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Every artist was first an amateur — Raven

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Every artist was first an amateur — Raven

Mensaje por Riley L. Bosworth el 26th Noviembre 2014, 5:11 pm

Había visto grandes casas a lo largo de sus veintidós años de vida, pero jamás había estado dentro de una de ellas y la residencia de Raven le parecía algo intimidante. Todavía ni siquiera se había atrevido a llamar al timbre y ya se sentía fuera de lugar. Visto desde fuera, el edificio parecía demasiado elegante, igual que la decana Seeber, y apostaría cualquier cosa a que por dentro era parecido. Le había enviado un mensaje a Raven a la hora de comer, recordándole su plan de decorar la habitación de pintura completamente a su gusto para que los demonios y los recuerdos dejaran de asaltarla cada vez que ponía un pie dentro. Jamás había estado en su casa, por lo que la castaña tuvo que enviarle un mensaje con su dirección antes de que Riley saliera de la fraternidad para coger el autobús. Se había cruzado con Oliver en la puerta, por lo que podía afirmarse que los Pollux tendrían una tarde de relativa tranquilidad; al menos, no tendrían que escuchar al moreno y la rubia discutir una vez más o intentar aparentar normalidad cuando Ollie y la californiana no paraban de lanzarse miradas gélidas.

El viaje en autobús había sido largo y algo aburrido, pero Riley prefería evitar tomar un taxi para no malgastar el poco dinero que tenía en cosas como aquellas. Había veces en las que pensaba que estaría bien tener un coche, aunque no fuera nuevo ni elegante, puesto que eso no le importaba lo más mínimo, pero sí lo veía necesario para ir a clase y moverse por la ciudad. Tenía suerte y casi todos sus compañeros compartían facultad, por lo que siempre había alguien que pudiera llevarla por las mañanas y hacer el camino de vuelta al finalizar las clases. Pasear tampoco le molestaba en absoluto, pero no era tan agradable ahora que diciembre estaba cerca y las temperaturas habían descendido de manera notable. La parada más cercana de casa de los Seeber estaba a varios minutos a pie, así que Riley hundió las manos en los bolsillos de su viejo abrigo y se refugió de la brisa helada lo mejor que pudo. A su espalda llevaba una pequeña mochila de tejido vaquero que ella misma había decorado años atrás y dentro había guardado unas cuantas fotografías que podían servirles de inspiración y una vieja camisa de George que siempre utilizaba cada vez que pintaba. Al principio lo hacía porque olía él aunque estaba claro que con el tiempo el aroma había desaparecido.

Se mordió el labio inferior, dudosa, y terminó por presionar el botón del timbre una sola vez. Estaba casi segura de que la decana no estaría en casa puesto que, de lo contrario, dudaba mucho que Raven la hubiera invitado. Riley no pertenecía a su clase social y, a pesar de que a la castaña no parecía importarle, estaba segura de que su madre no era de la misma opinión. Volvió a hundir las manos en los bolsillos, esperando a que alguien abriera la puerta.
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Re: Every artist was first an amateur — Raven

Mensaje por W. Raven Seeber el 29th Noviembre 2014, 10:33 am

El día que se avecinaba parecía no traer nada nuevo para Raven, por lo menos no había recibido mensajes de Pyter o de Oliver para empezar con su búsqueda, en el fondo la chica sabía que había algo de temor en ellos, e incluso en su persona, al aventurarse a algo cuyos resultados no conocían. Sabía que los chicos estaban seguros de encontrar algo que comprobara la culpabilidad de Jacqueline, pero a su vez todo era equivalente con el miedo a no encontrar nada que su madre, en el supuesto caso, hubiera quemado o escondido fuera de su alcance todas las pruebas. Nina era quien más miedo tenía, por eso agradecía que cada vez que su móvil vibraba por una notificación, no fuera de su hermano ni de su amigo a espera de que ella abriera la puerta de su casa y empezaran con su investigación. La castaña planeaba pintar un poco y estudiar ese día, quizás en la noche preparara un postre para ella y para Jacque, aunque había escuchado lo ocupada que estaba su madre por lo que no le extrañaba que volviera muy tarde a casa. Estaba viendo algunos videos en su portátil cuando recibió el mensaje de Riley, lo suficiente para que una sonrisa se ampliara en sus labios finos y se levantara de la cama a darse una ducha y arreglarse un poco.

