Últimos temas
» •• Presidentes de las Fraternidades
12th Marzo 2015, 5:06 pm por rascony

» HabíaUnaVez´[Élite]
5th Febrero 2015, 8:40 am por Invitado

» COVEN U.K. Normal {Cambio de dirección}
4th Febrero 2015, 2:23 pm por Invitado

» Under the Palmtrees (élite - cambio de botón)
24th Enero 2015, 7:50 pm por Invitado

» Cerberus Project [ Gay / Slash / Yaoi Amo x Esclavo ]-Normal-Confirmación
18th Enero 2015, 10:41 pm por Invitado

» Time of Shadows { Af. Elite }
18th Enero 2015, 1:16 pm por Invitado

» Cambridge Universidad (Afiliación élite aceptada)
12th Enero 2015, 1:52 pm por Invitado

» Rumour Has It - Confirmación Afiliación Normal Y Cambio de Botón
11th Enero 2015, 6:34 pm por Invitado

» •• Registro de Matricula
11th Enero 2015, 1:35 pm por A. Gabrielle Sorensen

Hermanos
Directorios
Elite [43/45]
Wilson Academy Ever After Kingdom
The New York City MAGNIFIQUE PARÍS Fruit of the poisonous tree
Under the Palmtrees
Créditos
•• Todas los gráficos del skin realizados en este foro pertenecen a #Snowy, los demás a sus respectivos creadores; nadie puede apropiarse de estos gráficos sin consentimiento previo, así como manipularlos.
•• Tanto skin, templates y otros códigos que puedan encontrarse en el foro, son de exclusividad para el mismo, cualquier similitud será tomada como plagio y denunciada como tal.
•• Los emoticones fueron creados por COOKIEMAGIK y ABFC de deviantart.
•• Agradecemos a Deviantart y SavageThemes por los recursos ofrecidos.
•• La historia e información que aparece en el foro fue creada por la administración, por lo tanto no se puede tomar sin permiso previo de la misma.



So... you think that you know me? | O.W

Ir abajo

So... you think that you know me? | O.W

Mensaje por Invitado el 11th Noviembre 2014, 2:07 pm

FLASHBACK
Oliver A. Wadlow
Septiembre, 17  


El viento golpeaba contra su cara tan fuerte y libre como ella desearía ser en ese momento. Su cabello revoloteaba a su alrededor a veces golpeando contra su rostro. Cerró sus ojos para disfrutar del momento y tal vez eso le permitiría sentir la hierba contra sus pies desnudos que colgaban de la ventana abierta. Cualquiera que pasara por allí podría ver a una joven sentada en la ventana de su casa pero Adara no veía eso, veía  su libertad. Aquellas paredes que la encerraban detrás de si eran una especie de prisión en la que día tras día la convertían más en parte de su decoración. Un adorno más que debía lucir hermoso. Pero no allí, sintiéndose un niña por unos momentos. Por eso, si alguien pasara vería a una joven con el cabello revuelto y no a una muñeca de porcelana totalmente pulcra. Eso era lo que deseaba y podía escuchar al viento decir su nombre como si la invitara a unirse a su independencia.

-¿Adara?– escuchó nuevamente y parpadeando empezó a reconocer la voz - ¿Hija? -Bien, el momento de tranquilidad había terminado. Bajándose de golpe del alfeizar de la ventana se apresuró a ponerse nuevamente sus zapatos, cosa que lograría con éxito si lograba encontrar donde había quedado el otro par. - Adara Caroline Wright ¿Dónde estás? – la voz elevada de la mujer le hizo, no suponer, sino entender que podría meterse en problemas.  La joven miró el reloj que estaba justo en la entrada y se dijo que era muy temprano para un sermón de su madre así que se resignó a contestar. – En el salón, madre – contestó de la manera más cortes que pudo. Regla 5: “Nunca gritar”. Una dama jamás elevará el tono de su voz,  recitó en su mente.

Cuando estaba a punto de darse por vencida vi su zapato derecho al lado de la mesa central. Corrió hasta el mientras escuchaba el taconeo de su madre acercándose y al recogerlo dio un brinco sobre el apoya brazos del sofá, cosa que hubiera desaprobado su madre, antes de sentarse y colocarse el zapato faltante de manera apresurada. Levantó la cabeza justo cuando su madre giró en la esquina antes de entrar al salón y le dirigió una gran sonrisa mientras ponía su espalda lo más recto que podía y alisaba la falda rosa que se había arrugado con sus apresurados movimientos.

Su madre entró en el salón portando una bandeja con algunas tazas y dejándola en la mesa le dirigió una mirada de reojo a su hija. Hora del té, supuso Adara, aunque era muy temprano para eso.  – Adara, cariño, te he dicho que no me gusta esa falda rosa. Te hace ver muy simple – le dijo mientras servía té en una taza para posteriormente pasársela a la joven. Más bien era hora de conversaciones poco interesantes, rectificó la joven. Antes de que pudiera disculparse su madre continuó hablando – Esta noche  iremos a comer con la señora Wadlow. Hubiera preferido que fuera el almuerzo de mañana pero era hoy cuando su hijo estaba disponible…- Adara escuchaba en silencio mientras tomaba un sorbo de té, hizo una mueca cuando notó que su madre no le había colocado azúcar al brebaje y por un momento se asustó cuando su madre calló. Por favor, que no haya notado la mueca, rezó en silencio pero su madre tenía la mirada clavada detrás de ella.

-Como decía...- continuó su madre mientras caminaba hacia la parte posterior del sofá donde estaba sentada Adara. – Iremos a cenar está noche. Ponte el vestido azul que usaste para el recital de la hija de los Thompson…- Aprovechando que su madre estaba a sus espaldas Adara aprovecho el momento para vaciar el contenido de su tasa en la planta que se encontraba a su derecha. Cuando volvía a colocarse en su posición escuchó el fuerte golpe de la ventana que había olvidado cerrar.

