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Siempre es lo mismo | Pv Zach ¿+18?

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Siempre es lo mismo | Pv Zach ¿+18?

Mensaje por Jude Eberhart el 28th Noviembre 2014, 11:52 pm

Debía sentirse mal, seguro que si. De haber tenido un poco de empatía por los sentimientos ajenos, seguro que debería... pero era algo que no iba con su personalidad, ni creía que lo fuera nunca. La verdad que todo aquello del matrimonio era algo que aún no comprendía. Él amaba - y le importaba Zach, obvio - pero tenía un serio problema persiguiendo cualquier culo que se le ofrecía. Estaba en su naturaleza y no era algo que podía negar. Digamos que aquello le era tan nato como a cualquier persona respirar. Judas era un hombre así, siempre tras una presa nueva. Aunque había jurado que prometer el ser fiel a alguien podía cambiar su forma de vida, solo la empeoró. No, la culpa no era de su esposo, era de aquel anillo que adornaba su dedo. Era como un imán para que personas lo buscaran aún con más descaro que antes... y el muy tonto recaía en la infidelidad constantemente. Aunque lo hacía de una forma sencilla, sin muchos rodeos, estaba seguro de que el peso de sus mentiras pronto lo empezarían a tapar. Además, tomando en cuenta de que ya eran casi cuatro estudiantes con los que había tenido sexo en las ultimas semanas, su esposo que tanto se enorgullecía de él, estaba siendo descaradamente tildado de cornudo y él lo fomentaba.

Por eso quizás en el momento en que estacionó el auto fuera de su casa revisó que todo estuviera bien. Ningún desarreglo obvio, nada que levantara sospechas. Incluso se colocó un poco de su colonia para anular cualquier olor de otro hombre en su cuerpo. Miró el espejo retrovisor y se cercioró que estaba en condiciones. Habían pasado una hora desde la hora habitual en la que llegaba a la casa. Respiró hondo. Cargó el maletín en una mano y el móvil en la otra. Iba borrando cualquier evidencia. Una sonrisa se posó en sus labios, y no por llegar a su casa, pero bueno, daba igual el verdadero motivo de ello. Al menos dentro Zach pensaría que era por verle a él y así cumpliría con su esposo. Casi era medianoche. Ni siquiera cenar quería, y para que mentir, estaba agotado... aunque con energías suficiente para atender a su esposo... ya que el muchacho que aquella noche había sido su víctima resultó de esos que una follada y ya se cansaron. «Niños» pensó divertido, colocando la llave en la puerta y entrando.  

El ruido metálico de quién abre la cerradura se hizo escuchar en la vacía casa. Seguro su esposo estaba ya en la cama, o como mucho en la ducha. Intentó no hacer mucho ruido, para no despertarlo. Siempre, o por lo menos una vez a la semana, Judas usaba la excusa de la reunión en el consejo de la Universidad como recurso para liarse a uno de los muchachos bastante ofrecidos por una buena nota, y él no se las iba a negar. Además era algo de "si te he visto luego, no me acuerdo". Pero cuando dejaba su maleta en el sofá, y se iba desprendiendo la camisa, al girarse se dio de frente con Zach que bajaba las escaleras del cuarto. Sonrió. — No te habré despertado, verdad cielo? — preguntó, acercándose y tomándolo por la cintura para robarle un beso, el mismo que terminó por atrapar el labio inferior y estirarlo de forma juguetona. Las ganas aún la tenía, eso no se negaba. — Me esperas me ducho y... — dijo, sonriendo ladino, meneando las cejas de forma provocadora antes de volver a besarlo.


Última edición por Jude Eberhart el 6th Diciembre 2014, 9:47 am, editado 1 vez


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Re: Siempre es lo mismo | Pv Zach ¿+18?