La visita de su amiga la hacía sentir mucho mejor, se entendían muy bien y Raven no podía imaginar un plan mejor que pintar aquella habitación que le serviría como estudio con alguien tan creativa como Riley, especialmente porque la chica sabía más que ella de todo los estilos y colores. Nina primero bajo a la habitación, había comprado hace unos días varias pinturas, pinceles, etiquetas y herramientas en sí para poder decorar la habitación, esperando que ese plan con su amiga se concretara. Luego de cerciorarse que todo seguía ahí y que la ama de llaves no lo había movido, cerró la puerta y subió corriendo de nuevo a su habitación. Se dio una ducha de agua caliente y se puso un short de jean desgastado y una camisa ancha blanca, algo vieja pero esa era la idea cuando sabía que podía terminar llena de pintura, la muchacha tenía sus cabellos sueltos en pequeñas ondas, un prendedor bordado apartaba un poco el flequillo que a veces caía sobre su rostro, buscó unas sandalias y bajó a ordenar todo a espera de su amiga. La mucama de su madre se asomó y preguntó si deseaba algo, la muchacha negó enseguida pero agradeció que hubiera helado y algunas cosas en la nevera por si le entraba hambre a ella o a Riles. Estaba organizando algunas pinturas cuando el timbre resonó por toda la casa, Nina se levantó y abrió la puerta antes de que la dama de servicio se acercara. Era Riley como era de esperarse. —No demoraste casi nada, ¿cómo estás?—. Comentó con un abrazo a su amiga mientras se apartaba para que pudiera entrar. —Pasa, estás en tu casa.

Winona dejó que entrara al vestíbulo y que dejara su abrigo en el perchero, luego fue señalando las partes de la casa y como podría guiarse; el baño, la cocina, las escaleras a las habitaciones y el estudio, el comedor... sin embargo los pasos de la castaña iban hacia un objetivo y era, claramente, el salón que ambas querían decorar. Tuvieron que subir las escaleras, era la habitación vieja de su hermano así que estaba en el piso superior cerca de la de Nina. La chica no demoró en llegar y tomar el pomo para mostrarle a su amiga su nuevo lienzo. —Es esta, es un poco grande pero creo que podemos avanzar bastante hoy. Traje pinturas y todas las herramientas que se me ocurrieron, igual si ves que algo más hace falta podemos comprarlo, cerca hay una tienda. ¿Qué te parece?—. Para Nina siempre era doloroso entrar al cuarto de paredes azul cielo, amplias ventanas y pisos de madera, más ahora que Pyter estaba cerca.


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Re: Every artist was first an amateur — Raven

Mensaje por Riley L. Bosworth el 30th Noviembre 2014, 5:02 pm

Riley siempre acostumbraba a utilizar sus propios materiales para pintar, aunque aquel día no llevara nada. Habría sido estúpido hacerlo puesto que suponía que Raven tendría todo lo necesario y, de no ser así, podrían salir un momento a comprar. Lo único que llevaba en la mochila que colgaba de su espalda era el teléfono móvil para repasar la dirección de su amiga, ropa cómoda para pintar y un puñado de fotografías que podrían servirles de inspiración. Eran muchas las ciudades y los lugares que Riley había visitado a su corta edad y había seleccionado aquellas que le gustaban más o las que representaban algo para ella, aunque no lo hicieran para la castaña. Nueva York, Los Ángeles, San Francisco, las playas de Malibú, pequeños pueblos del interior de su país natal... Incluso había incluido unas cuantas instantáneas de Londres, con sus edificios más emblemáticos. Esperaba que todo aquello les fuera de ayuda; si no, siempre les quedaba la viva imaginación de Riley y la inspiración de Raven. Estaba segura de que iban a conseguir hacer algo maravilloso con aquella habitación. Era una tontería pensar que iban a avanzar mucho aquel día, puesto que sólo con terminar de vaciar el dormitorio, cubrir el suelo y pensar cómo iban a decorarlo tendrían trabajo para rato. Suponía que aquella no iba a ser su última visita a casa de su amiga.