Su madre seguía parloteando sobre lo que debía usar y como debía comportarse con los Wadlow pero ella se había detenido en una sola frase de todo aquello y, tal vez un poco (bastante) tarde, reaccionó – ¿Dijiste algo… sobre su hijo? – preguntó  curiosa mientras arrugaba el ceño. Miró sobre su hombro inmediatamente para ver a su madre arreglando las cortinas. A ella no le gustaba que hiciera preguntas, solo que asintiera y sonriera. Su madre tardó un momento en contestar – Si, su hijo, Oliver… - contestó ella y se dispuso a dar una retahíla de información acerca del joven aunque su hija ya no estuviera escuchándola. Nuevamente sumida en sus pensamientos Adara quedó prendada a una sola cosa, un nombre, una persona. Una genuina sonrisa se instaló en su rostro mientras recordaba aquella breve amistad que había tenido hacía unos años atrás. Su mente se llenó de recuerdos y añoranza.

-¿Adara me estás escuchando? – la reprochadora voz de su madre la trajo al presente nuevamente. Ella simplemente asintió y tuvo el coraje de tomar otro sorbo de té. Escuchó a su madre refunfuñar y estuvo a punto de recordarle la Regla 8: “No refunfuñar”, pero debido a lo voluble que podía ser su madre prefirió mantenerse callada – Quiero que lo conozcas – Continuó su madre con una expresión en su rostro que rezaba a "ya sabes a que me refiero". Directo al grano como siempre, prensó la joven y la escuchó moverse mientras decía con una desconocida alegría en ella – Claro está que dado a todo lo que ya te mencioné me pareció una idea estupenda que ustedes dos pudieran estar juntos. – Adara escuchaba totalmente sorprendida por las palabras de su madre. Por un momento se sintió la protagonista de una novela romántica y eso, definitivamente, no tenía porque ser totalmente bueno. - Como si estuviéramos en la época Medieval…- susurró la joven. Aunque, lamentablemente, no fue pasado por alto por su madre. - ¿Qué has dicho? – dijo está terminando de rodear el sofá para sentarse a su lado. - ¡Oh! Que seguramente lo voy a disfrutar – se corrigió la joven con una gran sonrisa ante la mirada aireada de su madre.- Sabes perfectamente que no me gusta que susurres. Un comportamiento muy audaz de tu parte - dijo la mujer mientras hacía una seña hacía la bandeja que había traído. -

Adara comprendió muy bien la seña así que dejó su tasa a un lado y comenzó a servirle una taza de té a su madre. - Lo sé, madre. Lo lamento. – dijo la joven mientras le pasaba la taza de té. Aquellas palabras se habían vuelto parte de su vocabulario. “Lo siento”, “Lo lamento”, “Disculpe” y, claro está, famoso “Tienes razón, madre”. En silencio contempló a la mujer que tenía a su lado y sonrió interiormente, la amaba. Juzgar era muy fácil por eso Adara nunca lo hacía, sobre todo no lo hacía con su madre. Si no, sería muy fácil catalogarla como una mujer fría e interesada, pero Adara sabía que eso solo era la capa superficial que había creado ante el mundo. La  pequeña Adara todavía podía escuchar la dulce risa de su madre jugando a perseguirla en el jardín o leyéndole cuentos antes de dormir. La Adara adulta tenía que conformarse con una madre un poco más retraída pero ella sabía una cosa, su madre la amaba y todo lo que esta hacía era para su bien. No le quedaba ninguna duda acerca de esto, era por eso que no importaba donde o cuando, Adara la complacía y eso le salía caro. Al fin y al cabo, los hijos siempre debían obedecer a sus padres ¿no? Bueno, tal vez no siempre… y eso lo sabía bien la joven, pero su madre no tenía porque enterarse – Comenzaré a arreglarme para la cena – le dijo con una amplia sonrisa antes de levantarse y darle un beso en la mejilla a su madre.

Aunque le disgustaran aquellos compromisos impuestos por su madre no iniciaría una guerra y muchos menos perdería la oportunidad de salir de aquellas cuatro paredes. Aunque fuera para ir a cenar con unos desconocidos bajo la premisa de que buscaban un prometido que no estuviera interesado en su dote, dote inexistente si las finanzas seguían como iban. Pensar de aquella manera le hizo sonreír irónicamente. Ya había pasado muchas veces por aquellas citas impuestas por sus amigas y no se preocupaba. Haría lo de siempre: sonreír, hablar poco e interesarse más en la comida que en sus acompañantes. La noche podía ser larga de esta manera pero era la forma más delicada de demostrar que no estaba interesada, aunque casi nadie notaba eso, solo pesaban que era demasiado superficial como para disfrutar con algún tipo de personas.

Como hija obediente se arregló, con el vestido azul, y antes de que cayera la noche su madre y ella ya estaban en camino. El Restaurant en donde cenarían era un lugar lujoso, tal vez demasiado para como se encontraban las cuentas bancarias de los Wrights. Adara miró a su madre con la duda figurando a su rostro pero ella se deshizo de ella con una simple sonrisa que demostraba confianza. Todo va a estar bien Dara. Todo va a estar bien. Rezó en su mente entrar al ostentoso lugar y mientras esperaba que las llevaran a su mesa.


Última edición por Adara C. Wright el 11th Noviembre 2014, 3:07 pm, editado 1 vez

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: So... you think that you know me? | O.W

Mensaje por Oliver A. Wadlow el 11th Noviembre 2014, 2:51 pm

No. No. La respuesta es y será no. Esas eran las únicas palabras que resonaban en su silencioso apartamento mientras el joven Oliver se movía por la sala. Un suspiro salió del otro lado de la línea telefónica. Pero Oliver, es una chica fantástica, es preciosa y seguro que te gustará. Hijo, conozco tus gustos. Su frente se encontraba arrugada pero aquella última frase le hizo reir. ¿Cómo? No, no conoces mis gustos y nunca te interesaste en conocerlos. Si lo hubieras hecho estaría ahora mismo terminando la carrera de Literatura. Un silencio al otro lado que detonaba que su madre estaba poniendo los ojos en blanco.  Ahora lo estás estudiando ¿no? Además, cuando te falte la comida siendo un simplucho profesor verás que tengo razón. Pero no esto de lo que hablabamos. Una oportunidad, estoy seguro que te gustará. El joven no podía creer que aquella conversación fuera cierta, pero desde hacía un tiempo que no se sorprendía de nada por parte de su progenitora. La conocía bien, demasiado bien,como para saber el porqué de todo aquello. Ella elegiría la chica más refinada del lugar y se la presentaría al joven como si de un regalo se tratara, luego haría lo imposible para volver a llevarlo allí donde estuvo y evitar que hiciera como su hermano. Quizás debí hacer como él y marcharme. Aquel pensamiento hizo que su corazón se encogiera. ¿Oliver? ¿Hijo? Ahora fue él quien puso los ojos en blanco. No me gustará, porque si la elegiste tú será a tu vida imagen y no sé si te percataste pero no quiero saber nada de eso. Palabras duras hacia una madre, seguramente, pero hacía tiempo que el joven había dejado de medir el impacto que pudiera tener en ella. Lo que sea. De todas maneras, te recuerdo que esta noche tenemos cena. Arreglate, vienen unos inversores importantes para mi fundación y no creo que te mate fingir durante unas horas. Y tras aquellas palabras solo el pitido que demostraba el fin de la llamada sonaba en el auricular.

