaba en su rostro cuando alababan sus deberes, solo que en esas circunstancias sus mejillas se encontraban, siempre, sonrojadas. La verdad era que no esperaba que Raven aceptara, pero cuando lo hizo su sonrisa, en el muchacho, fue tan amplia que se le podían observar hasta los últimos molares. Tan solo imaginar a un padre que había echo lo posible para estar cerca de su niña, y aún así, eso, no había sido suficiente, y saber que se iban a reencontrar, llenaba de alegría al morocho. No esperaba que su hermana lo entendiera, por lo menos no en el momento, pero sabía que cuando el día llegara, la morocha entendería porque había tanta felicidad en el rostro del muchacho en ese momento. —Gertie posiblemente haga su tarta de manzana, pero si no te gusta le puedo pedir que haga otra de chocolate, le gusta cocinar, cocina todo el tiempo, incluso cuando quieras o tengas hambre de algo dulce en mi cuarto siempre hay galletas caceras o muffins— Comenta sin intentar evitar que se notara la emoción en su rostro, pero trata de volverse serio, no quería atormentarla antes de que el momento llegara.

Escucha la propuesta de su hermana y niega al momento. —Solo a ti se te ocurre ir por helado en invierno, pero cuenta conmigo. Y por cierto, sea o no hijo de la decana, yo no estaría rompiendo ninguna regla, no tengo clases en esta hora, mi horario académico había concluido cuando salí afuera— Explica encojiendose de hombros como si no fuera nada importante. —Pero espero que no te pierdas nada importante, de todas formas hay un la fraternidad una venta clandestina de apuntes por materia y por cátedra, si quieres si quieres te saco lo que deberías ver hoy, no quiero que piensen que tu hermano mayor es una mala influencia, y creo que ya he echo suficiente para que Jacqueline se enoje mas conmigo— Esta vez intenta decir el nombre con mas suavidad que de la forma que había echo con el apellido, pero lo hacía porque nadie se podía enterar de esa venta, acabarían por cerrarla y eso podría generar la muerte para muchos, mas para los que estaban en exactas o ingenierías, pues muchas veces se faltaba a la clase porque se sabía que tema se iba a dar y muchas veces con esos apuntes era suficiente, solo que los profesores no se daban cuenta de que la falta de alumnos en las clases se debía a la existencia de esos apuntes, pero estaba seguro que no mirarían a su hermana con buenos ojos si se pasaba por ahí. Y luego estaban las razones que ya había mencionado en voz alta. Mostró una sonrisa que no dejaba ver sus dientes hasta que cayó en el nombre que Raven había pronunciado. —¿Liv? ¿Te refieres a Liv Kiersten? La obsesiva y sádica presidente de las Diphdas. Creí que no eran amigas, ni que se llevaran bien— Recordaba de pequeño que los padres de ambas chicas habían intentado que las dos mantuvieran una amistad dado que tenían la misma edad, lo siguiente que recuerda es a la rubia diciendo que no jugaba juegos de niñas y corriendo a la morocha con un gesto asqueroso en su rostro, y eso que la niña no tenía mas de cinco años. En su fuero interno a veces agradecía que su padre nunca había intentado enseñarle todas esas cosas de la alta sociedad que, en ese momento, a Pyter le parecían repulsivas.

—Creo que los espectáculos de Ballett fueron los que menos extrañe. No lo tomes personal, pero creo que una canción de cuna provoca menos sueño que la música clásica, no se como la toleras. Una vez intente estudiar con la misma y dormí casi por tres horas. Lo que no fue gracioso porque rendía al otro día y no llegaba con los temas— Explica y cuando Nina pregunta hace un gesto con la mano para que avance. —Te sigo— Se coloca mejor la mochila en sus hombros y sigue los pasos que su hermana da. —Después no se me ocurre nada mas por contar, me siguen gustando los cómics, para me compro todas las colecciones y aún me sigue regalando. Creo que encontró el regalo que sabe que me hará feliz y que es inagotable, por lo menos por ahora. Y se que hay muchas cosas mas, pero no se me ocurren, ¿A ti se te ocurre algo?—




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Re: From return to my dreams - P. Chamberlain