Suponía que la señora Seeber no estaba en casa, pero, a pesar de todo, se contuvo a la hora de presionar el timbre y lo hizo una sola vez, aunque su instinto siempre le pedía hacerlo repetidas veces, como si de aquel modo infantil pudiera expresar mucho mejor las ganas que tenía de ver a la persona al otro lado. Cuando su amiga abrió la puerta sonrió ampliamente, devolviéndole el abrazo. —No tuve que esperar demasiado al autobús, así que llegué antes de lo que esperaba. —respondió antes de poner un pie en el interior de la casa. Si por fuera le había parecido imponente, una vez estuvo dentro sus ojos azules no sabían dónde detenerse porque había demasiadas cosas que observar. Afortunadamente para ella Raven no tardó en comenzar a hablar para mostrarle los lugares que podrían serle de utilidad. No necesitaba su abrigo allí dentro, así que se lo quitó, dejándolo en el perchero, antes de comenzar a seguir a su amiga. —Tienes una casa increíble. —halagó, a pesar de que suponía que no era la primera vez que escuchaba un cumplido similar. Aquel lugar no se parecía en nada al apartamento en el que ella había vivido en Nueva York, ruidoso, siempre lleno de gente, pintado de diversos colores y donde la música no faltaba nunca. La casa de su amiga era amplia, espaciosa, silenciosa y elegante. Le gustaba, sí, pero sabía que no podría vivir demasiado tiempo en un lugar como aquel porque temería romper algo.

Llegaron a la habitación indicada y los ojos azules de Riley se abrieron como platos ante la amplitud de la estancia. Luminosa y de techos altos, cualquier cosa que hicieran allí quedaría increíble. Fue ella la primera en entrar, observando los diversos materiales. Se volvió a su amiga que seguía de pie en el umbral y le dedicó una pequeña sonrisa de ánimo. —Vamos a dejar este lugar irreconocible. —aseguró y sabía que era aquello lo que debía hacer para eliminar el temor y la tristeza de su amiga. Se acercó de nuevo a la puerta y tomó su mano para guiarla al interior de la estancia. —He traído fotografías de varios lugares. —comenzó a explicarle mientras dejaba la mochila en el suelo y se agachaba para buscar el sobre en el que las había guardado. Se lo tendió cuando lo encontró. —Esa pared es perfecta para hacer un mural, pero si no te gusta la idea o las fotografías no son de tu agrado, podemos hacer cualquier cosa. Las he traído sólo para que nos sirvan de inspiración. —continuó hablando mientras recogía su cabello de manera desordenada en lo alto de su cabeza y se quitaba los zapatos, siempre le gustaba estar descalza cuando pintaba. Se quitó el jersey sin ningún tipo de pudor puesto que llevaba una camiseta de tirantes negra debajo, y se puso la amplia camisa blanca que una vez perteneció a George. Tenía pequeñas manchas de pintura que era incapaz de quitar, pero tampoco le preocupaba demasiado. Todavía recordaba el enfado del chico cuando tomó la prenda sin preguntar y terminó con ella completamente salpicada de pintura roja.
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Re: Every artist was first an amateur — Raven