El joven negaba con el rostro colgando el teléfono en su lugar. A eso se había resumido su relación, a un encuentro mensual, más para las apariencias que por otra cosa. Encuentro que al chico no le importaría nada rechazar. Estaba cansado de ese mundo de sonrisas falsas, de miradas fingiendo interés y conversaciones banales. Él nunca había pertenecido a ese mundo, y su hermano había tratado de repetirselo solo que él se había dado cuenta demasiado tarde. Realmente deseó no presentarse aquella noche pero sabía que, a pesar de todo, no podía dejar en evidencia a su madre, por más que lo deseara. Es verdad que hubiera preferido una cena a solas, donde él comiera su plato y pudiera marcharse sin tener que decir demasiado. Ahora, con personas delante, tendría que al menos fingir escuchar, pero mientras valiera como el encuentro mensual le daba igual. Buscarle novia, el joven apenas podía creerselo mientras caminaba hacia la ducha.

Ya arreglado con unos pantalones claros y una camisa formal cogió un taxi en la puerta. Su madre, en sus primeros encuentros, tendía a mandarle una limusina que le recogería para llevarle al sitio en cuestión. Él, por su parte, siempre los ignoró, y, o bien, caminaba o cogía un taxi. Tras tres situaciones de aquel tipo su madre comprendió que era una pérdida de tiempo y dinero, aunque esto último pareciera no importarle. Oliver dio la dirección del lugar marcado y sus ojos se sorprendieron cuando vio el lujoso restaurante, aunque lo ignoró pensando en que seguramente se diera para mostrar el gran poder que la señora Wadlow podía tener. Salió del taxi y tras pagar el trayecto caminó hacia la puerta pero se detuvo al encontrarse con una limusina a pocos pasos de él. Una mujer de media melena castaña salía del coche con un elegante vestido y caminó hacia él, no sin antes dar unas instrucciones al  chofer. El teatro acaba de empezar. Su madre se mostraba reluciente, todo en ella brillaba, solo como ella sabía hacer, incluso en los peores momentos. Oliver. Le saludó con una sonrisa que parecería de orgullo para cualquiera, pero Ollie sabía que no era así. Madre. Y tras depositar un pequeño y corto beso en su mejilla caminaron hacia el interior donde el camarero les guió hacia una mesa dispuesta con cuatro sillas.

Quien no conociera a su madre pensaría que era la persona más calmada de la tierra, pero el castaño la conocía a la perfección por lo que la monótona melodía causada por sus uñas contra el mantel la delató. ¿Sucede algo? Preguntó sin estar seguro de cual sería la respuesta, su madre era de aquellas personas que nunca perdía la calma, que lo tenía todo bajo control. Por supuesto que no. Ya deberían estar al llegar. Susurró para llevar su mirada hacia el reloj que colgaba suavemente de su muñeca. Algo no iba bien. Aquel lugar, el nerviosismo de su madre... no estaban esperando a ningunos inversores. No hay ningún inversor ¿verdad? Sus palabras salieron bajas pero con rabia. ¿Cómo había podido caer de manera tan ilusa? Con aquella llamada telefónica no le estaba pidiendo permiso, le estaba avisando de lo que sucedería, solo que si aceptaba todo sería más sencillo. Su madre siempre debía conseguir aquello que deseaba, Oliver debía haberlo aprendido hace mucho. Su madre le miró y la sorpresa en sus ojos le delataron, pero rapidamente centró su atención a algo tras de él y supo que era demasiado tarde. Bievenidas. Espero que el trayecto no fuera complicado, el tráfico puede ser horroroso a estas horas. Su madre ya se había levantado y le miraba para que hiciera lo mismo dando media vuelta para saludar a sus invitadas. El joven cerró los ojos y realmente deseó salir de allí. Lo iba a hacer. Ya se había levantado y girado para pasar de largo, no iba a jugar al juego de su madre, pero un rostro conocido le detuvo en el acto. Conocía aquella pelirroja, la conocía muy bien. Conocía cómo sus ojos brillaban y como su sonrisa se marcaba, pero aquella noche se mostraba diferente. ¿Ella era la chica? Claire observó el rostro de su hijo mientras una sonrisa de satisfacción se mostraba en su rostro, todo estaba funcionando. Oliver. Te presento a Camile Wrigth. El joven tendió su mano estrechándosela a la mujer, para rapidamente volver a centrarla en la joven mientras le dedicaba una sonrisa. Quizás aquella noche no fuera tan mala. Y a su hija Adara. Su sonrisa desapareció con la misma velocidad que se mostró. ¿Adara? Aquella chica que conoció se llamaba Cornelia. Su mano casi se movió como si de una marioneta se tratara. Oliver miraba a la chica con ojos interrogantes. No había duda que era ella, dudaba que pudiera olvidarse tan facilmente de la chica, pero entonces ¿qué estaba sucediendo? ¿En qué extraño juego acababa de entrar y por qué nadie le mostraba las reglas a seguir?



I was a mess but so were you. I should have guessed it was going to fall to pieces in my hands again.
I want to know what happened to you. I’m off the throne and I need you here, and you’re not around.

avatar
Oliver A. Wadlow
Pollux » Council
Pollux » Council

Mensajes : 49
Monedas : 820
Fecha de inscripción : 08/11/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: So... you think that you know me? | O.W

Mensaje por Invitado el 11th Noviembre 2014, 7:09 pm

Cuando su madre le aviso que irían a una cena, no muy a regañadientes, Adara pensó que sería una buena oportunidad para distraerse, pero la noche cada vez pintaba menos prometedora. Primero fue el lugar y el miedo a los ahorros que aún quedaban fueran destinados a pagar solo un vaso de agua en aquel lugar.  Después fue caminar éntrela hileras de mesas en donde caras familiares se alzaban para saludar a las dos mujeres Wright. Claro, aunque la mayoría de no conocía con exactitud que estaba pasando con su familia mucho comenzaban a suponer cosas. Miró la espalda recta de su madre al caminar y noto la rigidez que poseía, tal vez para ella esto era como la caminata de la vergüenza, pero en su rostro siempre destacó una sonrisa igual que en su propio rostro, reconoció Adara. No fue una sorpresa darse cuenta que ya lo hacía de manera mecánica. “Una sonrisa y siempre conseguirás lo que quieras” decía una y otra vez su madre.