Mensaje por Zachary D. Eberhart el 29th Noviembre 2014, 1:22 am

Mantener la reputación que hasta ese momento tiene, conlleva tantas responsabilidades como esfuerzo que en más de una ocasión -dentro de los últimos meses- le deja exhausto, con poco tiempo o disposición para descansar, distraerse, puesto que ha dejado de lado múltiples hobbies que le llenaban la vida, pero por una extraña razón... el hombre tampoco presenta quejas al respecto. Un ambiente que es funcional, práctico, él sabe desempeñarse bien dentro de la universidad cuando está impartiendo clases; involucrándose en proyectos con algunos de sus colegas en la firma que no lleva mucho tiempo activa. ¿Porqué va a prescindir de aquello que hace... bien? Y sino bien, al menos le sirve, paga las cuentas, le tiene viviendo justo donde está. Puesto que desde muy chico, este hombre hace lo que mejor le sirva, lo que le mantenga a gusto, sin esperar más... pero tampoco recibiendo menos. Y por todo eso, tanto esfuerzo lo vale.

Justo entonces, en aquella noche que le acerca al fin de semana; llegó temprano a su casa, para encontrarse con aquel local vacío, pues la encargada de la limpieza les visita por las mañanas para hacer sus deberes y se va, antes de toparse con alguno de los dos, Jude o él. Estar solo en su casa no era mayor molestia, aunque jamás iba a negar que es una excelente banda sonora escuchar la voz de su más grande adoración, del único gran éxito que tiene su vida, y claro está que ese éxito tiene nombre y apellido. En el tiempo que le tomó llegar a casa, revisar trabajos asignados a tres diferentes clases, y preparar el material para el día siguiente, pensó llamarle nada más por el capricho de escucharle la voz. Sin embargo, llegó a recordar sobre la reunión que tendría con el concejo de la universidad; se abstuvo, aunque impaciente, lo hizo. Ya con el estrés sobre sus hombros, y acumulado por varias semanas ya, dejó un tiempo aquella montaña de trabajo a un lado para descansar. Se encontró en su habitación, antes que su despacho, se estaba más cómodo en ese lugar... aunque teme mal acostumbrarse, pues no tiene tantas facilidades para mantener el orden.

Zachary bajó hasta la cocina para probar, los dotes de cocina adquiridos de su hermana, para hacerse la cena. ¿Y porqué si puede comprarla? Oh, que es curioso el comportamiento de un hombre que busca complicarse la vida, o para hacerlo sonar mejor: tener la noticia a Judas sobre una ocasión especial, ya inventaría una razón, para prepararle la cena. Sin embargo, luego de esperar cerca de la hora, concluyó que comería solo... y lo hizo. Se devolvió a su habitación, aunque nada más para apartar todo su trabajo... aun cuando restaba poco, pensar en lo que debe hacer le provocó jaquecas. En esa noche fría obvió la ducha rutinaria, pues solo se hizo un cambio de pantalón, por uno del pijama, pero usando su camiseta blanca que usualmente va debajo del traje; se despojó de sus zapatos y como un perrito se fue acomodando en su cama, enrollándose con las sábanas hasta que el cansancio pudo con él.

... ¿cuánto habría pasado, dos o tres horas? Pero su sueño liviano no fue suficiente para el sonido de la puerta cerrarse. — ¿Judas? —Llamó, pero... ¿quién más podría ser? Zachary esbozó una media sonrisa, y algo somnoliento se levantó de cama para recibirle en la sala de estar. Frotó sus ojos con las manos para no lucir tan mal, no era una opción con el otro hombre presente. —Para nada... —expresó, más el bostezo que se impuso en su boca le delató fatalmente. El profesor soltó una leve risotada y acabó asintiendo con la cabeza; —Te esperé para comer, pero moría de hambre, me dejaste cenar solo—comentó con gracia, incluso agregó cierto tono de berrinche infantil a sus palabras. Pronto se encontró abordado por esa imponente presencia, la que le dio el golpe final para despertar completamente; sus besos, sus caricias, deberían animarle en cada momento, y lo hacen, sin falla. —Vaya, estás de buen humor... ¿no salió tan aburrida esa reunión? —sonrió y se le quedó viendo un par de segundos. —Te duchas, y te acuestas. Es tarde—. Sentenció, esta vez le sujetó la mejilla con su mano mientras le besaba. Que de seguir así, su humor mejoraría considerablemente, más no debe olvidar las responsabilidades... inoportunas responsabilidades. —Ve, amor, ve—. Le despachó, palmeándole el hombro y dejó un beso ahí mismo. Caminó hasta la cocina en el momento que recordó aquella ocasión que se vio frustrada, pero podía extenderse para ese momento cuando ya tuvo a su esposo en casa. —Que, por cierto... ¿cenaste algo? Esta vez la preparé yo—. Presumió, asomaba su cabeza para verle subir las escaleras. Quería incitarlo de alguna forma, saber que hace algo bien en pos del otro hombre. Pues sino, ¿qué otra cosa podría hacer?
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Re: Siempre es lo mismo | Pv Zach ¿+18?