Mensaje por W. Raven Seeber el 1st Diciembre 2014, 10:09 am

La habitación de su hermano siempre estuvo cerrada para ella, prohibida, como si fuera un ultraje el solo hecho de pensar que podría entrar quien sabe para qué. Ya las pertenencias de Pyter no estaban, claramente sus objetos de niño; su ropa, sus juguetes, su ordenador, sus cuadros, libros... nada, todo había sido removido antes de que Winona tuviera la oportunidad de recordar, solo sabía de aquello por lógica, de lo contrario todo hubiese estado en el lugar que el castaño lo había dejado. Con el paso del tiempo eso dejó de importarle, la habitación era solo una puerta más de aquella casa, una que ella no se sentía tentada a cruzar así que se mantenía por fuera. El regalo de su madre de dársela como cuarto de pintura fue un golpe bajo pero a la vez la oportunidad de superar muchas cosas, o así lo vio la castaña luego de que los días pasaron. Pisar la habitación sin que Pyter estuviera era algo que la hería incluso en el fondo de su pecho, la lastimaba y hacía arder cada fibra de su ser, pero moldearla a su antojo y hacer que el recuerdo no fuera tan desagradable era una oportunidad que sabría valorar en medio de sus pesadillas. Le agradeció a su madre y prometió decorarla según sus gustos. Desde luego no podría sola, y aunque Jacque no hubiera estado de acuerdo con que su hija hiciera todo aquello con sus propias manos y menos en compañía de la rubia, se agradaba de empezar y más contando con la presencia de su amiga. Incluso en ese momento, luego de largos años, Raven podía jurar que el aroma de su hermano no había desaparecido, a menta, a fresco, al jardín luego del rocío del amanecer.

Nina sonríe mientras nota el entusiasmo de su amiga y asiente. —Eso espero, me gustaría hacerlo brillar un poco más—. Comentó encogiéndose de hombros. La castaña no tardó en acercarse a Riley y sentarse incluso en el piso de madera a observar las fotos que su amiga había traído, si algo había pensado era que decorarla con paisajes seguramente sería la mejor opción, no tenía claros cuales, había conocido muchos lugares pero las fotografías estaban en algunas carpetas de su ordenador, por lo que el hecho de tenerlas en físico hacía que el trabajo estuviera mucho más adelantado. —Son hermosas, Riles—. La chica mantiene sus ojos fijos en las imágenes mientras las pasa y espera que su amiga se cambie; el sol, la arena, las playas y todo lo opuesto a Londres es lo que, particularmente, llama su atención así que va separando hacia su derecha las que en verdad le gustan. —Estaba pensando que los paisajes quedarían mejor, y no solo uno, podemos hacer varios, hay cuatro paredes grandes, dudo que terminemos hoy pero tenemos suficiente espacio para inventar—. Nina sonríe alzando la vista y toma las fotos de su derecha mientras se levanta y se estira un poco viendo el espacio de nuevo. Tenían lienzos por montón y la fortuna de gozar de una gran imaginación.

Nina iba a hablar pero una mujer de cabellos canosos, algo mayor pero de porte elegante entra con dos vasos de limonada fresca. —Para ti y para tu amiga, Raven, si necesitan algo más pueden llamarme—. Marie se va enseguida con una cálida sonrisa, como si no quisiera interrumpir, era quizás la única persona que apreciaba los contratos de su madre. —Marie es muy especial, es... bastante tranquila, cualquier cosa ella te la puede facilitar... en fin, creo que podemos empezar con aplicar una base blanca en las paredes y luego dibujar para tener el molde. Traje una pintura blanca que me dio el señor de la tienda, dice que es la mejor y que puede cubrir bien con una sola mano. La pintura es clara así que nos puede ayudar—. Nina toma su vaso de limonada y da un sorbo mientras mira a su amiga y señala la pintura y algunas brochas grandes. Quizás pudieran dejar solo uno pared con el tono azul pero algunas si necesitarían un ligero cambio.