La mesa a la que se dirigían estaba al final del atestado salón justo en una esquina. A la joven le parecía excelente y haría cualquier cosa por poder tener una de esas sillas que miraran hacía el ventanal que se encontraba detrás de la mesa y poder darle la espalda a aquel montón de engreídos millonarios. Pero aquella silla por la que estaría dispuesta a arrodillarse y pedir estaba ya ocupadas. Reconoció a la señora Wadlow incluso antes de que esta se diera vuelta y les sonriera. Aquella clásica dama le hacía recordar películas de realezas y grandes castillos. Cuando vio a ambas mujeres saludarse con una sonrisa cómplice Adara pensó incluso en mazmorras.   Aunque en su rostro no se notara por la cabeza de Adara corrían muchas cosas a la vez. Muchos pensaban que era solo un cascará y que estaba completamente vacía tanto de sentimientos como de…em… información. Cosa que Adara le encantaba demostrar como la mentira más grande y solía reír recordando las caras de confusión. Pero en ese momento ella bullía por otra razón. En ese mismo momento, en algún lugar, debía estar muriendo alguna persona por no poder pagar su tratamiento médico, posiblemente algunos niños pasaran la noche sin cenar pero aquellas personas que la rodeaban parecía no importarle eso. Ya fuera por ignorancia o por no tener interés, la joven no entendía como había gente que podía invertir su tiempo en amistades frívolas y lugares (o cosas) costosos.  

Fue el movimiento de alguien levantándose que hizo que Adara se concentrara nuevamente en el plan de hoy, actuar con interés. Con una sonrisa en el rostro escuchó a la señora Wadlow hacer las presentaciones, pero los ojos de la chica quedaron clavados en un solo lugar. En un primer momento que el pasaría por encima de ellas y saldría dando fuertes pisotones hasta salir del lugar pero luego observó como la miraba. ¿La reconocería? Ella si lo había hecho incluso antes de que se girara por completo. Pero como no, si la simple mención de su nombre la habían hecho pensar en él todo el día. Claro, no imaginaba que después de tanto tiempo pudiera volver a verlo, incluso recordando que cuando se despidieron no dejaron ni siquiera una coordenada para mantenerse en contacto. Bueno, en realidad, solo se había despedido ella, y con todo, incluso eso era cuestionable. Cenicienta se hubiera sentido celosa de su huida de aquel lugar, pero aunque no tenía una madrastra malvada, Adara contaba con una madre bastante… intimidante. Los dos jóvenes sabían que aquella era la última noche que pasaban juntos, el fin del voluntariado, y aunque le dejo una nota Adara paso aquellos años añorando haber tenido una despedida formal con aquel chico que había logrado conocer a quién realmente era.

Mirar nuevamente aquellos ojos azules hizo que se olvidara de su alrededor, incluso de su misma, y una sonrisa floreció en su rostro. Había olvidado lo que era realmente sonreír y esa noche lo volvía a hacer, con él nuevamente. Sinceramente ni notó cuando saludo a su madre pero si vio como en una abrir y cerrar de ojos la sonrisa que destacaba en el rostro de Oliver desapareció. Adara pestañó con confusión y al tomar su mano para fingir que se presentaban comprendió aquella pregunta que estaba en los ojos de su viejo amigo. Mierda, pensó. Quizás era la altura de sus tacones que la habían despegado de la tierra, pero cuando reconoció que no estaba en el voluntariado deseó haber rechazado aquella cena. Para Oliver ella no visitaba restaurantes como ese ni actuaría como ella lo haría, la chica que él conocía no  fingiría no conocerlo. Simplemente la chica que él conocía no era Adara. Cuando conoció al joven y le dio un nombre falso no pensó que en aquel mes pasarán tantas cosas ni que vivieran tanto juntos, ella solo estaba huyendo.

Tomó la decisión más cobarde, por segunda tercera vez con él, no se creía en la facultad de enfrentarlo en aquel lugar lleno de gente  y con su madre a su lado esperando que reaccionara… de alguna manera.  Despegó la mirada de la de Oliver y la centro en Claire quien le sonreía a su madre. – Es un placer volver a verla señora Wadlow… – dijo con aquella dulce voz que la caracterizaba, o más bien que caracterizaba a Adara…Pero ella era Adara, aunque no la que él conocía. ¡Por Dios! Estaba teniendo un dilema existencial en aquel mismo lugar. – y es un placer conocerte Oliver…- mencionó rápidamente sin apartar la mirada de Claire. Le dirigió una sonrisa tensa al joven aún sin mirarlo a los ojos y decidió caminar hasta su silla. Esperaba que con aquellas palabras le diera a entender que tenían que fingir que no se conocían, sencillamente, aquello levantaría preguntas que no estaba dispuesta a contestarle a su madre. Mientras se sentaba Adara por fin miró al joven con el que había sentido una inconfundible conexión años atrás y se preguntó si realmente se conocían.