Mensaje por Jude Eberhart el 29th Noviembre 2014, 2:23 am

En el fondo lo sabía, mejor que nadie, que aquello era casi como una tapadera. Estaba con Zach, más allá de que el hombre le importaba, por el hecho de que era alguien que tenía al llegar a su casa. Era como la necesidad de saberse no estar solo. No era divertido tener treinta y siete años y tener que ir a dormir a una casa solo, vacío y sin nadie. Sí, había sexo esporádico y muy bueno, pero eso no compensaba el hecho de que su cuerpo quería aquel hombre. Era extraño, al final lo quería a su lado por el mero hecho de un capricho de no sentirse solo cuando no podía mantener un simple voto de "respetarte hasta que la muerte nos separe" ¿Qué era aquello? ¿En que estaba convirtiendo su matrimonio? ¿Qué ventaja había en seguir atado a un hombre al que dañaba más que nada? Eran cuestiones morales que estaban en la mente de Jude, que de allí a que le restara la importancia que requerían era otro detalle. Pero no las ignoraba, tampoco le atormentaban continuamente, pero si las recordaba en los momentos de debilidad. Debilidad que sentía en ese momento al verlo frente a si de esa forma. Esos cabellos alborotados, los ojos entrecerrados... incluso el pijama se le hacía provocador (Y más allá del hecho que le habían dejado con las ganas de una mejor noche). Zach le gustaba, eso no se negaba, pero sentía que lo físico - que sí estaba - no era lo que movía la pareja y en el fondo de si estaba convenido que uno de sus miedos era admitir que le importaba más de lo que siquiera podía procesar.  

Sonrió ante sus palabras. Su forma de reprocharle e incluso así no estar enojado por haber llegado más tarde de lo que debería. Tenía un esposo genial, alguien que cualquiera desearía y sabía que no lo valoraba. Aunque saber que no lo hacía tampoco aseguraba que lo compensara. También tenía la confianza suficiente como para jamás perderlo, para tenerlo siempre a su lado. Zach no era de nadie sino era de él. Pero el mismo debía ser de todos... ironía e hipocresía en su estado más puro y cobraba vida en alguien como Judas. — Lo siento, sé que debí llegar temprano... pero sabes como son. Creo que ninguno de esos tiene una vida fuera de esa Universidad, así que pago las consecuencias — comentó, aún teniéndole de la cintura, intentando verle a los ojos, pero al mismo tiempo no. No era culpa, era un "No mereces que te mire a los ojos". Inconscientemente actuaba así. Sí, tenía corazón, pero claro, que funcionaba de una forma muy especial con relación a las relaciones humanas. Volvió a besarlo suavemente. Respiró hondo, y mantuvo la sonrisa. Guardó silencio un momento y le acarició la espalda baja con suavidad. — Siempre me pone de buen humor verte — mintió con ese descaro que tan bien le caracterizaba, con esa falta de sentimiento alguno tras la mentira que estaba teniendo. — No cené, aunque no creo que coma — apenas respondió, mientras se perdía de la vista de su esposo.  