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Re: Every artist was first an amateur — Raven

Mensaje por Riley L. Bosworth el 3rd Diciembre 2014, 12:58 pm

Hacía mucho que no tenia un gran proyecto como aquel y debía admitir que estaba deseando comenzar. Desde que decoró el dormitorio de los niños cuando vivía en Nueva York con sus padres y sus amigos, no había hecho nada similar. Los últimos días los dedicó a pensar en posibles temas para decorar las paredes de aquella estancia que todavía no conocía, pero quería que entrar en ella no fuera un trauma para su amiga. Quería que cuando terminaran aquel fuera un lugar tranquilo donde refugiarse de todos los problemas que podía llegar a tener. Comprendía que los recuerdos de Pyter la asaltaran nada más abrir la puerta y ésa era su misión, conseguir que dejara de ser el dormitorio de su hermano. La búsqueda de fotografías había sido divertida. Le gustaba tomarlas, pero después disfrutaba mucho más pasando horas y horas viéndolas y ordenándolas. Riley necesitaba tocar las fotografías, tenerlas en sus manos y palparlas, para ella verlas en la pantalla del ordenador no era suficiente. Las paredes de su habitación en la fraternidad estaban llenas de sus fotografías y dibujos, aunque había muchas que guardaba para su intimidad. Deja las imágenes en poder de su amiga, sabiendo que tendrá cuidado con ellas, mientras se cambia de ropa, aunque lo único que hace es ponerse aquella amplia camisa. —Algunas las hice con George durante los meses que estuvimos viajando. —comentó mientras terminaba de abotonar la prenda. El chico dejó la universidad nada más enterarse de su enfermedad y Riley hizo lo mismo, aunque él intentó convencerla de que siguiera estudianto. Pasaron una larga temporada viajando juntos, hasta que las visitas al médico se convirtieron en una rutina y volvieron a establecerse en Los Ángeles de manera definitiva. —Otras las tomé después, durante el tiempo que pasé conduciendo yo sola por todo el país. —añadió. Está claro que las fotografías de Londres son las más recientes de todas las que ha llevado.

Asintió con la cabeza mientras Raven le explicaba qué quería hacer. Como era obvio, ella había llevado las fotos para que sirvieran de inspiración si era necesario, pero harían cualquier cosa que su amiga deseara. Su amiga no tarda en ponerse en pie, sosteniendo en una mano aquellas imágenes que más le habían gustado. La conversación se vio interrumpida por una mujer de cabello blanco. Como todo en aquel lugar, gozaba de aquella elegancia clásica, aunque cuando sus miradas se encontraron, descubrió unos ojos que la miraban con amabilidad. Riley sonrió ampliamente, agradeciendo el vaso de limonada. La sonrisa no se borró de sus labios cuando escuchó las cariñosas palabras que su amiga dedicó a la mujer que acababa de marcharse. Tomó un sorbo de limonada mientras su amiga seguía explicando sus planes. —Me parece perfecto. Creo que podríamos dejar esa pared tal y como está. —dijo, señalando la pared mejor iluminada por la luz que entraba por las ventanas. —Podemos utilizar el bonito tono azul como base para un paisaje de playa. —propuso. Ya se imaginaba reproduciendo un bonito atardecer; la arena dorada, las aguas de un tono azul claro, el sol de un cálido tono naranja...

Se agachó para dejar en el suelo el vaso de limonada junto al resto de sus cosas. Pintar el resto de paredes de blanco le parecía una buena idea porque así los colores no se verían alterados después. —Empecemos, entones, no hay tiempo que perder. —rió alegremente mientras abría uno de los botes de pintura blanca y tomaba una brocha para comenzar a trabajar. —Menuda locura lo de la fiesta del otro día, ¿no? —inquirió. No habían tenido demasiado tiempo de hablar sobre el tema y Riley todavía no comprendía del todo lo que había sucedido. Se suponía que iba a ser una velada tranquila donde todos escribirían sus mayores miedos y deseos para que los primeros desaparecieran y los segundos se realizaran. Las cosas se habían torcido cuando menos se lo esperaban. Una vez impregnó la brocha con pintura comenzó a cubrir poco a poco una de las paredes.
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Re: Every artist was first an amateur — Raven