Su madre tomó asiento a su lado y la miró con entrecejo ligeramente fruncido. Adara la ignoró completamente y observó al mesonero entregarles la carta –Podríamos pedir la especialidad de la casa – comentó su madre sin aceptar lo que el hombre le ofrecía y luego se dirigió a su amiga- ¿Qué opinas Claire? – ahora quien tenía el ceño fruncido era la joven. ¿La especialidad de la casa? Adara podía jurar que en toda su vida no había pisado ese lugar y mucho menos como para conocer cuál era la especialidad de la casa. Su madre no la miró en ningún momento, puesto que no importaba la opinión de Adara en aquel tipo de decisiones, y le dio la orden de pedir la nombrada “especialidad” de la casa mientras conversaba con su amiga intentando romper el silencio que se había producido cuando se habían sentado.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: So... you think that you know me? | O.W

Mensaje por Oliver A. Wadlow el 13th Noviembre 2014, 4:14 pm

Aquella cena iba a ser un error, lo supo desde el primer momento. Sentirse de aquella manera no era nada nuevo, solo se necesitaba meter a Claire en la ecuación para que aquello floreciera en su interior. Oliver había pasado de ser el hijo perfecto, aquel que actuaba sin preguntar, para convertirse en aquel cuyo único sentimiento de madre que Claire despertaba en él era el título. Para un cambio tan drástico era necesario un suceso importante, y la muerte de su otra mitad fue lo necesario para que aquello sucediera. Le había quitado, mejor dicho, arrancado la venda de los ojos. Había dolido, seguía doliendo, pero ahora podía ver la realidad tal y como se presentaba frente a sus ojos. Era capaz de ver las finas cuerdas que todos tenían en sus brazos, cuerdas que movían unos a otros, como si fuera un complejo juego y él había logrado escapar, o al menos eso había esperado. El sentimiento de error se acrecentó cuando se dio cuenta de que su madre le había engañado, como si de un crío se tratara, y le había llevado a aquel encuentro con la "chica ideal para él", según su madre. En ese instante realmente pensó en marcharse, le daba igual lo que las mesas de al lado dijeran. Hacía tiempo que había aprendido a vivir sin importar lo que los demás dijeran. La seguridad y la velocidad con la que se levantó se esfumó en el mismo instante que sus ojos azules se tomaron con los ojos castaños de la joven pelirroja. De todas las personas que había esperado poder encontrarse allí, la última hubiera sido ella. Cornelia siempre había sido tan viva, no le importaba esforzarse si así lograba lo que soñaba. Su sed de justicia y su afán de huir del mundo les había unido de una manera sorprendente durante aquel mes. En cambio, ahí la tenía y solo por aquello permitió quedarse, como si sus piernas lograran hacerle caso en aquellos momentos, tras la sorpresa de tenerla tras dos años.

Aquella sensación de tranquilidad, de calma, de volver a sentirse lejos de todo aquel tablero que su vida parecía ser, desapareció en cuanto escuchó aquel nombre presentándola. ¿Adara? Estaba seguro que aquel cambio no había pasado desaparecido para la pelirroja, ya que sus ojos principalmente se encontraban en los suyos. Podía ser un error, podía ser cualquier fatídico error. Su mente trataba de crear cualquier excusa, cualquier para aferrarse a sus recuerdos, aferrarse a aquella que conoció. Esperó que la madre de la joven corrigiera a Claire, o incluso que ella mismo lo hiciera, pero nadie dijo nada, solo sonrisas como máscaras se mostraban en sus rostros. Si había creído sentir el asombro al escuchar su nombre, no fue nada comparado con las palabras pronunciadas con aquella suavidad de sus labios. Aquel un placer conocerte Oliver le condenó. Sintió como si una lluvia fría acabara de caer sobre su cuerpo y no pudiera más que mirarla, observarla. Se había sentido seguro al verla, como si todas aquellas personas hubieran dejado de tener importancia siempre y cuando pudiera buscar sus ojos castaños, y ahora... ahora se sentía perdido. Su madre le hizo un gesto para que se sentaran, y tras 3 años de rebeldía, le hizo caso, estaba demasiado sorprendido, demasiado impresionado como para poder luchar con algo más que no fuera lo que sucedía con la joven. ¿Por qué fingía no conocerle? Se sintió traicionado, aquella era la palabra correcta. Había confiado en ella, se había abierto como nunca había hecho, había sido capaz de hablarle de George, ella le había mostrado como seguir adelante y le estaría eternamente agradecido... y ahora se encontraba con aquello. Ella había sido lo único real que había encontrado en años solo para descubrir que no era más que otra de las mentiras de su vida.

Sí, sí, una muy buena elección Camile. La verdad es que no estaba segura del cambio de chef, casi pensé en dejar de venir pero es sorprendente lo que es capaz de hacer ¿no crees? Las mujeres hablaban tranquilamente de la cena, pero Oliver no tenía hambre en absoluto, solo notaba un gran agujero en su estómago. Su mirada se mantenía en el centro de la mesa que no era más que una especie de lámpara de cera, una tontería según lo que pensaba. ¿Una lámpara de cera? ¿Cómo eran capaces de mantener eso? En cambio, personas como su madre les gustaba, quizás ese era el motivo por lo que lugares como aquellos se mantenían. Hipocresía y tonterías varias, así era como se mantenía su sociedad. Miró a la pelirroja que se encontraba cerca suya ¿cómo había pensado conocerla tanto y ahora no ver más que una desconocida? Aquella pérdida se transformó en enfado, casi en rabia por dejarse arrastrar, y en ese momento comprendió una gran verdad. No confies en nadie, incluso tu sombra te abandona en la completa oscuridad. El antiguo Oliver se hubiera quedado callado, pero aquel chico estaba ya muy lejos. ¿Ella quería jugar a aquel juego? Jugarían. Adara ¿cierto? Perdona, es que suelo ser algo malo con los nombres. Preguntó con una curiosidad fingida, su tono se mostraba neutro, casi interesado, pero sabía que la chica podría observar en sus ojos que estaba dolido y enfadado, no estaba seguro de qué era más.

Claire que pareció esperar a que los chicos comenzaran a intercambiar algo más que miradas intervino. Oliver, Adara también está en tu misma universidad, seguro que os encontrareis varias veces, no es una universidad tan grande. Una sonrisa leve se mostraba en su rostro, estaba claro que no esperaba que aquel fuera un encuentro esporádico entre ellos. La verdad es que yo siempre fui más del gusto de las universidades pequeñas, así se evita poder encontrar a personas non-gratas en ella. Gracias que nunca he tenido que lidiar con nada del estilo. Su madre parecía haber perdido el interés en ellos, pero ahora él también había entrado en el juego. Madre, quizás sea algo complejo poder encontrarnos en la universidad. Ya sabe, ser novato es lo que lleva. El joven sonrió como si no hubiera dicho nada más que una verdad, pero notó la mirada en el chico. Para cualquiera no sería más que una mirada normal, una mirada simple, pero Oliver sabía que llevaba una advertencia grabada. En cambio, su madre era una persona de recursos por lo que rápidamente encontró por donde salir, para dirigirse únicamente a Camile. Estos jóvenes y su ilusión por viajar, aunque como siempre he dicho es importante conocer todos aquellos lugares, conocer a otras personas, nunca sabes lo importante que podrán ser. La universidad podía esperar, cualquier madre busca lo mejor para su hijo. Ollie tuvo que guardar las ganas de reír que tuvo, solo su madre era capaz de mostrar la realidad como mejor le viniera, aunque había cosas en las cuales sí estaba de acuerdo con ella. Sí, nunca sabes a quien puedes conocer cuando estás lejos. Y solo entonces se permitió volver a mirar a esa chica a la que creyó conocer. ¿Todo había sido falso? ¿Toda esa conexión? El joven ya no sabía qué creer.