Se separó, aunque no quería. Sabía que aquello era tajante. Cama sin sexo. Así fue como mientras subía las escaleras, dándole la espalda que apretaba los labios. Se metió a la ducha sin mucho rodeos e incluso lo hizo - por el bien de su humor - que fuera de agua fría, aunque no importaba el clima. Guardó silencio mientras el agua corría por su cuerpo. Cubrió su rostro con sus manos y reposó la frente en la fría pared. Muchas cosas pasaron por su mente, principalmente la de ¿En qué estaba convirtiendo todo aquello que tenían? ¿En qué circo estaba metiéndose? Al final, desistiendo que el hecho de pensar ahora no era el mejor, salió de la misma solo con una toalla a la cintura. La calefacción de la casa le llegó a modo de salvación. Mientras con una toalla de mano se iba secando el cabello apareció en la cocina, sintiendo el ruido que seguro Zach estaría haciendo. — No debías molestarte, amor— indicó, acercándose por la espalda y dejándole un beso en la mejilla mientras sin poder evitarlo se pegaba a la espalda del mayor. — Una fruta o un trozo de pan y me iba a la cama — comentó en su oído, susurrando ya que no necesitaba elevar más el tono de voz. — Alguien me retó que no habría diversión en la cama — bromeó y se separó para sentarse en la pequeña mesa que ocupaba el centro de aquella cocina. — ¿Qué tal el día? — inquirió, tomando una manzana del cesto que tenía delante y dándole una mordida generosa. Sí, estaba haciendo el papel del esposo perfecto. Lo sabía, lo entendía y había aprendido a vivir con esa mentira que era su vida.


Última edición por Jude Eberhart el 29th Noviembre 2014, 3:33 am, editado 1 vez


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Re: Siempre es lo mismo | Pv Zach ¿+18?

Mensaje por Zachary D. Eberhart el 29th Noviembre 2014, 2:58 am

El irlandés hacía un esfuerzo sobrehumano para levantarse de cama a la hora, si bien él no era de los que duermen muy temprano o tarde, ese cansancio lo viene arrastrando desde hace ya varios meses. Pero sintió que era necesario, requerido, como el compromiso que hizo hace cuatro años... para cuidar y proteger a esa persona que representa el complemento de su vida. La pieza que le completa. Y eso le mantuvo de pie en aquella cocina con poca luz, pues cualquier aparato lumínico le provocaría ceguera instantánea. Pero... claro, que es humano y encontrar la primera zona horizontal para inclinarse y cerrar los ojos por un momento, tampoco fue tardado. Usó sus brazos como almohada y apenas cerró los ojos un momento, cayó dormido en cuestión de segundos, sino menos. Pero de nuevo el ruido que hizo Jude al bajar por las escaleras le hizo espabilar, pronto dio un par de pasos flojos hasta el horno para calentar la cena que había preparado, más que otra razón, para estar atento a su hombre, a Judas; dejó que el aparato hiciese lo propio y sacó un plato de cristal donde le serviría la comida. Pero estuvo muy cerca de dejarlo caer ya que aquellos brazos sí pudieron sorprenderle; sin embargo sonrió aunque del mismo modo logró sobresaltarse. —Estás muy frío... ¿porqué no usaste la ducha caliente? —reprochó, ya que estando su cuerpo algo tibio por no tener mucho desde que se levantó de cama, tuvo mayor efecto el cuerpo húmedo de Jude detrás del suyo. —Eso no es comida, y para los cuatro años que llevamos... nunca ha sido molestia—. Remarcó, sonriéndole pues era verdad, ponía mucho de su parte para hacer que funcione. Darle la atención que merece, aunque en ocasiones no sea tan sencillo como parece que fuera. Él lo consigue de alguna forma.