Mensaje por W. Raven Seeber el 5th Diciembre 2014, 4:41 pm

La fuerza era algo que admiraba, era tan cabezota que a veces no lograba convencerse de lo fuerte que ella misma era, quizás no de manera física, tampoco al tener un temple que asustara a todos, pero lo cierto es que Winona estaba tan cegada por sus propias inseguridades que no se percataba que ella misma tenía un fuego interno que la hacía levantarse todos los días a pesar de sus miedos, de sus pesadillas y cualquier cosa que atara sus pies y sus manos a la cama y la hiciera caer en una profunda depresión, esa era su fuerza, la que personas como Liv y Riley le recordaban constantemente y la que ella, aún, no terminaba de creer. Admiraba a Riley por muchas cosas; por su belleza, su empatía con las personas, sus manos delicadas que creaban obras hermosas, su amistad, su compañía, pero más que nada la admiraba porque, tras saber toda la historia de George ella aún dudaba que una persona cualquiera pudiera soportar tanto. No había que ser ciego para percatarse de lo mucho que la rubia sentía, de lo mucho que expresaba y sobre todo el amor que yacía dentro de su pecho, y que alguien lo compartiera con la misma intensidad de por sí ya era un paraíso, pero ese prado se nublaba al llegar a la parte de la terrible enfermedad que carcomió a George en cuestión de meses. Si Marius no se hubiera convertido en su peor pesadilla y no hubiese demostrado ser un monstruo, seguramente Raven se hubiera quedado con esa parte hermosa de él, esa que no hubiese podido soportar su pérdida. Nina estuvo enamorada de Marius, ¿para qué negarlo?, ella nunca se habría imagino en el papel de Riley, mucho menos ahora, llena de vida cuando el destino le quitó parte de ella. Cuando su amiga menciona las fotos la castaña solo asiente y esboza una sonrisa aún en medio de su tarea.

Ambas se pusieron en marcha con su tarea, podían ser un tanto espontaneas con su manera de llevar la vida, pero lo cierto es que cuando de artes se trataba las chicas daban lo mejor y sabían que tras los mejores lienzos había una tonelada de responsabilidad por parte del artista. Nina asiente y abre la pintura blanca, toma una brocha fina, para empezar desde una esquina y cubrirla correctamente, tiene dos recipientes de colores alargados para verter la pintura y eliminar los excesos, cosa que reparte equitativamente entre ella y su amiga antes de tomar posición y empezar a borrar lentamente los recuerdos de su hermano de esa habitación, aunque probablemente eso aliviaría a Jacqueline mucho más que a ella. Nina sonríe de manera sarcástica cuando escucha a su amiga, ¿Quién diría que el plan original de su madre de una velada tranquila culminaría de la manera menos esperada?, por esa razón era que la muchacha huía de cualquier lugar que estuviera poblado en exceso y mucho más por adolescentes cuyas acciones poco dejaban de que hablar. —Ni me lo digas, no he hablado con mamá al respecto, aunque supongo que no quiere hacerlo, la conozco bien, tratará de recuperar el orden. Por esas cosas trato de no ir a esos eventos, seguramente si mamá no me lo pidiera preferiría quedarme en casa o en la habitación—. Raven se inclina y moja de pintura la brocha, limpia el exceso y vuelve a pintar, tratando de cubrir el color azul con varias pasadas. —Fue un poco extraño, es decir, mis miedos, mis deseos, mis secretos…  creo que son cosas que todos mantenemos dentro, y por alguna razón resulta más cómodo así, fue raro escribirlo y notar como otros lo hacían.

Nina toma el vaso de limonada de nuevo y da un sorbo colocándolo a un lado de sus pies, sigue con lo suyo mientras acomoda un mechón que se escapa de sus cabellos. —Por cierto, los aretes del otro día le encantaron a mi madre, no lo digo porque ella lo haya dicho, de hecho cuando era pequeña le regalaba cosas que no le gustaban, la mayoría elegidas por papá y siempre decía que le encantaban pero me daba cuenta que no era así ya que no las usaba. La he visto usar dos veces el par de aretes, le gustó mucho—. Comenta con una sonrisa inevitable. —Por cierto, ¿qué tal van las cosas con Oliver?