I was a mess but so were you. I should have guessed it was going to fall to pieces in my hands again.
I want to know what happened to you. I’m off the throne and I need you here, and you’re not around.

avatar
Oliver A. Wadlow
Pollux » Council
Pollux » Council

Mensajes : 49
Monedas : 820
Fecha de inscripción : 08/11/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: So... you think that you know me? | O.W

Mensaje por Invitado el 15th Noviembre 2014, 1:57 am

Música instrumental llenaba el ambiente acompañado por la débil conversación de las personas que estaba en aquella sala. Mirar a su alrededor solo la llevó a darse cuenta la cantidad de personas que eran capaces de entrar allí y fingir que no tenían problemas o equivocaciones. Había pasado año y medio desde que sus padres habían decidido separarse y Adara apostaría lo que fuera a que ninguno de aquellos conocidos que habían saludado al entrar sabía del suceso. Claro, sus padres se habían encargado de que todo pareciera color de rosas.   Así que allí estaban, viviendo una vida de cuentos de hadas cuando no había ninguna princesa que rescatar ni ningún príncipe que lo hiciera.

-Adara Caroline Wright Belmont – dijo dispuesta a enfrentarse a la realidad de los hechos y  asintió con seguridad cuando él le preguntó el nombre. No quiso ver a su lado la reacción de su madre, ni siquiera de la señora Wadlow, su atención estaba fija en Oliver. Decir su nombre completo no había sido más que una disculpa sincera y la pelirroja esperaba que él pudiera notarlo y, en algún momento, entenderlo. También era confirmar completamente que le había mentido acerca de su nombre pero no había sido un ataque contra él, simplemente era algo a lo que estaba acostumbrada. Cuando lo conoció ya todos en el voluntariado la conocían como Cornelia, nombre que usaba para poder hacer los voluntariados sin que la descubrieran. Pero él no sabía eso, y aquel enfado que veía en sus ojos la estaba matando.  – Un nombre hermoso, para una chica hermosa – comentó su madre tratando de romper el silencio acariciando la mejilla de su hija– Su padre y yo pasamos un mes entero decidiendo el nombre hasta que dimos con Adara que significa belleza – en aquel momento la joven podía haber aplaudido, sinceramente, si alguien sabía cómo sacar un tema de la nada y hablar sobre el por horas esa, sin duda, sería su madre. Durante aquel discurso que dio su madre Adara había comenzado a mover el pie inconscientemente con impaciencia sin notar que estaba empezando percibirse el sonido de su taconeo, lo que si notó fue el punta pie que le dio su madre por debajo de la mesa. Sorprendida por aquello giró rápidamente a verla y comprendiendo la mirada que está lanzó volvió a tomar su posición serena y sonriente mientras acomodaba algunos mechones de cabello que se había rebelado tras su brusco movimiento.

Buscando otra cosa en que pensar observó a un camarero acercarse y rellenar las copas que estaban sobre la mesa con agua. Cuando escuchó su nombre volvió a concentrarse en Claire con aquella sonrisa que empezaba a odiar. Nunca antes había considerado nada antes de actuar ante su madre y sus amistades, para Adara era un comportamiento habitual desde que era una niña, pero en ese momento juzgo hasta su manera de sentarse. Miró al culpable de aquello sentado al lado de la mujer que le hablaba amablemente aunque, obviamente, con otras intenciones de fondo. Ante sus palabras la sonrisa de Adara se hizo genuina y miró un momento a Oliver antes de devolverla a su madre. Si, el destino le había fallado al hacer este cruel reencuentro con quien hacía unos años había sido su confidente pero ahora le daba más oportunidades de encontrarse con él. Claro, esperaba que al salir de allí él deseara poder seguir confiando en ella. Se sentía culpable y se sentía culpable por haberle mentido a quien desnudo su alma en algún momento. Lo único que quería la pelirroja era que aquella falsa cena terminara y poder explicarle. Deseaba que él la oyera y pudiera entenderla.

Claire se vio interrumpida por el comentario de su hijo y la pelirroja no pudo menos que girar los ojos y negar suavemente la cabeza. Enderezándose en su asiento observó el intercambio de miradas entre madre e hijo y no pudo evitar que una mirada ladeada surgiera en su rostro. Aquello le había llegado a recordar al Oliver pasado y como había cambiado. Lo admiró por poder reaccionar de aquella manera incluso ante su madre  y se reprochó a sí misma el no tener agallas, algo que nunca había hecho, y que al estar en presencia de él empezaba a notar. Deseo poder hacer lo mismo y poder hablar sin importar que pensara su madre pero al recordar la última vez que lo había hecho simplemente desecho la idea. Había pasado solo unos años atrás, después de conocer a Oliver, había llegado a casa para encontrarse con sus padres en plena separación,  llena de coraje les había dicho que todo aquello era por culpa del dinero y que si él seguía desperdiciando el dinero en inversiones y  su madre en gastos materiales no solo lograrían quedar en bancarrota. Los llamó unos simples títeres del dinero. Pero aquello no era lo que había despertado la furia de su padre sino la insolencia de gritarle de aquella manera. Aún podía sentir su mejilla ardiendo por la bofetada que le había dado, no tanto por el dolor que aquel golpe había causado, sino porque su orgullo había sido lanzado por el suelo y porque la figura de su gran padre había muerto para ella. Desde aquella vez había aprendido a sonreír y a callar.