Zachary giró la cabeza para verle y le robó un beso, breve, pero para satisfacer su impulso. —Yo tengo trabajo que hacer, y tú deberías estar muy cansado—. Recordó, no queriendo negarse de forma explícita o directa, puesto que para nada era el caso. Ya que los pocos momentos en que se ha sentido realmente vivo, y satisfecho con los deseos carnales, es cada oportunidad que tiene para aprovechar la experticia del otro hombre. En ese sentido, de todos, se siente afortunado el profesor. —Síentate, no deberá tardar—. Habló breve, girándose él también para acomodar aquel plato sobre la mesa, y frente a Jude. Fue por el par de utensilios que usaría el hombre y se le quedó viendo. —Si has venido en toalla para lograr tu cometido, déjame decirte que fallaste catastróficamente—bromeó, y se le acercó para rodearle hasta sujetarle los hombros y comenzar un masaje, el que detuvo para terminar abrazándole. —Me gusta ver cuando intentas, me hace el día—. Dijo entre risas, acariciándole el cuello con la punta de su nariz; era una manía muy grata, aun cuando el hombre oliese puramente a jabón, pero fresco. Pero el timbre del horno le distrajo de su cometido, mimarle mientras puede hacerlo. —Es cierto, no te vi en todo el día... ¿dónde te metes? —Se interesó, pues era usual que compartan la comida, o tal vez algún receso entre las clases para encontrarse en la sala de maestros y charlar, pero en todo ese día, no tuvieron oportunidad alguna. Zachary abrió la puerta del horno y con cuidado sacó aquel platillo, no olía mal, pero tampoco estaba para presumir. Decente, esperaba que al menos eso. Le sirvió sobre el plato de la mesa y luego caminó hasta la nevera. —Hoy estuvo tranquilo, comenzaron las pruebas y en tres de las cuatro clases presenté una. Esos bichos no pueden concentrarse y hablar a la vez, es una ventaja...—comentó con gracia, abriendo la puerta de la nevera para ver qué encuentra.

De ahí sacó una botella de cerveza y la destapó antes de cederla, ya conoce sus gustos, sabe muy bien cómo atenderlo. Algo que se aprende con el tiempo, y le ayuda su buena memoria, para recordar cómo es que debe darle su atención. —... pero tengo mucho que revisar, no he terminado aun—. Agregó con un suspiro, le acompañó en la mesa y estiró su brazo para quitarle la manzana de las manos, dándole un muerdo esta vez. Masticó y se cubrió la boca con el puño para no mostrar nada que no fuese agradable a la vista, otra manía suya. — ¿Tú? ¿De qué era la reunión? Creo que no te pregunté—cuestionó, más curioso que otra cosa; — ¿Algo que me beneficie? —Sonrió, insinuando un posible aumento de sueldo, o mejores beneficios para cuando desee salir de la universidad. No era dinero que precisen ellos dos, pero nunca se le hace mal gesto a una mejor entrada.
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Re: Siempre es lo mismo | Pv Zach ¿+18?

Mensaje por Jude Eberhart el 29th Noviembre 2014, 3:35 am

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«Tomé una ducha fría porque vengo con el calentón del culo más caliente que has vistoe n tu vida, pero como se cansó luego de una follada, me dejó duro» pensó en su mente, mientras aún estaba aferrado a su espalda y sonreía como si verlo fuera lo mejor de su día - que en parte lo era - pero no como se suponía debía serlo. Negó suavemente con la cabeza y dejó que le besara, para terminar acariciando su mejilla suavemente. Pasando a propósito la mano por sus labios, delineando con su pulgar el mismo. — Me apetecía, solo eso — le restó importancia con las palabras. No podía darle mucha vuelta a ello, porque sabía mejor que nadie, lo sospechoso de ello. Nuevamente esa sonrisa, la misma que no sabía si la usaba porque le gustaba como se veía con ella en el rostro o porque era un acto reflejo voluntario que usaba solo para Zach, a modo de "aquí nada pasa, amor". — No es eso, solo que estás cansado, se nota en tu mirada. Venga, ¿por qué no duermes? Yo puedo hacerlo solo — comentó, tratando ser condescendiente con él, pero la forma en que le vio y le dijo que se sentara dejaba más que claro que lo haría así lo cargara y dejara en la cama.