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Re: Every artist was first an amateur — Raven

Mensaje por Riley L. Bosworth el 11th Diciembre 2014, 2:21 pm

Puede que Raven no lo considerase así, pero Riley admiraba la fortaleza de su amiga, así como la castaña admiraba la suya. Después de contarle lo sucedido con su ex novio, la rubia no podía dejar de pensar lo duro que habría sido para su amiga pasar por ello sola. Le gustaría haber conocido a Raven por aquel entonces para intentar evitar que aquel tipo se aprovechara de ella o para ser la persona que estaba a su lado, apoyándola, durante su larga recuperación. Sabía lo difícil que tuvo que ser para ella hablar sobre el tema y lo cierto es que se sentía especial porque la morena hubiera confiado en ella aquel secreto. Ella misma también se había enfrentado al dolor, pero cuando George se fue, Riley tenía la seguridad de que estaba enamorado de ella. La rubia se aferraba a los hermosos recuerdos, suprimiendo las discusiones de pareja por tonterías. Recordaba como, al recibir la noticia de su enfermedad, se lamentó de haber perdido tanto tiempo peleando por detalles sin importancia. A partir de ese momento, todas sus disputas eran por el mismo motivo: la decisión de George de no llamar a su madre y su hermano para avisarles de su condición. Ahora tenía que enfrentarse a Oliver que parecía decidido a echarle la culpa de todo. ¡Cómo si ella no se lamentara lo suficiente! Riley sufría a diario, pero había aprendido a vivir con el dolor, ocultándoselo al resto del mundo tras sonrisas radiantes.

Puede que Raven viera en las remodelaciones de aquella estancia el modo perfecto de huir de sus problemas, pero a la californiana también le servía para no pensar demasiado en los propios. Mientras pintaba se refugiaba en su propio mundo, allí donde estaba a salvo y no era torturada por sus miedos. Vertieron la pintura blanca en los recipientes de plástico y cada una con una brocha comenzaron a cubrir, poco a poco, aquella gran superficie. Tardarían un rato en llevar a cabo tal tarea y después les quedaba esperar a que la pintura secara. Comprobó que cubría bastante bien, así que era posible que no necesitaran dar más de una capa. A la rubia le encantaban aquel tipo de proyectos en los que podía desarrollar toda su creatividad. No era como las tareas de clase o del club de Arte durante las cuales tenían que ceñirse a unas normas bien marcadas. —A mí me gustan ese tipo de cosas. —respondió, dejando escapar una risita. La verdad era que en el momento en el que había oído el tema de la fiesta no había dudado en tomar parte. Lo cierto era que el mensaje que llegó volando al final de la fiesta le preocupaba bastante. ¿Quedarían expuestos todos sus secretos?

La miró sorprendida cuando dijo que a su madre le habían gustado los pendientes. El brillo de la ilusión se apoderó de la mirada de la californiana. No había pagado por ellos y lo único que había hecho había sido ayudar a su amiga a escoger. —¿En serio? Me alegro muchísimo de que le hayan gustado. —dijo con sinceridad, esbozando una amplia sonrisa que se vio apagada ante la mención de Oliver. Frunció ligeramente el ceño y su mirada volvió a centrarse en la pared. —La situación sigue siendo tensa... No evitamos por el bien de la fraternidad porque parece que cada vez que estamos en la misma habitación discutimos. Intento actuar con normalidad, pero él siempre parece tener algo hiriente que decirme.
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Re: Every artist was first an amateur — Raven