Tomó la copa de agua mientras escuchaba la opinión de la mujer acerca de la universidad y los viajes pero su acción quedó inmediatamente detenida al escuchar las palabras delchico. Sus labios estaban paralizados al borde de la copa incapaz de moverse. Aquel había sido un golpe bajo. Adara quería explicarse pero en aquel momento le era imposible, ya era suficiente doloroso haber sido descubierta por Oliver lo que menos necesitaba era reconocer en ese momento que también había engañado a su madre, como ya muchas otras veces lo había hecho. Le sostuvo la mirada a su viejo amigo, pero en ese momento lo sintió como un extraño. En ese momento era imposible si quiera mantener la falsa sonrisa a la que estaba acostumbrada, su semblante no quiso ceder ante nada, sobre todo porque su pensamiento vagaba entre como en unos minutos toda su noche había cambiado. No podía sonreír, solo lo miró con semblante decaído. – No, no lo sabes. Pero puedes llevarte una sorpresa y hacer grandes amistades. – en ningún momento apartó su mirada de aquellos ojos azules aunque se había acercado la copa nuevamente a la mesa aún cuando no había tomado ni un sorbo incapaz de tragar.

-¡Oh pero que casualidad! – interrumpió su madre con fingida sorpresa - La misma universidad. ¡Pero qué pequeño es el mundo! – Adara suspiró con resignación, definitivamente estaba de acuerdo con su madre y nadie podía entender mejor que ella cuan pequeño era el mundo. – Adara está estudiando medicina, va a especializarse para ser cirujana. Sin duda una muy exitosa…- rió su madre y aunque Adara la complació con una sonrisa se sintió molesta por sentirse como un producto que necesitara ser vendido. Además su madre no necesitaba enterarse que no iba a ser la famosa y millonaria cirujana que quería sino una simple pediatra en algún hospital de bajos recursos. No, no tenía que saberlo… por ahora – ¿y tú, querido? ¿Qué estudias? – pregunto Camile, como si no lo supiera ya, extendiendo la servilleta de tela sobre sus piernas. A pesar de que en ese momento se sintiera enfadada, no triste… bueno, como fuera que se sintiera Adara no podía negar que estaba interesada en saber de él. Dos años atrás creyó conocerlo por completo pero quería saber que había sido de él desde entonces y quería saber todas aquellas cosas de las que nunca hablaron y al mismo tiempo esperaba que ocurriera lo mismo en él.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: So... you think that you know me? | O.W

Mensaje por Oliver A. Wadlow el 17th Noviembre 2014, 7:06 am

Oliver siempre había odiado todos aquellos lugares llenos de lujos, sentía que todo aquello era un desperdicio y la mitad de las personas, incluyéndose ellos, solo iban a lugares como aquel por el simple deseo de aparentar. Aparentar que todo iba bien. Aparentar que cualquier persona en su sano juicio mataría por estar en tu lugar. Aparentar tener el mundo en tus manos, incluso cuando este se esté rompiendo en pedazos y se esté resbalando de entre tus dedos. Eso era lo que el chico había estado haciendo todo ese año cuando su hermano se marchó de casa, y era lo que su madre llevaba haciendo toda su vida. Pero si había estado insistiendo por días, cuando este se marchó de casa, que al menos se vieran una vez al mes, no por saber de él sino para que la gente creyera que seguían viviendo su vida de envidia. ¿Qué tipo de madre actuaba a sí? Aunque Oliver ya lo sabía, Claire no era esa madre modelo que cualquier niño deseara tener, había aprendido de la manera más dura aquella lección. Él mismo se había marchado lejos de su hogar tratando de huir de las mentiras en las que su vida se encontraba cimentada, solo para darse cuenta de que aquello que había creído encontrar era una mentira más.

Podía haberse levantado, haberse marchado sin mirar atrás, seguramente hubiera significado una gran discusión con su madre pero eso hacía tiempo que había dejado de importarle. Entonces ¿por qué se quedó? Y mejor aún ¿porqué se incluyó él mismo en aquel juego que tanto odiaba? No lo sabía, quizás porque estaba dolido, quizás porque estaba enfadado y quería mostrarle que ella no era la única que sabía mover las piezas. Cuando respondió con su nombre completo él chico frunció levemente su ceño. Así que aquel nombre por la que la había conocido no era completamente falso, pero eso no lo hacía verdadero. Podía haber pensado que la razón por la que la conociera por su segundo nombre era que no le gustara el primero, y tendría sentido de no ser porque no negó ni hizo nada cuando se presentó como tal minutos atrás. Quería creer que había un motivo pero ¿qué razón podría haber para que le engañara durante aquel mes? ¿Y si ni siquiera había sido sincera en su nombre como podía esperar que algo de lo que recordara fuera cierto? No. Él había desnudado su alma para ella, y ella había usado una de sus máscaras, solo que aquel instante no había podido verlo.

Un nombre perfecto por lo que puedo ver. Su madre estaba encantada con la pelirroja y ese era motivo suficiente como para saber que lo que creía conocer de la chica era falso. Si su madre hubiera visto a la joven que conoció aquel mes hubiera deseado que no formara parte de su teatro, y menos aún para intentar de manera tan obvia, que el joven se mostrara interesado en ella. No, aquella chica que tenía delante estaba muy lejos de lo que Oliver podría llegar a creer. Su madre comenzó a hablar y eso era señal inequívoca que no deseaba ser interrumpida, pero desde hacía un tiempo al joven dejó de importarle lo que su madre quería, porque a ella nunca le había importado lo que quisiera él. Notó su mirada dura pero él solo sonrió, su madre le había obligado a ir a ese lugar, incluso con el uso de mentiras, pero eso no implicaría que él fuera a estar de acuerdo con todo y actuar en consonancia. A pesar de todo dejó que su madre siguiera dirigiendo aquella orquesta de sordos para mantenerse al margen, tampoco es que pudiera estar al 100%, la presencia de Adara lo impedía. Por eso mismo no pudo evitar realizar aquel comentario sobre las personas que se conocen al viajar, de la misma que ellos lo habían hecho. Su comentario le puso nervioso ¿cómo era capaz de seguir así después de todo lo que habían hablado? ¿Cómo era siquiera capaz de mirarle a la cara sabiendo que había jugado con él de manera tan desinteresada? El chico negó con el rostro mirando hacia el mantel mientras elevaba las cejas, como si no pudiera creer nada de lo que oía.