Estaba cansado, eso no podía negarlo. Pero la verdad era que le apetecía tener sexo, quizás también era algo como borrar culpas y el recuerdo de aquel muchacho de su cabeza para remplazarlo con el de su esposo... sin embargo, aquello cada vez que debía hacerlo era una prueba de su matrimonio no existía. Era una farsa y aunque se aferraba al hecho de qué se suponía que tenía que ser feliz, lo era, pero en la cama de otras personas. Y el hecho de que su esposo pusiera dichos peros para cuando quería sexo, fomentaba su pensamiento de que no estaba tan mal que buscara fuera de su casa lo que no obtenía dentro. Sí, se decía eso para no llegar a sentir culpa, culpa que jamás llegaría, pero era mejor sobrellevarla con una argumento que sin nada. Le miró con una risita pícara mientras se acercaba y le abrazaba por la espalda. — Cielo ¿en serio crees que los argumentos del trabajo funcionan? — preguntó divertido y le acarició las manos antes de que pudiera moverse. — Pero sí, sé que estás complicado. Aunque no negarás que el intento lo valía ¿verdad? — agregó, divertido, posando sus manos en la nuca a modo de apoyo, mientras dejaba que sirviera la comida. Miró el plato y luego le guiñó un ojo. La comida se veía... comible. Obvio que no esperaba un plato de restaurante, pero jamás le diría lo poco que le gustaba la comida casera. Para Judas era mejor una pizza y un par de cervezas, final del asunto.  

¿Dónde había estado? Una pregunta que seguro si la respondía como debería, seguro allí la cosa no terminaba bien. Jamás le diría que le dio lo suyo al alumno del aula del tercer piso, donde dictaba programación. O el hecho de que antes de tener una charla con la decana en la tarde, había recibido una buena atención bucal de otro muchacho que no había visto en su vida pero bastaba la forma en que le miró por los pasillos para permitirse aquello, y así dos más en su lista... contando al niño que le dejó el calentón de nuevo, justo antes de llegar a su casa. Muchos en su lugar seguro que estarían más que cansado y los papeles estarían invertidos, pero... aquí parecía romper con las reglas del matrimonio. — Pues tuve un denso día, sumándole a una charla con la decana y la reunión posterior a clases. Yo no empecé con las pruebas, dejaré un par de días... necesito redondear unos temas de directrices antes de poder hacer que rindan. — Comentó, mientras iba comiendo, luego de haber recibido la botella, para verle. Le costó pasar la comida, y no en si por mala, sino porque la verdad no le apetecía comer. Sin embargo algo de complacencia (o no querer levantar sospechas, que era lo mismo), lo mantuvo para quedarse hasta finalizar el plato. Negó con la cabeza, bebió lo que quedaba de la botella de un sorbo - si, para bajar la comida - y se limpió conla servilleta que tenía. — Nada más que aburridas normas y controles. Parece que todo se pone más estricto luego de las vacaciones de navidad... o algo así entendí — comentó, no queriendo entrar en detalles porque no tenía la más mínima idea de lo que estaba diciendo, pero que lo hacía con tanta convicción que hacía real cada palabra que decía.  

Se levantó, dejó el plato en el fregadero y le dejó caer un poco de agua. Aún sabía que Zach estaba en su espalda y conociéndolo como le conocía sabía su esposo mejor que nadie que Judas no se rendía con tanta facilidad. Por eso se giró, le miró y se apoyó en la mesada. Le movió las cejas y le hizo una seña para que se acercara. Posiblemente no lo hiciera, así que sin esperar mucho fue hasta el y le tomó por la cintura. Le besó con ganas y como quien no quiere la cosa dejó caer la única prenda de tela que le cubría el cuerpo. — Ups... no m di cuenta — comentó travieso, bajando su mano hasta su trasero el cual acarició. — ¿Ni siquiera uno cortito antes de dormir? — le quiso seducir, no solo con un tono de voz provocador, sino con una serie de besos y caricias que empezaron en sus labios y bajaron por su cuello. O le convencía o se iba duro a la cama, esperaba la opción primera fuera la que ganara.


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Re: Siempre es lo mismo | Pv Zach ¿+18?