Mensaje por W. Raven Seeber el 13th Diciembre 2014, 8:34 pm

La situación con Oliver había mejorado, tan solo un poco, Raven no podía asegurar que todo fuera de maravilla luego de su encuentro bajo la lluvia, pero por lo menos podía estar en paz con su amigo al prometerle que buscaría las respuestas a todas las dudas que tanto él como su hermano habían sembrado en la chica de ojos chocolate al llegar a su vida luego de un largo tiempo de no hacer presencia. Nina había dejado a un lado su rabia, su dolor y su rencor para dar paso a un carácter neutral que le permitiera pensar las cosas en frío y ser justa, no como años antes cuando todos sus pensamientos dependían de lo que dijera Jacqueline Seeber. Conocía a Ollie, o por lo menos quería pensar que el chico que conoció cuando vestía con zapatos de charol, vestidos amplios y lazos estaba en medio de esa mirada oscura y un tanto fija, ese carácter rebelde y directo. El muchacho que ella conoció era dulce, amable, aventurero, travieso, inocente, era puro… si, puro en emociones, puro en su manera de ser, un niño que amaba a su hermano más que a su vida. George era todo para Ollie y eso estaba claro. Por eso ahora le costaba un poco adaptarse y más creer que ese chico hería a su amiga de la manera en que lo hacía, si, porque estaba hiriendo a Riley aunque él no se diera cuenta. Raven apoyaba en todo a la rubia y no era por su amistad, era porque había leído en la mirada de la muchacha el dolor de perder al hermano de Ollie, el amor que algún día le profesó y las ganas de, verdaderamente, llegar a hacer que su amigo lo entendiera. Quizás esa era una de las razones por las que el chico quizo mantenerse lejos de Raven al darse cuenta lo cercana que esta era a Riley a pensar del tiempo en que ambas muchachas estuvieron lejos por el shock de saber que estaban más conectadas de lo pensaban, que otro lazo las unía y era Ollie, el mejor amigo de la castaña y el chico que ahora culpaba a Riles de la muerte de su hermano o de, quizás, no dejar que ambos gemelos estuvieran juntos en los últimos momentos del chico fallecido.

Le frustraba, le hubiera gustado hablar de ese punto con su mejor amigo pero estaba segura que eso solo traería problemas y no quería empeorar las cosas, seguramente Riley tampoco estaría de acuerdo, no hasta que ella misma sintiera que por lo menos ambos Pollux podía estar en un ambiente sin matarse con las miradas. Winona pinta la pared aunque a veces gira a ver a su amiga, incluso ante sus últimas palabras se queda observándola con una mueca triste en el rostro, le dolía pensar que Oliver pudiera ser tan hiriente con alguien tan inocente como su amiga, pero más que eso sufría porque alguien tan vivo como Riles se sumiera en las sombras sin tener razones. La castaña se detiene por un momento y moja la brocha para sumar más pintura a su lado. —No lo entiendo, es decir, él no es así, o no recuerdo que lo fuera. Es decir, sé que le duele y tu más que nadie lo entiende, ¿por qué no darte una oportunidad?, George era un adulto, por alguna razón no quiso que la familia supiera lo que estaba pasando, fue su elección, se lo mucho que intentaste que cambiar de opinión, Ollie no puede culparte por eso—. Aunque su tono fuera suave, como siempre, era evidente la frustración en su voz, más porque Riles muy pocas veces le comentaba lo mal que se sentía por el asunto, básicamente cuando ella preguntaba porque la artista no hablaba al respecto.

La chica Seeber vuelve a lo suyo y chasquea la lengua, esta vez pinta en otra dirección y rueda los ojos, se había distraído y no estaba haciendo las cosas bien, vuelve a recuperarse y a tratar de cubrir ese cambio de rumbo. —Quisiera ayudarte, hablar con él, quizás mi hermano podría, en estos años fue más cercano con Ollie de lo que yo fui por obvias razones. No lo sé, Riles… tengo fe de que entienda, tú no te mereces eso y si algo te puedo asegurar es que ese chico de mal carácter no es el verdadero Oliver, está dolido y… han sido muchas cosas—. Cosas en las que también figuraba ella y sus dudas constantes. —Quizás, más que intentar hablar con él, deberías dejar que las cosas se den, o por lo menos no insistir y dar la oportunidad de que él se dé cuenta que tu estas interesada pero tampoco te dejarás hacer sentir mal, eso no, Riles.


“Above all, don't lie to yourself. The man who lies to himself and listens to his own lie comes to a point that he cannot distinguish the truth within him, or around him, and so loses all respect for himself and for others. And having no respect he ceases to love.”


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Re: Every artist was first an amateur — Raven

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