La voz de Camile le hizo volver su atención hacia la mujer, a la que la verdad había prestado poca atención desde que llegaron. Le hizo gracia la pregunta, suponía que su madre le había contado todo a la mujer que tenía en frente, pero había reglas que seguir ¿no? Notó la atención de la pelirroja sobre él, y eso le hizo tensarse levemente. No quería ser sincero delante suya, como ella no lo había sido. Había confesado todos sus miedos, todos sus deseos, y se había topado con un muro de piedra, alto y duro. Ahora, volver a hacerlo se sentía mal. En cambio, mentir sería bajar al nivel de la sala, ser como ellos, ser como era antes y no volvería a caer de aquella manera. Literatura. Confesó con un leve movimiento de cabeza. Decir aquella palabra en ese lugar se sentía casi como manchar la pureza de lo que significaba para él. A pesar de ello, se sintió bien, poder hablar de lo que realmente le apasionaba. Siempre me gustó leer los clásicos, y descubrí que podía hacer mucho más.. Los ojos azules del joven brillaban al poder ser completamente sincero, pero el brillo no tardó en desaparecer cuando la voz de su madre se escuchó a su lado. Sí, desde pequeño iba con un libro a todos lados y no se detuvo hasta que la pudo estudiar en la universidad. Yo le digo que adelante, que siempre está bien como hobby siempre que estudie luego una carrera de verdad. La cantarina y dulce risa de su madre le petrificó. ¿Cómo era capaz de cambiarlo todo? Solo había necesitado dos frases para transformar su sueño en un vulgar hobby. Trató de respirar lentamente, pero aquel lugar le comenzaba a agobiar. Voy a salir a fumar. Informó mientras se levantaba de la silla y su madre se giraba para mirarle fijamente. Oliver, la comida vendrá pronto. O en su lenguaje vuelve a sentarte en esa silla. En cambio el joven solo le sostuvo la mirada. Madre, en este lugar tarda mucho en llegar y yo no lo haré. O le dejaba irse o se iría sin su consentimiento, le daba igual. De acuerdo, pero no tardes Oliver. Y con eso, sin una mirada más a nadie caminó hacia la puerta de salida donde se apoyó en la pared exterior y cerró los ojos notando el frío de la noche. Sacó un cigarro de la cajetilla de su bolsillo y tras encenderlo dejó salir el humo. ¿Cómo más podría estropearse aquella noche?



I was a mess but so were you. I should have guessed it was going to fall to pieces in my hands again.
I want to know what happened to you. I’m off the throne and I need you here, and you’re not around.

avatar
Oliver A. Wadlow
Pollux » Council
Pollux » Council

Mensajes : 49
Monedas : 820
Fecha de inscripción : 08/11/2014

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: So... you think that you know me? | O.W

Mensaje por Invitado el 18th Noviembre 2014, 2:24 pm

Adara conocía muchas formas de expresarse. Bailar, cantar, tocar y pintar, su preferida, formaban parte de las cosas que la joven consideraba importantes en su vida. La pelirroja amaba tomar un lienzo y llenarlo de pintura, incluso mancharse la cara con tal de plasmar en él todo aquello que quería decir. Aunque fue solo en su niñez, el ballet la había conectado con un mundo en el que podías perderte y moverte y decir cosas indescifrables. Aunque no tenía una gran voz, la música la había llevado a conocer el lado verdadero de conectarse con otras personas. Pero lo único que no había logrado era poder comunicarse por medio de su propia voz. Cuando estaba sola, cuando se encontraba en confianza podía hablar tanto hasta cansar pero en el mundo en el que había crecido dejo que otros hablaran por ella. Después de tantos años, ya era una costumbre difícil de quitar.

Una pequeña sonrisa se extendió en el rostro de la joven a medida que escuchaba a su castaño.“Así que lo lograste” pensó y sintió ganas de decírselo pero en vez de eso se mantuvo callada y observó como la alegría en su viejo amigo se esfumaba como si fuera una visita pasajera y lo mismo paso con ella. En ese momento notó algo en lo que no había pensado. Recordó todo lo que Oliver le había confesado en su momento y comprendió que aquel no era solo una farsa que vivía su familia, sino todos y cada una de las personas que creía conocer. Nunca antes había visto a la señora Wadlow de esa manera. Pero ante aquel comentario la pudo ver como en algún momento la describió Oliver. No se había dado cuenta que su ceño estaba fruncido y aunque se perdió del intercambio de palabras entre madre e hijo si notó cuando el joven se alejo de la mesa.

La pelirroja lo siguió con la mirada mientras en su cabeza miles de pensamientos tomaban forma. A lo lejos escuchó a Claire disculparse por la actitud de su hijo y a su propia madre quitarle importancia, pero aún en eso Adara lo prestaba atención. Había sido tan repentino volver a encontrarlo y asociarlo con esa imagen de lujos, que no había caído en cuenta que Claire, la amiga de su madre a la que más apreciaba y la mujer que por un tiempo llegó a admirar por ser una dama no era más que una fachada; igual que su madre… igual que ella. No, no era lo mismo se repitió una y otra vez. Ciegamente convencida de que por más intereses materiales que tuviera su madre ella no sería tan cruel como para jugar con su hija. ¿Entonces qué haces aquí? , le preguntó una voz en su cabeza. Soltando el aire que había aguantado se sintió incomoda en aquel asiento. – Creo que yo también iré a tomar un poco de aire – dijo levantándose de la mesa y dejando la servilleta sobre el plato. Su madre la miró con sorpresa en su rostro la cual se transformó en una sonrisa contenida. – Vuelve antes de que llegué la comida, cariño. – ordenó su madre mientras tomaba un sorbo de su copa. -… y si encuentras a Oliver tráelo contigo-añadió con complicidad. –Sí, madre. – añadió la joven apretando los dientes mientras salía de aquel lugar.

El aire frío la golpeó apenas salió de la, para nada acogedora, sala del restaurante. Cerró los ojos un momento y respirando profundo dejo que el ambiente enfriara sus emociones. En ese acto sintió un olor a  humo y resoplando se giró hacía el lugar de donde provenía para encontrarse a Oliver apoyado en la pared. –Pensé que al menos habrías dejado de fumar – intentó iniciar un conversación. Se mantuvo a la distancia observándolo si bien con dudas de acercarse. – Es bueno volverte a ver, Oliver- le dijo con una media sonrisa. Pero quién diría que después  de dos años se sentiría como si fueran dos extraños.

Invitado
Invitado


Volver arriba Ir abajo

Re: So... you think that you know me? | O.W

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Volver arriba


 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.