Mensaje por Zachary D. Eberhart el 29th Noviembre 2014, 8:22 pm

Zachary tuvo una ligera sospecha, puesto que en la universidad aparte del hombre ahí presente, conocía al resto de miembros del consejo y no le comentaron algo sobre una reunión en ese día. Igual no le dio mayor importancia, pues seguramente habría sido omisión de información, ya que el propio profesor tampoco debería estar enterado de todo. Dio un suspiro y se dedicó a verlo comer; lo amaba, en todos los sentidos posibles y conocidos, hasta los que no. Por esa razón es que llegó a desaprobar su trabajo, deseaba algo menos pesado, que le permitiese darle todo el tiempo que el otro hombre merece. Son un matrimonio, ¿no es así? Debería pensar exclusivamente en las necesidades de aquel hombre, pero tenía tanto en su mente que le era realmente imposible estar en casa por las tardes, complacerle por las noches como parecía tener indicios esa noche... al menos su humor así lo dictó. La intención ahí estaba, casi siempre, pero el tiempo corto para hacer tanto, tan sencillo como que se lo imposibilitó.

¿Quieres otra? —Preguntó en el instante que le vio acabar su cerveza, por suerte la nevera estaba llena desde el día anterior, momento en que se hicieron las compras para la casa. Pero la respuesta estuvo implícita, justo cuando Judas se levantó para acomodar los trastos en el fregadero. Zachary lo notó extraño, en cierto modo, algo distraído quizá, como a su vez evadiendo el tema de su reunión intencionalmente. Y sin embargo, ningún otro pensamiento invadió su mente, pues estaba realmente cansado para pensar mucho. Su cuerpo estaba a pocos pasos de fundirse, y vaya que él lo sabía. — ¿Qué? —Preguntó con gracia, mirándole con su ceño fruncido; ese gesto en su rostro era clara señal de sus intenciones, puesto que Judas si bien no era el mejor disimulando, podía ser que el propio Zachary aprendió a leerle muy bien. El irlandés negó con la cabeza, moviéndola de izquierda a derecha puesto que no iba a ceder. O no esa noche. ¿Cuánto tiempo iban a estar en ello? El suficiente para evitar que haga todo el trabajo que trajo a casa, lo sentiría demasiado, pero... y lo tuvo encima suyo. Pronto el mayor de los dos se encontró de pie y tomándolo del cuello mientras compartían uno de varios besos profundos, aquellos que le pudieron erizar la piel y así complacerle como parecía estar urgido para ese momento. Sintió la toalla caer sobre sus pies y supo entonces que su marido estaba completamente desnudo, y contrario a todo pronóstico, él solo pudo reírse. —Quiero, en serio que estoy muriendo de ganas... pero no puedo—. Explicó breve, entre murmullos, para enseguida advertir su mano acariciándole sugestivamente.

Sinceramente no recordaba la última vez que le encontró de ese modo, dispuesto, muy dispuesto a tener sexo con él. Pero vaya, que primero que nada el Prof. Eberhart no presentaría ninguna queja conforme a su vida sexual, para nada, estaría loco de considerarlo. Sino que la distancia clara se marcó entre ambos luego de que el trabajo se interpusiera, dejando nulas las intenciones o deseo de cualquiera de los dos. Pero esa noche pareció que todo el estrés se acumuló nada más en el mayor de los dos, en un Zachary que realmente no estaba en el humor para ello. Y odiaba no poder encenderse con su esposo en esa noche, de verdad que sí. Sin embargo, el hombre se permitió cerrar los ojos y dejarse consentir de aquella manera insistente, con besos que le relajaban el cuerpo, claro que sí, pero abrían paso al opuesto de su plan para la noche. Zachary sonrió nuevamente, al menos celebrándole su determinación. Pronto acarició su nuca con una mano y su espalda con la otra, concluyó depositando un beso sobre la piel pálida de Judas. —Contigo no hay cortitos, lo tengo bien sabido—musitó tranquilo, y se atrevió a darle un mordisco en el mismo hombro. —Dejémoslo para mañana en la noche... prepararé bien la cama, con velas aromáticas, champagne, tendré tiempo. Lo prometo—adjuntó, así no mataría su intención, solo estaría posponiéndola. —Debo terminar esos papeles... —concluyó con un suspiro, flojo.
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Re: Siempre es lo mismo | Pv Zach ¿+18?