Mensaje por W. Raven Seeber el 7th Diciembre 2014, 5:55 pm

Estaba lejos de su imaginación pensar que en pocos días, cuando nevara, las calles estuvieran adornadas con luces y duendes, ella pisaría la casa de su padre, estaría con William en un mismo salón luego de más años de los que le gustaba recordar. No tenía idea como estaría su padre, físicamente, no había recibido referencias de él desde que era una niña, seguramente ya las canas habrían aparecido en su oscura melena, los rasgos se abrían ablandado en su piel tersa y la experiencia fuera visible en sus ojos. En las memorias de Raven ella podía asegurar que aquel hombre era muy guapo, al igual que su madre, los dos parecían ser la pareja perfecta, destinada a la grandeza y aun buen futuro, no le gustaba recordar lo demás, así que solo se quedó con ese temor interno que ahora marcaba un día en su calendario, uno que en parte quería evitar pero que, sin darse cuenta le causaba mucha curiosidad. No solo compartiría con su padre, sino también estaría en la misma habitación de esa mujer a la que Pyter tanto amaba. En la mente de Nina Gertie era la amante de su padre, esa que logró que su madre se enfureciera y acabara por firmar el divorcio. Las voces del pasado le indicaban cuantas discusiones se hicieron por la desconfianza de Jacqueline, para Pyter siempre fue una excusa, o eso le decía en el poco entendimiento que tenía el mayor sobre el tema. Las palabras de su hermano la empalagaban, si bien no conocía a su madrastra sabía que algo en su interior creaba una muralla respecto a ella y hacía que fuera difícil para la castaña aceptarla después de todo. No pretendía sonar desagradable, de todas manera tendría que esperar y estar en blanco aquel día para no condenar a Gertie, especialmente porque había hecho algo que no le alcanzaría la vida a Nina para agradecerle; había cuidado a Pyter como su hijo, y lejos de todo eso era algo que no podía negar, era mejor a que una aprovechada llegara a la vida de Will e hiciera a un lado a Pyt. —No te preocupes, Pyter, me gusta cualquier tipo de dulce, lo sabes, no quiero incomodarlos, lo que hagan estará bien. Solo… quisiera saber cómo está papá… no lo recuerdo bien—. Quizás sonara simple pero era complejo escuchar a una chica de veintitantos años admitiendo que no recordaba el rostro de su padre.

La idea de Pyter la relajó un poco, no estaba acostumbrada a perder clases, pero quería pasar tiempo con su hermano, actualizarse, pensar un poco las cosas, ordenar como actuarían para no ser descubiertos y encontrar esas respuestas que tanto necesitaban, en especial Winona. Sabía que no perdería mucho, estaba adelantada y siempre estudiaba los temas antes de la clase pero asintió con una leve curvatura en sus labios finos, le sería de mucha ayuda no perderse ni un poco. —Es una buena idea, me encantaría tener esos apuntes, en literatura si pierdes una clase es como un hueco en una historia infinita… y creo que la mala influencia sería yo por perderme una clase, pero seguramente no será algo tan importante—. Nina suelta una pequeña carcajada que rompe por completo la tranquilidad de la que son testigos mientras caminan por el sendero de frondosos árboles que daba a la salida de la universidad. Pyter era uno más de los que no consideraba posible que la tierna, delicada, tímida y desconfiada hija de la decana Seeber fuera mejor amiga de la presidenta dura, divertida, honesta y espontanea presidenta de las Diphdas, incluso a ella le era complicado recordar la historia de cómo la rubia llegó a ser su amiga. —Si, es muy poco creíble, pero Liv es mi mejor amiga. Claro, no todo empezó de una manera bonita, colores y películas de cine. No nos llevábamos del todo bien, en silencio más que todo, para mí era incómodo compartir con alguien como ella y seguramente Liv pensaba que yo era el prototipo perfecto de hija de la directora que no hablaba con otros por superioridad, en una pequeña parte es así pero ella se acercó y no me alcanzará el tiempo para agradecerle que lo hubiera hecho. Es una buena chica, ¿sabes?, si no fuera tan terca y supiera que ustedes dos pelearían por tener la razón seguramente te la presentaría y podrían ser buenos amigos—. No imaginaba ni de chiste un encuentro entre Olive y Pyter.

Ambos caminan y Raven toma una expresión pensativa cuando inquiere aquello, no recordaba muchas cosas, de pequeña se había presionado para olvidar y los deberes y el tiempo en sí parecía haberla ayudado. La muchacha abre sus ojos y chasquea los dedos como si una idea irremplazable pasara por su cabeza. —Vale, te gustaban los libros, al igual que a mi, los cuentos, nos gustaban los mismos, menos los de princesas, era obvio, y las aventuras. Recuerdo que también te gustaban algunas fotos que hacía; libros de ciencia y todas esas cosas con que pudieras ver las estrellas y hacer tus experimentos. Uno de los regalos que te mandé fue un telescopio pequeño, era bastante moderno, fue lo último que compre, con una nota y un libro “El mago de Oz”, tenía ilustraciones bordadas y coloridas, me encantó cuando lo vi, era el que más te gustaba leerme y el que yo más odiaba, pero nunca te dije nada, te inspirabas y yo a la mitad ya estaba dormida.


“Above all, don't lie to yourself. The man who lies to himself and listens to his own lie comes to a point that he cannot distinguish the truth within him, or around him, and so loses all respect for himself and for others. And having no respect he ceases to love.”


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