Mensaje por Jude Eberhart el 6th Diciembre 2014, 9:55 am

La verdad que la idea de tener sexo, a secas, porque necesitaba hacerlo con su esposo casi como si respondiera a un instinto básico de la necesidad humana, no era otra cosa que el deseo interno de quitarse el recuerdo de aquel muchacho, de la casi sumisión a sus deseos que mostró por un par de minutos y como se dejó hacer lo que fuera con tal de saciar sus ganas de tener sexo con él. Y ahora ahí estaba, quién se debía tenía que ser fiel a un hombre que sabía se lo merecía, pero que no podía estar ala altura de ello. Le molestaba. Sí, aunque no lo creyeran, le molestaba la situación así. Odiaba que su esposo fuera tan... frío para negarse al sexo, que no siempre lo tuviera, que cualquier culo que se movía le robaba la atención. Aquello era demasiado. Y para una persona que no creía en la fidelidad, no entendía como había terminado en dicho matrimonio. Quizás haberse negado en su momento hubiera sido mejor, aunque no lo hubiera sentido así. Zachary era un hombre que merecía alguien que lo amara y respetara en la misma manera qué el otro hacía para con él... pero Judas no podía. Estaba en su naturaleza, era su forma de ser ¿cómo se había enfrascado en ese matrimonio? ¿en esta farsa?

Pero esos pensamientos podían ser puestos en cuestionamiento en otro momento. No iba a negar que de verdad le provocaba aún luego de todo físicamente su esposo. Tenerlo bajo él, disfrutar de su cuerpo, ser uno, eran cosas que curiosamente aunque le costara admitirlo, le gustaban. No había nadie como él... aunque la calentura de Judas lo llevara a la cama de cualquiera. AL final del día siempre tenía a Zachary a su lado. Se sentía en una de esas frases cliché que había leído hacía unos días en facebook – porque si, lo usa ocasionalmente - “Los chicos pueden flirtear  todo el día, pero antes de acostarse solo piensan en esa persona especial”. Y ahí estaba, atrapando a Zachary por el trasero, correspondiendo sus besos y notando como su libido se ponía cada vez más y más duro, hasta que una erección de campeonato fue más que visible en su cuerpo. Le mordió el labio inferior mientras se separaba y le miraba de forma sugerente, de forma provocadora ¡No podía negarse a ello! ¿O si? Quizás años en su compañía debían haberle hecho saber que quizás si, se podía negar así estuviera tan duro.

— Amor, no llego a mañana ¿no me ves siquiera? — comentó divertido, apretando una de sus nalgas de forma juguetona. Se relamió los labios. SI tenía que jugar con todas las cartas o hasta un poco sucio en aquel intento por que aceptara tener relaciones, estaba consciente de que lo haría. Por eso deslizó una de sus manos dentro del pantalón del hombre y apretó la suave piel de sus nalgas nuevamente mientras le susurraba al oído. — ¿De verdad quieres negarte, cielo? ¿me dirás que no?— preguntó, casi como un reclamo sutil, para luego dejar una mordida en su lóbulo, y recorrer su cuello con besos y caricias, pasando por su mentón para robarle un beso de esos pasionales, con lujuria y deseo. Luego de ello, le tomó de la cintura y lo giró rápidamente, atrapándolo entre su cuerpo desnudo y la fría mesada. Apoyó su hombría en su trasero, sin tapujo alguno y la restregó de forma provocadora. — Dime que no, niega que no lo deseas... y me voy así duro a la cama — le dijo en un susurro, mientras le tomaba de la cintura, y se apoyaba en él como si la vida se le fuera en ello.


THE ORIGINS OF ALL EVIL IS GREED
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